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Destape de un secreto a voces: El llamado a la aceptación y la tolerancia


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28/09/2011


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La homosexualidad en Chile siempre ha sido un tema tabú dentro de la sociedad, especialmente en los adultos y la tercera edad. Hoy en día los jóvenes son los que tienen más libertad de pensamiento y de expresión hacia ciertos temas que no son aceptados por todas las personas. Digo esto con suma responsabilidad y respeto hacia las personas que piensen que ser gay es una “enfermedad” pero, verdaderamente gracias ellos, es que los chilenos no nos dimos cuenta antes  de que una de las mujeres más simbólicas de nuestro país vivió un amor  puro y sincero, independiente de quienes sean las personas que lo sientan como lo pudo demostrar Lucila Godoy Alcayaga, más conocida como nuestra querida Gabriela Mistral.


Creo que una de las principales causas del porque no se dijo antes que nuestra poetiza tenía tendencias lésbicas fue esencialmente entre otros factores, porque somos un país sumamente discriminador sin dar una oportunidad a personas que son diferentes al común de la sociedad, con estas palabras no quiero que piensen que estoy generalizando, pero, entre mi alrededor y las personas que conozco de todo tipo de profesiones y áreas, podría decir que en su gran mayoría es así. Otro punto influyente bajo mi particular punto de vista, es que una gran cantidad de los relatos de Gabriela Mistral son utilizados para la enseñanza de alumnos de enseñanza básica, y bajo ésta percepción, cómo le podríamos explicar a nuestros hijos, hermanos, sobrinos o según sea el caso, que la persona que escribió poemas o canciones tan inspiradoras como dame la mano, era homosexual. Este tema cae justamente en un tema valórico  y moral del cual tendrían que hacerse cargo en primera instancia las escuelas  y los padres.

Puedo recordar que cuando niña veía fotos en los libros de enseñanza básica  de nuestra poeta y no entendía  como una mujer que no distinguía sonrisa alguna, podía escribir versos tan dulces, llenos de amor y sentimiento, era como que su cuerpo no concordaba con su alma y uno de los motivos puede ser porque ella nunca fue feliz, quizás tuvo que vivir años ocultando un amor desbordante, para cualquier persona que hubiera vivido lo mismo que ella lo más probable es que haya salido igual en la foto… o aún peor.

Era un gran amor el que sentía Gabriela por Doris Dana, la estadounidense que fue  su secretaria, albacea y heredera una vez muerta nuestra poetiza.Fue la persona que más ha dado que hablar estos días y lo más penoso de todo, es que nunca lograré entrevistarla y tampoco podré  decirle que ni siquiera un hombre puede igualar los escritos que han sido publicados y que están llenos de una expresión que necesitaba ser libre,  pero que se mantenía encerrada en un cárcel de pasión.

 

·         "Tú no me conoces todavía bien, mi amor. Tú ignoras la profundidad de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo, para hacerte un poco feliz. Tenme paciencia, espera a ver y a oír lo que tú eres para mí"

 

·         "Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, puedan abrazarte y besarte para mí"

 

·         "Tú nunca habrías hecho lo que yo hice por tenerte. Pero eso no fue hecho por otra cosa, fue un amor violento de alma y cuerpo"

 

·         "Tal vez fue una locura muy grande entrar en esta pasión. Cuando examino los primeros hechos, yo sé que la culpa fue enteramente mía"

¿Podría alguien escribir esto si es que no es porque está enamorada? Sin ninguna intención de  desmerecer, pero, ni siquiera al mismísimo Pablo Neruda le he leído palabras tan profundas como las que le escribió Gabriela Mistral a la que fuera en vida su fiel compañera de muerte.  Ojalas que las personas tomen conciencia que el amor se siente, es algo espiritual, sincero, puro,  la gente no decide de quien enamorarse, a veces la razón y el corazón no tienen porqué estar conectados, seamos seres más pasionales y no tan racionales quizás con eso logremos un mundo con menos discriminaciones y más tolerantes y abiertos de mente. Sólo decir que la historia de nuestra Lucila Godoy Alcayaga realmente ¡una pajita dentro de sus ojitos era!  



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