Relato Breve "La incertidumbre" de Mayka Benito

Érase una vez una situación inverosímil. Caminábamos en un sendero sin rumbo donde, a veces vislumbrábamos una luz que se difuminaba al acercarnos a ella dejándonos de nuevo en una oscuridad desalentadora. No eran circunstancias habituales, nos guiábamos por una intuición un tanto trastocada y seguíamos paso a paso sin saber ni cómo, ni cuándo íbamos a llegar.

 

. Caminábamos en un sendero sin rumbo donde, a veces vislumbrábamos una luz que se difuminaba al acercarnos a ella dejándonos de nuevo en una oscuridad desalentadora. No eran circunstancias habituales, nos guiábamos por una intuición un tanto trastocada y seguíamos paso a paso sin saber ni cómo, ni cuándo íbamos a llegar.
Así somos los seres humanos, una especie llena de recursos y de opciones que cuando se presentan en nuestro camino utilizamos sin recato, pero con toda la perspicacia posible.

Ese camino vago, pero con meta, está repleto de grandes sorpresas. A veces nos presenta retos vacilantes que no sabemos cómo abordar y otros son más puntuales y accesibles, lo que nos permite pasar al acto sin mucha reflexión.

Todo ello y siguiendo nuestro camino, nos encontramos con una voz surgida de no sé dónde que nos intentaba guiar hacía la siguiente etapa.  –“No, no titubéis, seguid caminando, el que os encontréis con obstáculos no quiere decir que debáis parar o desviaros por evitar de afrontar la dificultad, la incertidumbre.  Seguid el camino”-.

Sin hablar, pero con la convicción de que teníamos que seguir, nos dirigimos a la próxima etapa.  Estábamos desconcertados y un tanto febriles de ver que la penumbra no daba paso más que a cierta vislumbre en la que solo podíamos refugiarnos unos segundos.  Esos segundos de esperanza nos inyectaban la fuerza necesaria para seguir adelante porque como bien expresó Machado y cantó Serrat: “Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.…”

Y nuestros pasos seguían su curso, entorpecidos o veloces dependiendo del encuentro.  Nuevamente la voz surgió y nos dijo: “Sé que tenéis hambre, sé que tenéis sed, sé que vuestras fuerzas flaquean, sé que necesitáis luz; todos estos elementos, vosotros sabéis como encontrarlos.  El camino tiene una meta, pero los pasos que deis para llegar serán definitivos para procuraros esa conciencia tan necesaria a la vida.”

De nuevo, juntos, sin mucho más conocimiento que el de continuar para seguir el camino, nos armamos de todo el valor del mundo y seguimos y seguimos hasta que la luz, incandescente, radiante y solidaria nos hizo encontrar el sentido

UNETE



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