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Entrevista a: Lic. Dong Wook Kim sobre el filósofo paraguayo Vicente Sarubbi Zaldívar


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06/10/2011

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Entrevista a: Lic. Dong Wook Kim sobre el filósofo paraguayo Vicente  Sarubbi Zaldívar


Por: Sergio Daniel Picco Ortiz

Fecha: 11 de marzo de 2009

Lugar: Asunción. Instituto Superior Salesiano de Estudios Filosóficos

 

Picco: - ¿En qué contexto conoció al Dr. Vicente Sarubbi Zaldívar?

 

Kim: - Bueno, un día iva apareciendo en el sótano de la Universidad Católica. Nos habíamos inscripto en un seminario con un nombre extraño, en aquel entonces, Teoría Sistémica Desontológica de Niklas Luhmann. Estábamos unos cuantos que nos inscribimos y allí nos encontrábamos. Había regresado de Alemania con una especialización sobre la administración de la universidad. El seminario duró solo un semestre, lamentablemente después no lo vimos más.       

 

Picco: - ¿Qué es lo te acordas, profesor, acerca de su carácter, de su personalidad?

 

Kim: - Era un hombre. Bueno, era un filósofo. No cabía duda. Era un filósofo de hecho y derecho. Era un hombre muy serio, muy sistemático y tenía un modo de trabajar mucho más ordenado. El seminario, el planteamiento de la idea, estaba mucho más ordenado. Sus discursos, sus conversaciones, todo estaba sumamente ordenado y sistematizado. Aunque tuviésemos una conversación espontánea, él era una persona bien aplomada, bien ordenada. Decía lo que tenía que decir, exactamente como tenía que decir. Luego, lo había visto en algunos círculos, en teatro una vez y en un concierto en otra oportunidad. Luego, nada más.      

 

Picco: - ¿Por qué te parece interesante Sarubbi?

 

Kim:- Porque era una persona que tenía un conocimiento que los demás no lo tenían. Tenía una formación y orientación intelectual que en ese momento, los demás, en otros círculos no se estaban manejando. En ese sentido sentí mucho que no nos encontráramos más en el campo académico de la Universidad Católica. Sarubbi era un hombre muy ocupado, su propio negocio, él tenía un instituto de formación de recursos humanos; era master en administración de empresas, especializado en formación de recursos humanos. Tenía mucho trabajo, sin embargo, quería contribuir; pero, por alguna razón no encontraba espacio o algo paso, algo no coincidió.      

 

Picco: - ¿Ud. recuerda, profesor, aproximadamente en qué año fue ese seminario?

 

Kim: - En 1987. En aquel entonces yo estaba en el segundo año de filosofía y tercero en la Universidad Católica.

 

Picco: ¿Es probable que Sarubbi pueda considerarse como un filósofo social?

 

Kim:- Como un filósofo social podríamos considerar a alguien que ha aportado un pensamiento. Como filósofo no he visto ni una novedad. Si vamos a tomar a profesor Sarubbi como filósofo tendríamos que tomar también a cada uno de nosotros como filósofo. Así, todos seríamos filósofos. Pero, en ese sentido yo no lo veo como un teórico propio de la sociedad, como filósofo social. Ahora, ha tenido sus trabajos. Yo no he tenido acceso. Se que estaba trabajando en campo social. Maneja teoría muy actualizada, era un intelectual muy actualizado. Pero, como filósofo que tuviera un trabajo consecuente como fruto de una investigación y de una reflexión, no.

 

Picco: - El profesor Tellechea, también era su alumno, me había orientado a que podríamos hacer justicia con Sarubbi si lo consideramos como un filósofo del conocimiento, si nos acercamos a las materia que él había enseñado. En aquel entonces enseñaba teoría del conocimiento y metafísica. Teniendo en cuenta la línea de su tesis. ¿Qué te parece esa idea?

 

Kim: -En ese sentido, si vamos a llamar filósofo a eso, hay toda una discusión de tras. ¿Quién es filósofo y quién no? Pero, hay obreros en la filosofía y obreros de la filosofía por su contribución, por su a porte a la filosofía paraguaya, a la tradición del gremio filosófico. Entonces, merece el nombre de todo un filósofo. Porque a qué llamamos filósofo…        

 

Picco: - Sí, ese es el problema: ¿A qué llamamos filósofo?

 

Kim: - Ese es el tema. Cualquier estudiante de psicología recibe título de licenciado en psicología y ya se le dice psicólogo, auque no se dedique a ser psicólogo. Cualquiera termina su carrera de derecho y ya le dicen abogado aunque, nunca haya ejercido. El título ya dice abogado. En el caso de filosofía, quien se dedique a la filosofía, merece también el nombre de filósofo. En ese sentido hay obreros reproductores de conocimiento, hay administradores de conocimiento filosóficos dentro del gremio. Bueno, y si vamos a nombrarlo, entonces es un filósofo pero, si ha hecho un aporte teórico, novedoso, original. Si no hay una construcción,  en ese sentido no es ni uno filósofo.  En ese sentido, filósofo son hombres contados en el mundo entero. En ese sentido, Sarubbi, no es un filósofo, creo que no tuvo un aporte novedoso, una teoría que haya construido. Sin embargo, si es un pensador filosófico y un hombre que ha aportado mucho en la filosofía, en el gremio inexistente como un sistema, como un grupo de la sociedad paraguaya.        

