Evolucionemos por aquellos que saben que el amor es el único camino a la libertad. Reflexiones.



Una vez más he apagado las luces de mí alrededor para teclear entre las sinuosas sombras que proyecta la pantalla de mi portátil.

 


A mi alrededor me acompaña los susurros de la noche, persianas que se bajan, ecos de conversaciones lejanas y esporádicos pitidos de algún coche que probablemente despide a su amada o amado.

Es curioso ese sentimiento al que el ser humano denomina amor y que complejo puede llegar a ser.

Amor… ¿Quién no ha estado alguna vez enamorado?

El amor es  libre, se puede amar a tu pareja, a tu familia, a tus amigos, a tus mascotas, a tu equipo favorito e incluso si lo crees necesario puedes amar a tu deidad… amemos nos ¿No?

El amor es libre y no hace mal a nadie. ¿Y por qué una persona libre, no podría amar y expresar su sentimiento con quien, como y donde quiera, si no limita las libertades de aquellos que les rodea?

Bueno, es de entender, que a la hora de expresar nuestros sentimientos en público, existe lo que se denominaría como una valoración personal y social que determinaría si nuestra conducta es correcta ante los ojos de una o varias personas. Vamos, que si hacemos el amor en un parque público a la luz del día y ante los ojos de padres, madres y niños pequeño que en ese momento se diviertan en sus columpios, como que probablemente acabemos esposados por la policía bajo los cargos de alteración del orden público.

¿Qué es lo que he querido expresar con este ejemplo?

Pues, que es cierto que somos libres para amar y expresar nuestro amor en público. No obstante, a la hora de comportarnos ante la sociedad, debemos tener en cuenta ciertas normas, o pautas de comportamiento social, para vivir o desenvolvernos con una cierta armonía con aquellos que nos rodean.

Entonces, una persona es libre y decide amar a otra persona. Ahora estos enamorados actúan expresando su amor pero con ciertas normas sociales… ¿Cómo se podría denominar esto, porque aparentemente la sociedad acota ciertas conductas? ¿No?

Pues sí, existen acotaciones o normas sociales para la conducta de un individuo para el bienestar social. Estas mínimas pautas sociales las denominaríamos como el concepto cívico.

Uff, espero no estar haciendo de mi reflexión una lectura insufrible, pero veo necesario amarrar ciertos conceptos antes de abarcar lo que realmente me interesa, que son los malditos prejuicios morales y sociales. Así que disculparme por la extensión de mi reflexión.

Adentrémonos brevemente en el civismo. Ser una persona cívica es tener un mínimo respeto por quien tenemos enfrente y por nuestro entorno. Uno no puede llegar a una reunión y ponerse a mear en medio del coro de personas, porque sería además de un acto de mal gusto, una demostración de falta de cortesía y educación por parte del meón.

Llegados a este punto de mi reflexión puedo decir que las personas somos libres para realizar nuestros actos. Que nuestras libertades deben delimitarse antes de sesgar las de otras personas y que por supuesto nuestro comportamiento ante la sociedad debe ser cortes y educado para respetar con ello nuestro entorno y no incomodar a otras personas.

Pero… ¿Y si el amor que siento es por otra persona de mi mismo género? ¿Acaso no soy libre de expresar públicamente mi orientación sexual? ¿Y si decido decir que soy homosexual aquellos que considero mis amigos? Es más ¿Y si públicamente deseo expresar mi condición homosexual y decido ir agarrado de mi pareja e incluso lo beso como hacen cualquier otra pareja? ¿Merezco acaso que me insulten o me miren con desprecio? ¿Acaso no es amar y expresarlo de forma cívica?

En mi opinión, nadie debería cuestionar a quien debemos amar y mucho menos despreciar aquellas personas que no hacen otra cosa más que intentar ser felices con su pareja.

¡La moralidad de un individuo no puede censurar el amor libre!

Es decir ¿En qué mundo viviríamos si el conjunto de creencias, experiencias y normas que un solo individuo utiliza para valorar lo que está bien de lo que está mal se impusiese sobre las libertades de expresión de otra persona que tan solo quiere expresar su amor de forma cívica?

Yo puedo hacer ciertos juicios desde mis creencias o experiencias sobre distintas circunstancias de la vida y probablemente me equivocaré en muchísimas ocasiones para ir formando la persona que seré mañana…pero creerme…el mayor error de un individuo u colectivo es juzgar hipócritamente con la intención de censurar actos tan bonitos como el amor y respeto de dos personas que se aman.

Mi reflexión de hoy, no es más que una reivindicación por una sociedad más tolerante y comprensiva.

Desde aquí doy el apoyo aquellas personas que alguna vez fueron despreciadas por la falsa moral, por la hipocresía y por la ausencia total de tolerancia.

Evolucionemos por aquellos que saben que el amor es el único camino a la libertad.

Un abrazo y gracias por vuestra lectura.

http://nudosderealidades.blogspot.com/2011/09/evolucionemos-por-aquellos-que-saben.html