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Economía política del petróleo: Nacionalismo Islámico? Y donde queda Venezuela?


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08/03/2011


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Los acontecimientos políticos en el mediterráneo islámico árabe, ahora en Libia, finalmente impactaron la oferta petrolera, los precios del petróleo presienten que las cosas pueden ir a mayor si la vorágine social y política se apodera de la península arábiga, asiento de una de las fuentes petroleras más importantes del mundo, cerca del 30 % de la oferta petrolera al mundo se produce en esa parte del mundo.


 

Así, más allá de los problemas netamente domésticos de un régimen autoritario –normal en el mundo islámico del área- que significa el fin de la “revolución verde” – curiosamente emparentada con la “revolución bolivariana”- emerge la sombra de una recesión inducida por el alza en los precios del petróleo que reaccionan naturalmente ante una potencial reducción de la oferta. Y esta vez traída de la mano de problemas políticos y sociales, como suele ocurrir por esos lados. Los precios del petróleo han crecido en dos semanas 24%, manteniendo tensos los nervios, dado el potencial de contagio de la insurgencia política y social en la península arábiga y que afecte la producción de petróleo de Arabia Saudita, Emiratos y Kuwait.

 

1.-Las reglas económicas islámicas y el petróleo

 

Acotemos que los países petroleros del área junto a Venezuela configuran la OPEP, un cartel en el sentido preciso – y occidental- del concepto, aunque en los hechos un sub-producto árabe/ islámico generado desde la organización de países árabes productores de petróleo  en los cincuenta, razón por la cual la OPEP ha estado desde su inicio bajo fuerte influencia árabe y particularmente del credo islámico, que ha dibujado ampliamente decisiones económicas en materia petrolera en el cartel por décadas. Quizás el más importante elemento del islam en materia petrolera, el de invertir y producir pero no al ritmo de una racionalidad económica clásica –tasa de descuento por ejemplo- constituida por la creciente demanda por energía, sino sobre la base de una estrategia esencialmente en precios que requiere mantener una capacidad de producción por debajo del potencial, una especie de desequilibrio endógeno producido por razones religiosas muy respetables.

 

Los códigos islámicos al respecto diseñados en el Sharia, o Ley Islámica, como se le conoce en occidente, rige el comportamiento económico, social, cultural del mundo islámico, y el petróleo es quizás el sector de mayor aplicación de esos principios.

 

Inclusive Venezuela, miembro fundador del cartel, aunque no islámica, y cuyas decisiones en materia petrolera no siempre seguían la letra de las decisiones de la OPEP, desde 1999 su alineamiento con sus socios islámicos ha sido plena. Como dato curioso, recordamos que ministros y oficiales venezolanos en la OPEP gustaban vestirse con el traje típico islámico de esa parte del mundo.

 

Así, el principio islámico de defender precios más allá de las racionalidades que exigen invertir, desde la óptica de una economía convencional, se funde con una realidad fiscal generada por un bien en manos del Estado y cuya renta tiene un destino fiscal absoluto. Ello se ha sido cumplido en la última década al pie de la letra, por esa particular circunstancia, la oferta petrolera OPEP se ha reducido en un 20%, alejándose del ritmo de crecimiento de la demanda mundial –asiática- en el periodo, sin restarle o disminuirle el efecto marginal que sobre los precios impone la oferta OPEP.

 

2.-Donde termina la insurgencia política y social árabes?

 

No pareciera que la insurgencia social y política en el mundo árabe termine en Libia, habiendo comenzado con Túnez y Egipto, la efervescencia política que tiene además de fundaciones sociales y políticas, cuenta con el pegamento social y cultural particular del mundo islámico, lo religioso, lo cual  va conectado estrechamente con los asuntos políticos y de gobierno. La religión en esa parte del mundo es algo serio y rige –el Islam – el comportamiento diario del musulmán, su economía, sus métodos redistributivos, sus modos de producción, la propiedad privada, lo público, y los propios bienes dados en la naturaleza y por Ala para ser administrados por el hombre, el petróleo por ejemplo. El Islam no es solamente una religión, si lo vemos con nuestra prisma cristiana, es en cierto modo una manera de vivir y asumir al mundo, y toda la complejidad de la economía y sus códigos legales.

 

El oleaje de la protesta social y política ya está instalado en la Península Arábiga, en Yemen y Bahréin, y hay nerviostensos porque se pueda extender a Arabia Saudita, Emiratos, Kuwait; es decir, al petróleo y todo lo que significa para Occidente. De hecho los precios del petróleo en el mercado internacional han escalado en estas semanas con esa perspectiva en el ambiente, lo que a todo evento estarían descontando esos y futuros acontecimientos, e insumen costos por cambios en cuanto a la economía del petróleo en esa región del mundo.

