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Reseña "Las doncellas de la espía" de la escritora Ángeles Chozas


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05/06/2019


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Qué gran oportunidad nos ofrece esta novela de conocer a un personaje real que en realidad tuvo vida de novela. Ángeles Chozas se adentra en la experiencia vital de una mujer como Rosalinda Fox: espía del imperio británico que termina sus días en la zona de Guadarranque, dentro del término de San Roque, junto a la bahía de Algeciras, en la provincia de Cádiz. Sí, es esa enigmática mujer que muchos conocieron con las pinceladas que de ella se ofrecieron en “El tiempo entre costuras” de María Dueñas.


  Fox nació en Calcuta y tras recorrer medio mundo recaló en un lugar que denominaba el paraíso y donde pasó la mitad de su vida hasta su muerte. Y paraíso, debió serlo. Llegó en los años cincuenta,cuando Guadarranque era una diminuta aldea de ochenta pescadores. Imagínense sus bocas y ojos cuando la dama en cuestión desembarcó en el lugar a bordo de su Rolls Royce (repito, años cincuenta en España) acompañada de su amante del momento, ataviada con sus gafas de sol y pintalabios rojo de Chanel. Ahí es nada. Como un anuncio surrealista.

  La novela de Ángeles Chozas nos entrega esta maravilla de historia. Tan fascinante como la mujer que lo protagoniza y que la propia autora conocía como “la inglesa de Guadarranque”. Porque la autora de “Las doncellas de la espía” descubrió que la Fox de la novela de María Dueñas y dicha inglesa ¡eran la misma persona! Fue la propia Dueñas la que animó a Ángeles Chozas a seguir adelante con la escritura de “Las doncellas de la espía” tras conocer las rutas literarias que lleva dos años realizando en Guadarranque sobre “El tiempo entre costuras”.

  No me digan que no es una historia fabulosa dentro de otra historia fabulosa. Pues si quieren descubrir hasta dónde ha llegado la investigación de Ángeles Chozas sobre la despampanante espía, no pueden perderse este libro.

  Aunque no hay que olvidar que es una biografía novelada y por tanto, la realidad y la ficción se entremezclan, este testimonio puede ser lo que más se acerque, dentro de lo hoy publicado, a la vida de la Fox. Una mujer que con dieciséis años salió gravemente enferma de la India con su hijo. Quien podría imaginarse que daría tantas vueltas… Sintomático –sin duda– de su tremenda personalidad.

  Inglaterra, Suiza, Portugal… Sus pasos por diferentes lugares del mundo representan un retrato de la Europa de entreguerras, donde Rosalinda Fox debió jugar un importante papel para el gobierno británico en las bambalinas. Existen testimonios que lo confirman y, sin embargo, queda mucho por conocer de quien fue amante de –entre otros– Juan Luis Beigbeder, primer ministro de exteriores del dictador Franco.

  Pero su lista de amoríos es solo un detalle más de su excéntrica vida, dentro de su amplia agenda de contactos que acabaron de visita en Guadarranque, entre cineastas, escritores y multimillonarios. Sigo pensando en la estupefacción de los vecinos con semejante desfile de personajes…

  Angeles Chozas intercala fotografías en sus páginas de algunos momentos estelares –y no tantos– de estas amistades y de su media vida en lo que fue un bello paraje junto a la bahía algecireña. Y recalco. Fue. Porque lo invadió una refinería –ahora convertido en el mayor polígono industrial de toda Andalucía– que eclipsó desde entonces la belleza que, sin duda, tuvo que ser impresionante. Para rizar el rizo, bajo esa mole se destruyó gran parte del espectacular conjunto arqueológico romano de Carteia. De hecho, en su momento, la señora Fox debió lucir alguna que otra columna del yacimiento en una de sus casas…

  Se da la circunstancia de que resido en la ciudad de Algeciras y conozco el aspecto actual de los lugares que la autora describe como escenario de la existencia feliz de la espía (hasta que dejó de serlo). Y es imposible no sentir dolor por lo que hubo de ser el «antes» en aquel edén y lo que es el «ahora». De hecho, muchos lugareños recuerdan aún las aguas cristalinas de la playa y el litoral de la zona…

  Pese al paisaje del hambre de la posguerra que rodeaba a Rosalinda Fox, supo esquivar su presencia –lo mismo hacían muchos de ellos– porque en realidad su intención era convertir aquel oasis en un enclave de turismo de élite frente a Marruecos y a dos pasos de Gibraltar. Tanto es así, que lo primero que dijo al pisar esta tierra es que «había que quitar de allí a los gitanos». Como buena británica «venía a colonizar».

  Poco más que decir del talante de la señora, aunque es cierto que de la investigación realizada por Ángeles Chozas para la escritura del libro puede deducirse que Rosalinda Fox no solo contó con detractores. La autora ofrece los puntos de vista que ha podido recabar y será el lector quien deba formarse su propia opinión al respecto.

  Lo más original de «estas doncellas» son precisamente, ellas. Porque marcan el hilo narrativo de la novela. Son mujeres que trabajaron para Rosalinda Fox, que nos cuentan cómo era aquella señora. Su lenguaje coloquial y dicharachero marca la diferencia con el tono literario del relato ofrecido por la autora de las aventuras y desventuras de su protagonista.

  Es un libro interesantísimo. Me ha encantado. Ángeles Chozas ha puesto en pie –entre la realidad objetiva y los aderezos de la ficción (hay secundarios preciosos)–, a la famosa –y sin embargo aún desconocida– espía que siempre negó serlo. Y que lejos del glamour que trajo al sur del sur, tuvo un final que nada tuvo que ver con los ambiciosos objetivos que se había marcado para «su» particular paraíso.

  Ángeles Chozas ofrece un lenguaje sencillo. Muy accesible. No es necesario adornar en exceso cuando tiene un personaje como Rosalinda Fox en sus manos. No obstante, es llamativo el escaso trabajo que se ha tomado la editorial en ofrecer a esta autora una adecuada corrección ortotipográfica. Contando con un diamante de estas características y el arduo trabajo de investigación realizado, Ángeles Chozas –y de paso el lector– merecía reciprocidad en este sentido.







Etiquetas:   Escritores   ·   Libros   ·   Periodismo   ·   Reseña   ·   Lectura   ·   Lectores

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