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"Literatura escrita por mujeres" Luisa Genoveva Carnés Caballero


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14/06/2019


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Luisa Genoveva Carnés Caballero—también conocida por el pseudónimo de Clarita Montes— (Madrid, 1905-México D.F. 1964) fue una novelista y periodista española.


Nació en el centro de Madrid en 1905, en una casa humilde de clase media baja, en la que su familia vivió algunos años, antes de mudarse a una vivienda más barata en el barrio de Chamberí para contribuir al presupuesto familiar algo escaso – su padre era barbero – la madre, que había sido sastra antes de casarse, lavaba y planchaba ropa ajena en su domicilio. La niñez de la escritora estuvo condicionada por la situación económica de su familia: a los once años dejó el colegio religioso de las Hijas de Cristo, al que había asistido hasta entonces, y empezó a trabajar.

El primer empleo lo desempeñó en un taller de sombrerería regentado por una hermana de su madre y nunca olvidaría las duras condiciones laborales a las que estaban sometidas las jóvenes obreras. Frente a las inevitables frustraciones de una vida de duro trabajo, la niña encontró un refugio en la lectura. Luisa leía sobre todo folletines publicados en los periódicos y novelas baratas. Sin embargo, por este camino se fue acercando a autores importantes, en especial a los novelistas rusos – Tolstoi y Dostoievski – cuya influencia se percibe en sus primeras obras.

La existencia de Luisa Carnés empezó a cambiar en 1928, cuando consigue entrar a trabajar como mecanógrafa en la CIAP, donde permaneció hasta que la gran empresa editorial quiebra en 1931. Con anterioridad, había logrado aproximarse al mundo intelectual del momento, a lo que también debió de contribuir su relación sentimental con Ramón Puyol (1907-1981), dibujante, escenógrafo, autor de cubiertas de libros y cartelista (suyo es el célebre cartel republicano con el ¡NO PASARÁN!), así como padre del hijo que tuvo en junio de 1931. Es probable que fuera él quien propiciara su militancia comunista, e igualmente posible que conociera también en la CIAP a Juan Rejano, responsable de la secretaría literaria de alguno de los sellos de la empresa, en la que Puyol desempeñaba el cargo de director gráfico. Junto a este y al poeta cordobés coincidió también en el periódico Frente rojo, editado primero en Valencia y luego en Barcelona durante la guerra, en el que Carnés publicó su cuento “Una estrella roja” que trata de la fascinación que siente un chico por la URSS.

Su primera obra impresa, Peregrinos del calvario (1928), reúne una serie de novelas breves con influencias de Dostoyevski, Tolstoi, el folletín y la novela popular, en un tono religioso común a sus primeros textos. Ya con esta obra asombró a los críticos por la madurez de su estilo, su fuerza expresiva y excelentes dotes de observación.​ Así, con solo veintitrés años, irrumpiría con fuerza en los círculos literarios madrileños, y pronto se convertiría en una de las figuras femeninas más destacadas de la cultura española de los años 30 gracias a su narrativa social.

Colaboró activamente en los principales medios de comunicación de la época, en especial en La Voz y en los semanarios Estampa y Crónica, con cuentos, relatos y reportajes. Además, escribió las novelas: Natacha (1930) y Tea Rooms (mujeres obreras) (1934). Con los dos últimos Luisa Carnés se integra de pleno en el movimiento de novela social de protesta muy característica de aquellos años.

Entre 1935 y 1936 tuvieron lugar dos acontecimientos importantes para la vida de Luisa Carnés: se separó de su compañero Ramón Puyol y se aproximó al PCE. En 1936, ya iniciada la Guerra Civil, irrumpe en la escena española con Así empezó…, estrenada el 22 de octubre en el Teatro Lara de Madrid (rebautizado como Teatro de la Guerra, sección teatral del Altavoz del Frente​), un drama que recibió excelentes críticas por su “originalidad e interés”.

En 1937, junto con otros intelectuales y políticos, Luisa Carnés se trasladó a Barcelona y finalmente en enero de 1939 cruzó la frontera francesa. Comienza un periodo de incertidumbre y sufrimientos común al de muchos republicanos; internada en un campo para refugiados, consiguió liberarse gracias a la intervención de Margarita Nelken y llegó a París, donde se reunió con su hijo y donde tramitó los permisos para trasladarse a México. Por fin logró embarcarse en mayo de 1939; después de una etapa en Nueva York, la escritora llegó a Ciudad de México donde, el mes siguiente, se reunió con ella Juan Rejano.

Los dos escritores se incorporaron en el periodismo mexicano colaborando principalmente con los periódicos La Prensa, El Nacional y Novedades; en estos mismos diarios se publicaron algunos cuentos ambientados durante la Guerra Civil o en México. En el exilio Luisa Carnés trabajó incansablemente, escribió muchas obras y publicó algunas: en 1945 salió una biografía, Rosalía de Castro; entre 1940 y 1960 escribió decenas de cuentos publicados en la prensa; en 1956 vio la luz una novela, Juan Caballero, ambientada en la posguerra española, centrada en un episodio de la guerrilla republicana contra el franquismo. A partir de 1961 la escritora fue dejando de lado su actividad periodística y se dedicó principalmente a sus obras de creación, muchas de las cuales siguen permaneciendo inéditas.

En el ámbito del periodismo  a partir de 1950 dirigió Mujeres Españolas, boletín de la Unión de Mujeres Españolas de México, en el que aborda principalmente el tema de la condición de mujer y de la situación política española. En 2002 se publicó la novela, inédita, El eslabón perdido, en la que la autora trata de las relaciones entre los exiliados republicanos y la generación de los hijos, nacidos o educados en el país que los ha acogido.

En México escribió Los bancos del Prado, texto cuyo tema es la protesta de los ciudadanos madrileños contra los acuerdos firmados en 1953 entre España y Estados Unidos; en otra obra teatral, Los vendedores de miedo, afrontó el tema del debate ético relativo a la investigación y financiación de armas químicas de destrucción.

Sin lograr nunca volver a su país, su trayectoria vital acabó de manera abrupta en 1964, muriendo, a los cincuenta y nueve años de edad, por un accidente de automóvil.

El 7 de marzo de 2019 se inauguró en la Ciudad de los Poetas, distrito Moncloa-Aravaca de Madrid, un parque dedicado a Luisa Carnés.







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