"Teatro de Guardia" Del Rito al Mito y del Brujo al Actor por Carmen de Arriba Muñoz

¡Me alegra verles de vuelta y dispuestos a emprender este atípico viaje! Un camino que por la complejidad de sus sentidos, incertidumbres y certezas... dividiremos en diferentes momentos y destinos. Les adelanto que el de hoy será además del primero, el más lejano en tiempo y espacio; el más remoto y ancestral, el que conecte nuestro yo más pretérito con un vientre colectivo, llamado HUMANIDAD. ¿Estamos todos? ¡Bien! Pues cierren las puertas de este gran vagón y vayan ocupando con deseo sus asientos. No olviden tirar de la clavija de su realidad antes de acomodar plenamente su espalda. Unos la encontrarán arriba, otras abajo, a izquierda o derecha, en medio o debajo de aquella leja, donde guardan las facturas y un día que olvidar; sea cual fuere su punto de corriente, no olviden silenciarlo si dispuestos están a alzar este vuelo de titánico aleteo, completamente libres y dueños de un instante sólo nuestro. Una vez desconectados, liberen a su infancia y con ella, su mente más crédula y teatrera; la necesitarán para disfrutar del paisaje y de esta experiencia que a la vuelta, vivirá dormida en su equipaje o en la voz más niña de su alma. Por último y en pro de su mirada que es imán para mis letras, permitan que les pida un amable favor; dejen que su mano resbale hacia el costado de esa cómoda butaca, donde aguarda dormido el ovillo de un viejo pergamino. Si por caso no lo hallan, adulen ese lado con la yema de sus dedos, hasta dar con la ranura que a través del terciopelo abrí con picardía. ¿La notan? Si es así, tiren de su huésped y desplieguen sus contornos hasta ver esbozada su silueta. 

 

... dividiremos en diferentes momentos y destinos. Les adelanto que el de hoy será además del primero, el más lejano en tiempo y espacio; el más remoto y ancestral, el que conecte nuestro yo más pretérito con un vientre colectivo, llamado HUMANIDAD. ¿Estamos todos? ¡Bien! Pues cierren las puertas de este gran vagón y vayan ocupando con deseo sus asientos. No olviden tirar de la clavija de su realidad antes de acomodar plenamente su espalda. Unos la encontrarán arriba, otras abajo, a izquierda o derecha, en medio o debajo de aquella leja, donde guardan las facturas y un día que olvidar; sea cual fuere su punto de corriente, no olviden silenciarlo si dispuestos están a alzar este vuelo de titánico aleteo, completamente libres y dueños de un instante sólo nuestro. Una vez desconectados, liberen a su infancia y con ella, su mente más crédula y teatrera; la necesitarán para disfrutar del paisaje y de esta experiencia que a la vuelta, vivirá dormida en su equipaje o en la voz más niña de su alma. Por último y en pro de su mirada que es imán para mis letras, permitan que les pida un amable favor; dejen que su mano resbale hacia el costado de esa cómoda butaca, donde aguarda dormido el ovillo de un viejo pergamino. Si por caso no lo hallan, adulen ese lado con la yema de sus dedos, hasta dar con la ranura que a través del terciopelo abrí con picardía. ¿La notan? Si es así, tiren de su huésped y desplieguen sus contornos hasta ver esbozada su silueta. 
Como ven, este magro y silencioso ocupante no es ni por asomo una antigua reliquia, ni tampoco un documento o sello presa de coleccionistas. No, en realidad no es uno sino dos; y aunque parezcan del todo innecesarios, estos pequeños y rectangulares papeles, son más valiosos si cabe, que cualquier otro tesoro anidado entre el arroz. Unos billetes de ida -y no se inquieten- también de vuelta, que harán de nuestro andén un punto cada vez más lejano respecto de ese horizonte… que intenta colarse por sus ventanillas. Del contenido no se alarmen y consientan que acote temporalidad y terreno a unos pocos instantes de nuestro paso por el mundo… Destinos: Desde la gruta de Le Gabillou o la gruta de Trois-Frères a la cueva de El Cogul; desde África a las aguas que saciaron al Antiguo Egipto y por qué no, desde tierras prehispánicas hasta la madre de occidente que engendró todas las escenas... Grecia. A Roma, que bebió de sus pechos y aprendió de sus hijos, la veremos sin disculpa al regreso; no sea que a la postre, ofendamos a aquella que ofreció a sus escenarios... gloriosos templos de piedra. Tiempos: Desde un iconográfico Paleolítico a ritmo de danza y fuego, a los albores de una Edad...que además de Antigua, fue clásico espejo y escuela de culturas venideras. Quizá se pregunten: ¿Por qué migrar tan lejos si podemos continuar en la Historia? ¿Por qué pasado y no presente? ¿Acaso los actores precedieron al verbo? ¿De qué mano y de qué mente surge entonces este arte? Permitan que responda, mientras abrimos paso a través de una tierra que hoy se abre a nuestros pies…

Seguir leyendo para completar en el enlace https://ellibrodurmiente.org/segunda-entrega-teatro-de-guardia/

UNETE



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