Bitácora de una cuarentena
Bitácora de una cuarentena
.bp.blogspot.com/-0cOxi5755Cs/XpwyaOS8BBI/AAAAAAAABx4/frZo7Ipdt88h6FHj0YS6Gf0P0XqGS8sKgCLcBGAsYHQ/s1600/IMG_20200419_061346.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;">
Domingo 19-4-2020En estos largos días de cuarentena, he desempolvado el libro de Amparo Dávila, quien nos dejó el día de ayer a la edad de 94 años.La infancia es un lujo, pero es también un peligroso ymovedizo terreno que define y retrata una historia.Amparo Dávila lo sabe, lo vivió. Nació en 1928 enPinos, Zacatecas, uno de esos tantos poblados minerosmexicanos que más parecen cuevas de fantasmas, traspasados por el viento helado, por días largos comoaños, por años inmensos e inmóviles como la eternidad. Ahí no se habita, ahí se inventa la vida por el único camino posible: la imaginación.Amparo Dávila nos heredó un maravilloso legado de cuentos y poesía, de los cuales poseo uno: El huésped y otros relatos, donde destaca: La señorita Julia , El entierro y árboles petrificado.El mundo deAmparo Dávila es siempre uno y lo maravilloso es queese sólo mundo es polifacético, diverso. Nace siemprede lo cotidiano, diría de lo modesto, de lo sin nombre,pero que poco a poco, sin nerviosismo, sin intranquilidades va recorriendo un lento camino hacia lo insólito;es una ruta al erizamiento. Una naturalidad que a vecessin darnos cuenta estamos habitando el sobresalto, laangustia, la desesperación, especialmente el terror. Unterror que es doblemente monstruoso porque estos seres simples, bondadosos a veces, tiernos, cándidos,son en último momento personajes diabólicos, pobladores infernales.Exponente del realismo mágico, Amparo Dávila,sin lugar a dudas, nos deja entre sus múltiples personajes, la incógnita, de las misteriosas razones de la psiquis humana, no siempre claras, más bien oscuras, pecaminosas y perversas, con las que se mueve los personajes de sus historias, en un entramado, manipulado y entretenido con la candidez e inocencia de cada uno de sus personajes.