A Cri Cri


.

 

Ese ser de las florestas,

que gusta de hierba verde,

dirige tiernas orquestas

en la tarde que se pierde.

 

Tiene antenas en cabeza,

dos ojos negros enormes,

rara brillante belleza,

par de cejas uniformes.

 

Una “cuerda” es su boquita,

el cuello casi le falta,

arrugas en la pancita

con tonalidad resalta.

 

Se pone blanca camisa,

moño azul coqueto, grato,

saco de tela rojiza,

boleado calza el zapato.

 

Empuña violín de hoja,

un arco con cuerda fina,

el sonido se le antoja,

fantasías en la retina.

 

De melodiosa elegancia

su inspiración una lira,

nunca se pierda la infancia

de la gente que lo admira.

 

Bajo el clima de Orizaba

siempre Dios lo cuidará,

pauta, nota armonizada,

¡muchos siglos vivirá!

 

Está en la imaginación

de todos los niños buenos

que, entonando su canción,

se ilusionan con los sueños.

 

Mirando caer la gota

de agua que da la nube

y al “chorrito” que rebota

cuando baja, cuando sube.

 

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda

México, D. F., a 6 de octubre del 2007

Reg. SEP Indautor No. 03-2007-082112003600-14






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