 

En ese sentido, lo primero que emerge en los mercados es cuantificar el contenido religioso de este movimiento social y político y el tipo de “contagio” observado, y si el resultado de todo ello, es una práctica aún más conservadora en términos de un renovado nacionalismo islámico árabe, que el actual, en términos de una definición más islámica de la economía y otros asuntos de la política. Una buena parte de ese fenómeno es visible en Túnez y en Egipto con la presencia orgánica de la Hermandad Musulmana, una organización social y política con fuerte ascendencia religiosa, y que puede representar un giro hacia posiciones más nacionalistas y conservadoras en lo económico. Como los acontecimientos giran hacia elecciones generales, la probabilidad de un encuentro nacionalista islámico no es lejana.

 

3.- Que dicen las reglas: cuotas y precios en el modelo islámico

 

Ello impactara al alza en los precios del petróleo en tendencia de más largo plazo, que llevará a las economías en desarrollo e industrializadas no solo a acelerar las tecnologías para energía  alternativas y sustitutivas a las convencionales, sino además, buscar otros mercados petroleros menos convencionales, aunque y de elevado costo explotar, pero que serían competitivos a los precios que hoy marca el petróleo o en un entorno geopolítico que coloque al cartel OPEP en una posición más radical en materia de precios y cuotas. Para abundar en el detalle, veamos en términos de economía islámica como opera la OPEP y el rol en los precios del petróleo.

 

De acuerdo a normas de economía islámicas extraídas del Sharia y que son un contexto institucional en el mundo islámico, todo el mundo árabe, -e Irán, nación islámica no árabe y de la rama shiia – los países productores de petróleo tienen el derecho de afectar el mercado apuntando preferiblemente a los precios, para defender, en razón de sus propios intereses, que son fiscales, la renta petrolera que tiene un destino absolutamente fiscal como derecho. Las razones fiscales se funden con las religiosas, de allí la preferencia de politizar el precio del petróleo en base a su fuerza marginal de exportación. El consenso aparente es que sosteniendo la inversión para producir más petróleo no es aceptable religiosamente hablando, y exige utilizar los mecanismos precio de manera más efectiva, la ecuación debe –ceteris paribus- inducir precios para sostener una creciente renta fiscal. Así funciona la OPEP, aunque no es aparente al hombre de a pie e inclusive a los medios.

 

De allí que las políticas económicas en el petróleo deben ejecutarse  de acuerdo a esos códigos, al Sharia. Por esa razón, casi todas las legislaciones islámicas comparten ese principio. De allí que según el Islam, y particularmente en medios integristas en Arabia Saudita y países de la península, ha sido obligatoria la cooperación entre los productores de petróleo para defender sus intereses comunes.

 

4.-Precios del petróleo en el límite ?

 

El funcionamiento de la OPEP sigue esas líneas del sentido económico islámico, y en ocasiones semeja el funcionamiento de un cartel clásico, aunque es evidente que las coordenadas económicas no son las que se toman para fundar las decisiones del cartel. Este sin embargo, opera bajo reglas que pudiéramos leer más en teoría de juegos que asimilan de mejor manera el aprendizaje de los códigos económicos islámicos en ejercicio.

 

Pero hay similitudes, aunque existen diferencias culturales radicales. Por ejemplo, un principio similar fue establecido en Venezuela en la nueva constitución del 99 que funde el concepto de renta con el fisco, -régimen de renta absoluta con el foco en los derechos de explotación o regalías- y en la Ley de Hidrocarburos del 2000, donde se le otorgó al petróleo consideraciones constitucionales en cuanto a la asociación con intereses privados, relegándose este aspecto a decisiones políticas e institucionales más complejas y de elevado costo,  con lo cual se prevenía y restringía por vía constitucional y legal asociaciones económicas para sostener y expandir la capacidad de producción petrolera.

 

Así podemos reconocer las razones por las cuales el mayor número de asociaciones con entes petroleros extranjeros asumidas por el gobierno del Presidente Chávez en estos años, se ha realizado con empresas petroleras estatales.  Como se aprecia sin mayores esfuerzos, en Venezuela hemos ido por otros caminos en la plena coincidencia institucional y política con el background de intereses que definen las decisiones en materia petrolera en el mundo islámico. Esta es hoy una de las razones fundamentales del funcionamiento de la  OPEP hoy en el mercado petrolero, y por ello precios a niveles de 100 dólares no podrían ser solamente explicados como consecuencias políticas de corto plazo, sino como una razón de más envergadura en el marco institucional y político que domina sobre más de la tercera parte de la oferta petrolera mundial.