 

Picco: - Esos criterios debo manejar bien. Y si acercamos esos criterios de pensador filosófico a Paraguay. ¿Cómo sería?

 

Kim: - Si vamos a pensar en el pensador, filósofo paraguayo, Adriano Irala Burgos abría tenido mucho más originalidad que Vicente Sarubbi. Adriano si tuvo más aportes que Vicente, en el sentido de ser más original. Vicente Sarubbi era un buen profesor, era muy bien considerado pero, una vez que viajó al exterior, a su regreso ya no cupo más en el espacio que estuvo. Eso pasó mucho en la época de la dictadura sobre todo porque había muy poco espacio. La filosofía estaba prohibida, entre paréntesis; no estaba prohibido oficialmente pero, sí estaba prohibido. Cátedras en la Universidad Nacional estaban cerradas, las cátedras estaban cerradas en cuanto ya estaban habilitadas. Es decir, no más. Estaban allí cualquier cantidad de gente pero, que entraron por influencia. Y muchas de esas personas están hasta ahora.  Los estudiantes de la Nacional como chiste cuentan hazañas de profesores y sus metidas de pata que han tenido. Gente vieja que los alumnos vienen heredando de la dictadura. No precisamente por concurso. Era una crisis. Pero, que hasta ahora sufre y no encuentra forma de salir. El Estado no respalda. La Universidad Nacional tenía autonomía universitaria y como ya estaban tomadas esas gentes, continúan. Simplemente por antigüedad ya ganan cualquier concurso. ¿Y qué ha producido? Nada. ¿Su capacidad? ¿Cuál es su nivel de conocimiento? Nada. Y están ahí.   Y estando allí han hecho un montón de cursitos de esto y lo otro… internamente, de dinero pagado por el Estado. Sumando con algún trabajo que han hecho en algún Ministerio auque, no tengan importancia, para ellos son puntos, puntos…Son gente que tienen un currículum largísimo. Se debe cambiar regla de concurso, el criterio de valoración y selección pero, son cosas que ya están instaladas en la Nacional. La Universidad Católica era en espacio reducido, había un puñado de profesores y nada más. No había más espacio. En ningún otro lado había filosofía.          

 

Picco: - Sarubbi fue uno de los pensadores en la formulación de la ley general de educación. ¿Recurada si mencionaba algo referente a eso en su clase?

 

Kim:- Él decía, en nuestra época de estudiante, que debe se crear una ley, como hay en otros países, donde los ciudadanos debería poder disponer de los impuestos voluntariamente. Así que hay muchos países donde ciudadanos o empresas hacen una donación a una universidad, eso se le descuenta de sus impuestos. Muchos países tienen esa ley, esa ley es un derecho del ciudadano. Por ejemplo, la Constitución debe asignar quince o veinte por ciento, no recuerdo bien, de presupuesto nacional a educación y salud. En la Constitución Nacional había figurado, no se si ya lo sacaron, pero que figure en una constitución tanto por ciento es absurdo. Eso debe ser una disposición política. En caso de educación si hay ley orgánica que diga tanto por ciento debe ser asignado, así también una empresa puede tomar eso, por ejemplo veinte por ciento y eso debe contribuir a educación. Porque derecho del ciudadano es controlar el impuesto y en muchos países es derecho del ciudadano disponer de los impuestos personalmente. Eso significa gran trabajo. Pero, aquí se paga impuesto para que el Estado se encargue. Una ley así, sería una salida para la educación.

 

Picco: - ¿Sarubbi hablaba de eso o es una idea tuya esta forma de pensar la ley de educación?

 

Kim: - Es Sarubbi quien plantea esto, no yo. Él hablaba de esto en clase. Decía que hay que luchar por leyes como esa. Es posible que la ley que había hecho contemplara esto, yo no conozco. Tal vez, está por ahí esa parte, porque seguro lo recortaron.          

 

Picco: - Voy a investigar, profesor.

 

Kim: - Eso que él planteaba no era ley de educación, sino ley impositiva a favor de educación. Pero debería existir una forma de financiación para la educación. Debe tener una conexión entre la ley impositiva para financiación de la educación con la ley de educación. Muchos países funcionan de ese modo. Yo veo que esta es la solución para recurso financiero en el campo educativo de un país como el nuestro. Porque esperar de la buena voluntad del gobierno de turno no funciona. Los gobiernos de países latinoamericanos están ocupados en un montón de otras cosas. La educación es una cosa urgente; también es un trabajo de los juristas, podrían pensar este tipo de leyes en la cátedra de ciencias jurídicas en la Universidad Nacional, en la Universidad Católica y en las facultades que tienen la carrera de derecho. 

 

Picco: - ¿Profesor, Kim, qué es lo importante en Sarubbi?

