Ser feliz es saber vivir de los momentos buenos y levantarse ante las adversidades. Reflexiones.



Una vez más me acurruco en los sonidos de la noche en busca de nuevas reflexiones.

 


¿Quién soy yo para dar lecciones?

Soy un espectador más de este mundo a veces incomprendido y otras tantas veces distraído de las cosas importantes.

A diario me cruzo con muchísima gente desconocida y me pregunto si serán felices en estos tiempos tan complicados.

Pero es difícil determinar si alguien es feliz cuando a veces nos cuesta reconocer tal estado anímico en uno mismo.

Es un sentimiento, como tantos otros que experimenta el ser humano, complejísimo, al menos eso pienso yo.

A menudo he escuchado de boca de otras personas la felicidad es breve, efímera, casi un espejismo del pasado. No estoy de acuerdo con ese tipo de afirmaciones, porque parten desde una perspectiva de visión de nuestra existencia lúgubre y triste.

 Curiosamente me broto entre las frases que encaminan mi reflexión, el sentimiento opuesto a la felicidad, la tristeza o la desdicha. Ese sentimiento que nos acompaña cuando nuestras expectativas o esquema de la vida se quiebran o rompen inesperadamente. Y es que se suele decir que las desgracias no vienen solas, sino que vendrán acompañadas de otros sucesos desfavorables…

A lo largo de mi vida, el carácter extrovertido que me caracteriza ha brindado a este soñador la oportunidad de escuchar las voces de amigos que me contaban sus experiencias más esperanzadoras y también las menos acogedoras. He conocido aquellas personas que la mayoría de ustedes denominarían gente optimista y a otras gentes a la que llamaríais pesimistas.

Y todo esto que mis curiosos sentidos percibieron de las vivencias de aquellos que me rodean y las mías propias, llevaron a mi persona a una conclusión.

Tanto la felicidad como la desdicha son sentimientos que están ciertamente arraigados a ciertos instantes de nuestra vida. Pero ¿No es cierto, que en los momentos felices se generan recuerdos inolvidables?  Aún recuerdo los nervios de mi primer beso, y ese sentimiento que colmaba mi más profundo yo, de pura felicidad. Sin embargo, no recuerdo mi primera discusión de pareja.

Creo, que aunque la felicidad es cierto que puede llegar a durar a veces apenas unos segundos, las consecuencias derivadas de la misma son extremadamente más poderosas para nuestra psique.

Cuando mis amigos vienen comentándome los problemas que les acosan la cabeza, procuro intentar hacerles ver que son momentos pasajeros. Que de las desdichas propias hay que intentar tener perspectivas diferentes e intentar extraer lecciones si las circunstancias la provocaron nuestros actos.

Nadie nos dijo que la vida es fácil ¿No?

Podemos tomar la tesitura de clavar las rodillas y llorar ante las adversidades pero siempre se ha de tener en cuenta una cosa…aun creyendo que lo que nos pasa es lo peor que pueda dar la vida, esto solo debe de mirarse desde un solo punto de vista…aquel que vive, siempre tendrá opción a soñar, recordar a aquellos que tanto nos enseñaron y ayudar a generar bellos recuerdos de nuestra existencia a todos los que nos amen, pues nunca estamos solos, aunque a veces cueste entenderlo.

Quienes luchan por la vida sabiendo apreciar cada uno de los buenos momentos de su propia existencia, serán felices y lograrán la felicidad ajena.

Ser feliz es saber vivir de los momentos buenos y levantarse ante las adversidades.

http://nudosderealidades.blogspot.com/2011/09/ser-feliz-es-saber-vivir-de-los.html

Les saluda Leonardo Garre Pérez.