Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Libros   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Escritores   ·   Reseña   ·   Poesía   ·   Chile   ·   Filosofía Social   ·   Novela   ·   Consumismo



La belleza de lo inesperado


Inicio > Artes
13/11/2019


65 Visitas



Ha terminado el concierto y sales, algo, aturdido por la magia del jazz que acabas de oír, por esos sonidos mágicos que llenaron el auditorio de resonancias del Chicago de los años 20 y de la Nueva Orleans de los 30. Bastó una guitarra y un saxofón y el milagro sucede: disfrutaste, cada segundo, de la cadencia sensual del saxo y de la sobriedad efectiva de la guitarra. Piensas en que bastan dos músicos eficientes-sin tanto florilegio y artilugio técnico innecesario- para que el dolor, la angustia y la esperanza de aquellos lejanos creadores vuelvan a la vida para transmitir la enigmática belleza del género.


Fue un concierto breve-apenas una hora-que sobrepasó tus expectativas. Por eso, la sonrisa y la convicción de que aprendiste algo nuevo en esta jornada, nadie te la puede quitar. Termina el concierto y, apenas sales del auditorio, unos sonidos de percusión inundan el ambiente. “Estarán ensayando”, pensaste, pero aquella cadencia te estaba hechizando. Un ritmo de landó flotaba firme, acompañando la procesión de espectadores hasta las afueras del teatro. La sorpresa no tardaría en aparecer porque apenas saliste a la calle, a unos pasos, encontraste a un músico callejero-percusionista-y entendiste el origen del misterioso ritmo que llenaba el ambiente. Observaste al percusionista y sonreíste-asombrado-porque no hacía música con un set profesional sino con un balde, una lata aplastada y media botella de plástico. Tres objetos simples que unidos al talento hicieron que por largos minutos disfrutaras-boquiabierto-del set del músico.

Un abrazo, un aplauso y unas palabras de aliento al colega porque no es frecuente encontrar espectáculos así en la calle. Descubres que es un muchacho tímido que se conmueve por la muestra de aliento. Sonríes porque-una vez más- compruebas que el arte sale al encuentro del mundo en el momento menos pensado, solo hay que estar atento al bálsamo milagroso de la belleza para curar las heridas que el día a día en la ciudad deja en la piel y en la sangre. Entiendes que el talento puede expresarse ya sea con un saxo de primera calidad como con un humilde balde de aceite. Sonríes porque has tenido la dicha de ser testigo del divino contraste. Disfrutas la pasión de ser espectador en el primer teatro del país y también en la simple acera ante un muchacho que despliega su enorme talento con la humildad de un grande, con la ilusión de que su trabajo-algún día-pueda oírse en el teatro del que acabas de salir. Sonríes, disfrutas, vives, respiras porque el arte-una vez más-ha ganado la batalla. “¡Benditas sean derrotas así!”, piensas.



Etiquetas:   Arte

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18856 publicaciones
4745 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora