. Esta opinión, la
comparto desde mi experiencia propia, que inicié, en el año 2002 acercando las
tecnologías de información y comunicación a los agricultores, entrenándolos en
aquellos años a utilizar la computadora y conforme avanzaron los años, hasta la
actualidad he participado en programas de entrenamiento de la utilización de la
laptop y del smartphone con muy buenos resultados.
Se considera a priori, que los
agricultores o las agricultoras por ser personas que, en su mayoría, pasan los
40 años de edad y por su escaso nivel educativo, sería difícil que puedan
manejar una computadora o un celular inteligente. Por experiencia propia, por
haber tenido la oportunidad de haber participado en procesos de capacitación
dirigido a las familias agricultoras, puedo sostener que como todo ser humano,
cuando se le presenta un conocimiento con la metodología aprender-haciendo,
puede generar habilidades impresionantes.
Permítanme retroceder en el
tiempo, en el año 2002, Perú empezó un programa dedicado a promover las tecnologías
de información y comunicación (TIC) denominado Perú Rural, consistía en acercar
las tecnologías de información y comunicación a los agricultores y a las
agricultoras y a las organizaciones de productores. En aquellos años, recién
aparecían los celulares de acceso al común de la población, y también recién se
aperturaban las cabinas de internet o café internet, eran apenas un pocos años
que el correo electrónico se aperturaba a la población.
En ese contexto, se lanzó este
programa, que consideraba acercar la información agraria al sector rural
mediante el uso de las “viejas TIC”, constituido por la radio, la televisión,
los boletines impresos, correo electrónico, entre otros. Para ello, nos
apoyamos de radios que tenían cobertura hasta el ámbito rural, canales de
televisión con amplia cobertura, y boletines impresos que llegaban a los
agricultores a través de las organizaciones de productores. Sin embargo, había
zonas donde estas viejas TICs no llegaban y se tuvo que formar los
comunicadores rurales, constituido por agricultores líderes y lideresas del
ámbito rural que tenían vocación de hacer llegar la información a los demás
agricultores, pero resultaba que mucha de esta información se tenía que
irradiar desde la gran ciudad hasta las ciudades más pequeñas a donde llegaba
el internet, para que el medio sea el correo electrónico y la única forma de
leer un correo electrónico era mediante una computadora desktop.
El programa consideró la
capacitación y entrenamiento en el manejo de la computadora, recuerdo con mucha
emoción, como utilizaban el mouse con su mano rugosa y callosa, resultado de su
dedicación a la agricultura, y así mismo su esfuerzo por tipear, tecleando
letra por letra. Terminaron con destrezas muy valorables, crearon su correo
electrónico, aprendieron a usar el Word y a revisar el Excel. Esto valió, para
que desde el Centro de Información Regional ubicado en la gran ciudad se
irradiaba la información a los Centros de Información Rural, el agricultor
nombrado como comunicador rural, recibía la información (precios en chacra,
clima, manejo de los cultivos, y otra información de coyuntura agraria),
seguidamente lo irradiaba a los demás agricultores mediante la radio o la
bocina radial. Avanzaron los años, la utilización de la computadora se fue
esparciendo más y más y recuerdo que se empezó la época de actualizar los
padrones de agricultores y procesos de cobro de la tarifa de agua de forma
automatizada en las comisiones de usuarios (modelo organizativo del agro con
riego superficial). Y así también, nacieron los telecentros dirigidos a generar
capacidades de la población rural, estos generados por CEDRO y otros programas
de acercamiento de las tecnologías de información y comunicación con muy buenos
resultados.
En el año 2016, empezó a
masificarse el uso del celular inteligente o smartphone, donde se pudo apreciar
que este celular permitía hacer muchas acciones que realizan en la computadora,
como leer el correo electrónico, revisar información, recibir imágenes y
videos, conversar con otras personas, etc. Esta innovación tecnológica y la ampliación
del internet a muchas zonas rurales, hizo que desde el Programa Alianza Cacao
Perú donde fui parte entre los años 2017 al 2019, se consideró formar una red
de Agentes Tecnológicos, con intención de acercar información y otros servicios
agrarios a los productores. Al igual que los comunicadores rurales de la
primera experiencia de hace 20 años, esta vez también agricultores y
agricultoras de la selva peruana. A diferencia de años anteriores, se les pidió
como requisito para participar del curso, era comprar un smartphone de un
precio módico (S/.100), recuerdo con mucho cariño cuando llegaron a la primera
clase y como un niño, me enseñaban y me consultaban “ingeniera mire, ¿está bien
mi celular?, ¿este servirá?”; y empezamos a aprender desde el encendido, uso
del WhatsApp, uso del Facebook, etc. Muy satisfactorio, actualmente existe un
grupo de WhatsApp, tienen Facebook, comparten lo que hacen, reciben información
actualizada de su cultivo, participan de videoconferencias y más.
Así que el Ministerio de
Agricultura y todas las instancias públicas y privadas, deben generar
aplicativos para brindar capacitación, asistencia técnica, compartir
información y más con las familias agricultoras, porque el ser humano tiene la
capacidad de generar nuevas habilidades y destrezas, la edad no importa, el
único requisito es que al menos tengan los conocimientos básicos de leer y
escribir. Como especialista del desarrollo rural sostenible, siempre consideró
que nuestros agricultores pueden hacer muchas actividades si se brinda las
capacidades con la metodología aprender- haciendo.