La Marcha del Silencio efectuada el 5 de mayo pasado, no fue tan silenciosa como se espera, pero sí una muestra de civilidad y respeto. No hubo actos de rapiña, ni destrozos, ni destrucción, mucho menos robos, golpes, bombas molotov y todo ese caos y destrucción que caracteriza a las organizadas por los amloistas.




