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El Clamor de los que no están visibles; Una forma de explicar el diagnostico participativo


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04/11/2019

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“Juan Albañil el edificio que levantaste, con lo mucho que trabajaste, esta cerrado, esta sellado, es prohibido para ti…”


Juan Albañil. José “Cheo” Feliciano. 1987.

 

Quiero detener su atención amigo lector, en el preciso instante en el cual se comprende la diferencia entre la democracia que representa, la que decide por las mayorías y se perpetúa en el tiempo y la democracia protagonista y participativa que llama a todos a construir en forma colectiva, lo que ha de beneficiar a las masas. Este tiempo, define dos (2) grandes sectores que agrupan a los luchadores sociales, los que creen en que al pueblo hay que educarlo, orientarlo y por ende conducirlo y los que creen que en los poderes creadores del pueblo, que denota la sabiduría popular, se halla el secreto del gobierno con y para el pueblo, en este último grupo estoy yo.

Bien es conocido en el mundo las experiencias de presupuesto participativo, no en vano, esfuerzos como porto alegre en Brasil, el Municipio Torres en estado Lara, han servido de referencia para los burgomaestres para involucrarse con la realidad de las comunidades, contadas desde la visión de quien las padece, es la forma de escuchar al oprimido en palabras de Freire o de revisar las catacumbas del pueblo como lo ordenase el comandante en jefe, en cada una de sus alocuciones. El diagnostico entonces, ya no es una estrategia gerencial para un mejor gobierno, es una acción política para reivindicar la lucha de nuestras comunidades por lograr alzar su voz y ser escuchada por quienes “por ahora” tienen la competencia y potestad para decidir sobre el presupuesto público.

Pero que decir, de ese diagnostico, si el objetivo no consiste en validarlo legalmente, su legitimación se consumó con la voluntad política de quienes al frente del proceso dijeron en sus decisiones, hagámoslo. Hoy nos reúne la formalidad, para recordarnos que el diagnostico es sinónimo de compromiso, no es letra muerta su ejercicio, tampoco es un acto kamikaze escuchar una comunidad en sus problemas para luego orientar el presupuesto a otra dinámica o necesidad distinta a la diagnosticada. No estamos en tiempos de ambivalencia, la consciencia critica de un pueblo, nos dice que la ingenuidad quedo atrás en un camino que lleva al menos dos décadas de recorrido.

Esa voz alzada, no es para la queja, es para la construcción, es para decir que, más manos deben sumarse a la lucha, no se pide la reparación de una cancha en el ámbito deportivo para exhibir un premio desde lo social, se pide su reparación como parte de una lucha descarnada contra el flagelo de las drogas que nos arrebata los sueños de jóvenes que bien dudamos puedan construir familias en un futuro no lejano, no pedimos asfaltar una vía para decir que somos un país petrolero y que por lo menos esa gota de petróleo la recibe la población, lo hacemos para mejorar la calidad de vida de quienes habitan un mismo espacio físico, para seguir construyendo el vivir viviendo.

No pedimos reparar o mejorar las condiciones de nuestros ambulatorios de Barrio Adentro para exhibir instalaciones recién pintadas, lo hacemos para sostener en la práctica una alternativa distinta al modelo capitalista que comercializa con la salud, esa misma analogía priva para la educación, la cultura y la misma organización popular. Somos creyentes desde la Comuna, que ese lema de Comuna o nada, no significa hacer comunas como modelos fabricados en serie, significa entender que el autogobierno más allá de la utopía, será una realidad en la misma medida que cada cual entienda que papel juega en este proceso revolucionario, a veces, es bueno detener la marcha y revisar lo que hemos construido o andado, esa es la forma más coloquial de convencerse a si mismo. Si no estas seguro de a donde vas, entonces devuélvete, para que sepas de donde vienes.

¿Qué decir de las cosas que afectan a la comunidad? Comencemos por la apatía, comencemos por la falta de conciencia y terminemos en el compromiso legitimo y hasta revolucionario de constituirnos como celadores del plan de obras que hoy le solicitamos a las autoridades aprobar a través del diagnóstico participativo, caminemos como Juan Albañil cada domingo y al ver las obras construidas  en nuestros alrededores, digámosle a la generación que viene, yo no esperé que otro hiciera, yo di el paso que la historia y mi comunidad me pidió dar.

Hoy estamos para legitimar el compromiso, el resto que lo organice el capataz.

(*) Profesor Universitario

 

 



Etiquetas:   Presupuesto

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