Entre paseo y paseo con nuestros hijos, es decir con sus nietos,nuestros progenitores continuan las manifestaciones frente a las instituciones para demandar sus derechos. Unas pensiones dignas. Ni reparan ni se ofenden porque no les acompañemos. Seguramente se sientan solos y no comprendan como socialmente hemos convertido un derecho multigeneracional, en una demanda de derechos exclusiva y vinculada a la mal llamada tercera edad.