 

En términos más convencionales, diríamos que la producción de petróleo OPEP no ha ido al ritmo de la creciente demanda mundial, por el contrario, se ha rezagado y no por falta de fondos o potencial, la política y la cultura son algunas de las razones que ayudan a comprender ese fenómeno.  Por ello, la  inversión en la industria petrolera en el  mundo OPEP (árabe-venezolano)no marcha al ritmo que lo definen los precios del petróleo y la demanda en mercados más o menos competitivos,  entre otros porque la mayor parte de la renta petrolera va al fisco, la  inversión se raciona, y el argumento político sobre los precios emerge cuando estos vienen en baja, y que en cierto modo inducen un proceso sostenido de alza si las condiciones de la demanda por petróleo en el mundo crece sin altibajos.

 

5.-Volverá  Venezuela  a ser un agente importante en el mercado petrolero

 

Como se observa, se puede concluir sin mayores complicaciones, porque en el mundo petrolero de creencia islámica, la industria petrolera debe estar en manos del Estado (el cual no se debe olvidar no solo no es laico sino que está integrado con los principios religiosos de la Ley Islámica) y los ingresos petroleros solo existen en su sentido fiscal, es decir, para el gasto público. En esas condiciones es absolutamente irrelevante y hasta un desperdicio la existencia de empresas petroleas inclusive estatales que medien entre la producción y la renta al estado que luego es redistribuida bajo la lógica que signan la gerencia pública. En los hechos también en Venezuela de acuerdo al diseño constitucional actual, la empresa petrolera existe más como un caparazón fiscal y asume  obligaciones económicas propias del fisco –gobierno.

 

Con ese cuadro de grandes restricciones que se avizoran en la oferta petrolera OPEP (33% de la demanda mundial) si se extiende la hipótesis de gobiernos electos más conservadores y nacionalistas que estrechen los mecanismos de oferta de petróleo, los venezolanos nos preguntamos, y que hará Venezuela que debería utilizar esas ventajas comparativas extensivamente explotando el inmenso volumen de petróleo en el subsuelo ? Según estimaciones oficiales, aunque algunas controversiales, Venezuela se sienta sobre un mar de petróleo que, al precio que ronda en los mercados y no profesando la fe islámica que como vimos arriba tienen consideraciones económicas complejas, no tendríamos por qué racionar los recursos para extraer petróleo al ritmo de los precios y en cantidades que pudieran resolver algunas premuras económicas y fiscales.

 

Así, ante el cuadro en el Medio Oriente de serias contingencias políticas,  el mundo debe estar preguntándose, y Venezuela ?. En los últimos anos, ante el repunte del “nacionalismo petrolero” en Venezuela,  similar al modelo petrolero islámico, se han impuesto severos costos y descapitalización  de la industria petrolera venezolana. Entre esos costos contamos la pérdida de confianza reflejada en desconocimientos de contratos y en consecuencia en  una cantidad de juicios en cortes internacionales que han afectado y demolido nuestra legendaria reputación como nación civilizada.

 

Además de patear a socios importantes, el gobierno, siguiendo el modelo de gestión sobre el petróleo mencionado, exprimió y descapitalizó no solo a PDVSA sino en general la industria petrolera, lo que junto a la conflictividad política creada por la “revolución socialista” y la destrucción de la propiedad privada, que ha colocado a Venezuela en un camino donde no podría aprovechar las ventajas comparativas en su mercado natural e ir a metas de producción y exportación que fundaran economías  aguas abajo. En lo económico y cultural no tenemos razones  para no comportarnos racionalmente en materia de inversión y producción, así como asociarse con socios petroleros poseedores de tecnología y capital provenientes de áreas de elevada demanda por petróleo, nuestros mercados naturales.

 

Luce entonces como una conclusión geopolítica que muchos ojos miraran a Venezuela como mercado petrolero afectivo y sea presente la oportunidad de abandonar el ostracismo socialista que sobre el petróleo Venezolano impuso la revolución bolivariana, similar a los efectos causados en Libia por la revolución verde,  y convertir a Venezuela en una nación petrolera y no lo que es hoy, un país con cada vez menos petróleo que ofrecer, sentado una inmensa reserva, ello no tienen a todo evento ningún sentido económico, diferente a la ruina que nos ofrece el socialismo petrolero.







Etiquetas:   Política

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