
. Sin embargo, se complica todavía más cuando nosotros, como empresa, nos vemos obligados a crear un modelo de contrato.
Esto es común a todos los negocios que contratan empleados, pero en el caso de algunas empresas es posible necesitar varios modelos diferentes si además contamos esporádicamente con la colaboración de freelance y autónomos. Es el caso de las agencias de publicidad o las editoriales, pues los requisitos legales con respecto a esta tipología de trabajadores varían en ciertos aspectos.Conviene, por lo tanto, tener en cuenta una serie de pautas básicas comunes a todos los modelos de contrato que existen. Además, y si bien la redacción de contratos no implica una inversión económica, sí que tenemos que invertir en la contratación en sí, y no redactar las cláusulas de forma correcta sin tener en cuenta obligaciones e intereses comunes puede conllevar pérdidas económicas. Aunque recursos online tales como los préstamos sin papeleos puedan sernos de utilidad a la hora de emplear a un profesional en un campo concreto que nuestra empresa necesita, no es la mejor idea posible recurrir a un comparador de créditos para subsanar un error de contratación.Los modelos de contrato, en resumidas cuentas, se dividen en datos personales de contratante y contratado, en los cuales el nombre, la dirección, el teléfono y el DNI y el CIF para empleado y empresa respectivamente son fundamentales. A continuación tenemos que redactar con la menor ambigüedad posible el motivo de contratación y el trabajo que se requiere de la persona empleada. Las cláusulas, que deben ser enumeradas, son las obligaciones y requisitos. En el caso de un empleado autónomo es imprescindible hacer referencia a la duración del contrato y el modelo de facturación obligatorio, cuestiones que no son tan relevantes en un trabajador fijo.El contrato debe ir acompañado siempre de la firma de las dos partes y a ser posible de un documento de acuerdos legales anexos cuyo contenido depende de la empresa y su sector.