 

Kim: - No lo conocí mucho. Creo que puede ser su tesis doctoral. Me parece que no trabajo mucho en filosofía pero, Paraguay es así, no da mucho espacio para producción intelectual, nuestro círculo es así, pobre en ese sentido. Sarubbi había producido algunos artículos, creo que la beca que ganó para investigar en Alemania fue para saber administrar universidades y de paso hizo varios amigos entre otros estudios. Pero no encontró un espacio para devolver la formación e investigación que había recibido. Ahora, lo que sí podría ser importante para la filosofía paraguaya es tomar 1) cuál era su proyecto, qué quería él, en qué quería aportar en filosofía: 2) lo poco que había hecho, qué había hecho; 3) y ver cómo continuar eso, ver cómo tomar la posta. En ese sentido es importante para no empezar de cero; 4) hacer un archivo, juntar documentos, lo poco que haya sido; 5) qué sueños tenía, por ejemplo, lo que siempre repetía Adriano Irala Burgos era que nuestra generación trajo la filosofía al Paraguay, ahora toca a ustedes que produzcan con lo que hemos traído. Entonces él quería que la filosofía que había traído lo conserve, lo propague, que vaya a la educación, que vaya a las ciencias históricas, que vaya a las ciencias jurídicas, que vaya a diferentes facultades; que eso produzca y reproduzca. De hecho se ha dado algo pero, no tanto así. Si se dio algunos trabajos fue más bien por cada individuo. Algunos han entrado en educación y esa formación filosófica le sirvió en su labor pedagógica, algunos han ido a derecho y le sirvió la formación filosófica que había tenido. De alguna manera le han servido esa formación. Pero nunca hubo un trabajo sistemático e institucional.

 

Picco: - Esa es la tarea que nos han dejado. ¿Y eso es posible?                        

 

Kim: - Por lo general, lo que se hace en otros países como Argentina o Brasil, es siguiendo líneas de especialización en algún filósofo. En Argentina, por ejemplo, hay un círculo de filósofos foucaultianos, los foucaultianos no sólo le estudian a Foucault sino,   a partir de la visión de Foucault hacen crítica de arte, hacen crítica política, hacen crítica a historia y producen trabajos, van formando historiadores con línea de epistemología foucaultina. Los trabajos se van formando de esa forma. Tienen un congreso de Michael Foucault y aparecen algunos hombres relevantes e importantes y otros que lo apoyan, otros que compiten,  hay especialistas e investigadores del área que van a escuchar las conferencias y se van nutriendo de esa manera. La producción académica no pasa por los pasillos. Si se va a continuar el tema se da en ese contexto. Por ejemplo, si el tema es Vicente Sarubbi, se debe ver qué quería y decir que nosotros queremos lo mismo; Sarubbi era un Kantiano y Luhmanniano, por eso seguimos escuela de Niklas Luhmann,  etc. Lo que le da forma y cuerpo es especialización en alguna filosofía. Podríamos estar de acuerdo en algún punto en común pero, lo que consolida es compartir la misma escuela. Se dice que Sarubbi era Kantiano porque hizo su tesis doctoral en Kant, pero no pudo continuar su investigación y producción en Kant, en línea de kant; tuvo acceso a teoría sistémica de Niklas Luhmann. Si existe un grupo humano que se especialice en Luhmann, para trabajar, podría ser. Pero, eso es muy adoctrinamiento y una filosofía a la rienda, es como decir vengan aquí, porque aquí somos esto. Por ejemplo, así se trató la filosofía escolástica o filosofía cristiana escolástica en la Universidad Católica en la época de la dictadura y no resulto, no salio. Mis compañeros que estaban más convencidos tampoco salieron cultivando la misma escuela. Alguno probó pero, no le resulto. En realidad la filosofía escolástica en el mundo entero se quedó trancada.  No es fácil hacer filosofía a la rienda, al arriero porte… como se hace con los ganados.

 

Picco: - Me parece, profesor, que en las clases se estudia en gran parte a filósofos alemanes. ¿Será que por eso somos tan idealistas y nos cuesta ser prácticos?

 

Kim:- Ciertamente. Es, tal vez, por la simpatía o por la orientación que han tenido los primeros profesores. Coincidencia en ese sentido. Pero, la mayoría de ellos no ha dejado un trabajo bien definido. A mí me llama la atención Wittgenstein y Heidegger; es algo mío. Lo que yo rescato de Sarubbi es su actitud filosófica donde cada concepto lo toma como potencia, una actitud de búsqueda. Es una actitud muy típica de un filósofo. Esa apertura a la búsqueda es lo propio de un filósofo, cada pregunta que va abriendo, eso es propio de un filósofo. Otros difícilmente lo hacen, no tienen esa actitud o no hacen preguntas. Pero esto es básico, todo buen estudiante de filosofía lo hace, son características gremiales como los callos de algunos obreros. Eso es algo identificable en todos desde aquel estudiante que toma en serio, en aquel profesor que inicia o aquel profesor de autoridad. Es algo característico, es como la corbata y formalidad de los abogados. Aquel que tomó una formación filosófica en serio se nota a leguas.



Etiquetas:   Entrevista   ·   Escritores   ·   Filosofía

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