Crisis o Sucesión de fines; Un esfuerzo por entender la realidad que vivimos.

“…Botaba un tipo pan, el pan que no comía, ese mismito pan que el de atrás recogía, todo es según color del cristal con que se mira…”

 

. Metiendo mano. 1977.

Por: Edwars Morillo (*)

 

Nuestra sociedad es una sociedad organizacional, al mejor estilo de Robert Presthus por allá por los años 60, en una época de renacimiento de ideas y consolidación de procesos científicos, económicos y sociales. Quizás esa sentencia nos permita hoy día, amigo lector, comprender la esencia de la sociedad que vivimos, tratar de explicarnos los fenómenos sociales desde la óptica que somos una organización y que como tal, hay comportamientos estudiados y por estudiar en función de esa cosmovisión que rige nuestro accionar.

Si comprendemos nuestro alrededor como una organización, será consecuentemente inevitable que entendamos en esa misma medida, que las organizaciones evolucionan, no son procesos estáticos, que mantienen en el tiempo congelados sus procedimientos, por el contrario, son procesos pujantes que con la ergonomía, pulsan la nueva medida del entorno que les rodea y se acoplan a las nuevas realidades, muchas veces, esos procesos de acople y reacomodo, no son del todo percibido por la sociedad, quizás por aquello de que nuestra vista, solo alcanza a mirar lo que es evidente, sin concebir explicaciones mas allá de lo palpable.

Esta confrontación en el análisis decimos, resulta necesaria al intentar explicar los cambios que han ocurrido en el comercio venezolano en los últimos años, a propósito de la crisis económica que acompañan sanciones comerciales y financieras impuestas al gobierno Venezolano por entes y países extranjeros y es que, al observar como emblemáticas empresas han pasado a cambiar sus ramos para sobrevivir a la crisis, al ver como muchas empresas han decidido bajar las santamarias y el éxodo de profesionales y técnicos ha ocupado los titulares de la prensa, se observa con preocupación que nuestro análisis no supera el efecto como impresión, en la mayoría de los casos, somos de conducta efectista, sin esfuerzo alguno por explicar los fenómenos desde las causas, sus génesis, esa postura, dificulta el entender la organización.

Y es que si miramos con detenimiento, las realidades cambiantes han obligado a los comerciantes a evolucionar con los cambios, en otrora, el fin de año no solo eran momentos para el encuentro familiar, eran etapas dentro de lo económico que traían consigo, una economía cíclica que dependía de la demanda de bienes y servicios propios de la época, así veíamos como pinturas y pintores de brocha gorda esperaban esos ansiados meses para generar las ganancias que no habían sido posible en el resto del año. Los altos costos contraen la demanda y la población opta por mecanismo de conservación y aseo más económicos, comienza a aprovecharse las bondades de la pintura satinada y se comprende que no es necesario sustituirla cada año y que lavarla con el tiempo, trae renovación en el color inicialmente colocado, el hacerlo usted mismo, conlleva no solo al conocimiento práctico de un área poco abordada, sino también en la reducción de costos por mano de obra.

¿Cuántos casos amigo lector ha observado de conocidos que han optado por hacer sus trabajos sencillos de mecánica en sus carros? Son trabajos que el marketing llego a catalogarlos como mecánica ligera, pero que hoy han representado procesos de aprendizaje en los dueños de vehículos y rutinas o proyectos de fines de semana para mantener en buenas condiciones sus vehículos. ¿Cómo se ha visto este cambio desde la óptica de los dueños de talleres mecánicos? Bien vale la pena detenernos en las diferentes visiones para entender la evolución que ha tenido la organización  a partir de los patrones de consumo.

Ahora bien, nuestro análisis no solo busca delimitar en qué situación nos encontramos, adjetivizar nuestra realidad por sí sola, no soluciona sus problemas, hace falta adentrarnos en la organización y descubrir sus propias realidades, sus características, su ergonomía. En Venezuela, desde hace unos años se vive un proceso en el cual la economía gira en función del hombre y no al contrario como rezan los postulados de la economía clásica, esto ha traído consigo, algunas concepciones particulares, lo que en algún momento fue visto como necesidad, hoy ha pasado a constituirse como derecho, por lo que ese giro de 360º grados, ha obligado a replantearnos la visión y misión de algunas organizaciones, entre ellas las clínicas y centros de salud, sobre todo, porque salen del espectro de actividades que las personas hacen para ahorrar costos, este tipo de organizaciones especializadas mantienen intactos los niveles de demanda, solo varia su elasticidad.

Si paseamos nuestra mirada por el resto de los sectores de la economía, nos conseguimos ejemplos similares que marcan la transformación de las organizaciones que yacen en estos espacios, a veces parece inevitable desde la posición del comerciante, cambiar de ramo o abordar otros procesos de mercadeo, todo ello, con la firme intención de sobrevivir a un proceso voraz como lo es la demanda por parte del consumidor. En este sentido, bien vale la pena dar cabida a la siguiente interrogante que retumba en nuestras mentes,  ¿Estamos en presencia de una crisis económica que destruye el aparato comercial a su paso o estamos en presencia de cambios en los patrones de consumo que desencadenan procesos ergonómicos en las empresas para redefinir sus fines?

La respuesta a esta y otras interrogantes, pasa necesariamente por un ejercicio de desprendimiento de prejuicios y posturas políticas que puedan marcar nuestras conclusiones, hay quienes verán que los cambios son producto de las carencias y la escasez de productos, al tanto que otros verán cambios producto de consciencia y evolución en los niveles de consumo e intento de erradicar el derroche que una vez fue costumbre en la familia venezolana, sea cual sea la visión, la realidad golpea nuestros sentidos, nos obliga a reproducirla aun cuando no se entienda, es un efecto sonámbulo de la conducta a partir de los estímulos.

Sin embargo, no hay que olvidar que las organizaciones sufren esos cambios, en la misma medida que entienden que no son las mismas organizaciones cuando surgieron, el tiempo, no solo transcurre, se encarga cual mensajero de conspirar en los cambios de los fines con que fueron las empresas creadas inicialmente, esos cambios en lo interno a los que hacemos referencia, se dan con la mirada del personal, aquel que ayer, fue considerado un recurso humano en la producción de la renta y hoy, la consideración incluye verlo como un talento humano capaz de producir más para los intereses de la organización en la misma medida que se identifica con ella, no olvidemos que la organización subsiste con su talento humano y también con su entorno, sino veamos las experiencias del proyecto Alcatraz por parte de Hacienda Santa Teresa, una forma de contrarrestar el vandalismo que sufrían sus instalaciones, hoy, quienes hurtaban, se enfrentan en el mejor de los desafíos detrás de un balón, en un deporte poco común en nuestras tierras, pero que se abre paso y simboliza la sucesión de fines en las organizaciones.

Quien se atreve a ocultar esa realidad, hoy, las organizaciones evolucionan en función de su entorno, sea crisis o sucesión de fines, el aprendizaje es uno; no son estáticas.

 

(*) Profesor Universitario

 

UNETE



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