Un factor crítico que se ha tendido a profundizar en los últimos tiempos es la creciente desconfianza sistémica que ha emergido en nuestra sociedad. Ello afecta profundamente las relaciones que pueden establecerse entre los actores, que quedan marcadas por la ineficiencia y el requerimiento permanente de más sistemas que tiendan a regular relaciones que debieran estar marcadas por la búsqueda consensuada de beneficio mutuo y bienestar colectivo.




