Samuel Johnson, una de las figuras más relevantes en la literatura inglesa, aventuraba ya en el siglo XVIII que “la curiosidad es una de las más permanentes y seguras características de una vigorosa inteligencia”, no obstante, parece que el espíritu crítico que guía la bandera del querer aprender, desaparece sin dejar rastro en nuestra sociedad, con más ahínco aún en los jóvenes.




