. Si son ciertos los datos que ha aportado la
Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), entonces
estamos ante un problema serio y ante un abuso que no se debe consentir. Y no
hablamos de media docena de euros sino de 14.983 millones de ellos.
Posiblemente para la camada de políticos mediocres que nos ha tocado conocer en
nuestro tiempo no sea mucho pero sí lo es para los autónomos. Quede claro que
se libran muy pocas comunidades autónomas y ayuntamientos.
A nadie debe sorprender que las oficinas de farmacia
se pongan en huelga o que las industrias farmacéuticas fijen plazos a alguna
comunidad autónoma para que pague, con la amenaza de no servir medicamentos ni
útiles sanitarios a los hospitales. Ahí tienen el escándalo reciente en
Castilla La Mancha y los avisos de las farmacéuticas a la Junta de Castilla y
León. Pagan o suspenden servicios. Debería suponer un alto grado de vergüenza
para las administraciones públicas el hecho de que estén siendo financiadas por
los autónomos y los pequeños empresarios, precisamente aquellos a quienes más
daño se ha hecho durante esta larga crisis desde esas instancias.
Es curioso cómo en Castilla y León algunos hospitales
han concentrado enfermos en pocas plantas sanitarias para no tener que efectuar
contratos de personal durante el verano, a lo que hay que unir el hecho de que
determinados servicios – como los de lavandería— se van a privatizar en breve.
Recientemente nos pedían en un centro sanitario público de Valladolid que, si
era posible y no nos servía de molestia, llevásemos nuestras propias toallas. Como
lo leen: para echarse a temblar.
Hace días tuvimos acceso al informe difundido por la
federación antes referida. La misma que acaba de difundir los datos en varios
medios de comunicación y las comunidades autónomas no se libran. Mientras que
Cataluña casi debe 3.000 millones de euros, Andalucía alcanza los 2.500 y
Madrid o Valencia rozan los 2.000. No se queda atrás Castilla y León que casi
llega a los 1.000 millones de deuda retrasada. No sorprende que todas o casi
todas hagan las cuentas del Gran capitán. Lo que no es de recibo es que sigan
pensando que los tiempos no han cambiado.
No solo se deben ingentes cantidades de dinero a los
microempresarios sino que también los centros educativos de algunas comunidades
han recibido recientes recortes que van a dar que hablar en los próximos meses.
Eso sí, a algún consejero se le llena la boca cuando habla de calidad y de
excelencia; no se da cuenta que tiene menos credibilidad que el candidato del
PSOE a las próximas generales.
Tomen nota:
Castilla y León ha rebajado el presupuesto educativo de los centros hasta en un
41,14%. Se conoce que no tienen que volver a un centro educativo; tal vez, como
en el chiste, dediquen más dinero a los centros penitenciarios, por si acaso. Lo que está claro es que la diferencia entre
lo sutil y lo vulgar no está más que en la ignorancia de cada uno. Y de esa en
las comunidades de segunda hay mucha y muy repartida.
Jesús Salamanca Alonso