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Navegando seguro


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16/04/2019


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 Derechos digitales y desarrollo


En los años de inicio de lo que hoy conocemos como Internet, este era considerado una herramienta exclusiva para los gobiernos, las universidades, y las grandes empresas. Fue en la década de los años 90, cuando esto cambió gracias a la introducción del World Wide Web, una red de contenido online. Hallazgo que permitió al Internet tener protagonismo en la vida diaria de todas las personas, pues desde entonces, este servicio se introdujo como un instrumento de libre acceso para todos alrededor del mundo (“Internet history”, 2018).

Tiempo después, en los comienzos del año 2000, el Internet sólo funcionaba para poder consultar lo que ya estaba publicado en la red por navegadores registrados y verificados. Fue en el año 2006, cuando las redes sociales emergieron como servicios de chat y correo electrónico, en los cuales ya era posible difundir información de autoría propia. Desde ese momento, por primera vez, se presentó la inquietud y la necesidad de proteger al ser humano en este nuevo entorno (“Internet history”, 2018).

Es así como surge la Carta de Derechos de Internet creada por la Asociación para la Comunicación Progresista en el año 2006, el primer documento que pretendía proteger la integridad de los seres humanos en esta nueva plataforma digital. Lo que esta Carta aspiraba era cumplir y garantizar siete pilares principales para que el Internet fuera un espacio seguro: el acceso a Internet para todos, la libertad de expresión y asociación, el acceso al conocimiento, el derecho a la creación y aprendizaje compartidos -desarrollo de software y tecnología de código abierto y gratuito-, privacidad, vigilancia y encriptación, gobernanza de Internet y la sensibilización, protección y realización de los derechos estipulados en el documento (“Carta de APC sobre derechos en internet”, 2006).

Sin duda alguna, la tecnología y el internet se han desarrollado rápidamente, por lo que han contribuido a uno de los cambios más radicales en la historia del mundo. Se han alcanzado avances a la par de nuevos retos. El mundo online ha permitido hacer un sin fin de actividades, como llevar a cabo una conversación casi inmediata sin importar la posición geográfica del emisor y el receptor, crear información y tener acceso ilimitado a la misma, dar a conocer servicios y productos, etc. Sin embargo, esto viene acompañado de la casi obligada proporción de datos personales y confidencialidades, lo cual se ha convertido en un verdadero problema a la hora de salvaguardar la integridad de las personas.

Dado al hecho de que el Internet es una red que vincula la realidad física con la online, el cumplimiento de los derechos humanos en dicha plataforma es visto como un problema complejo y multidimensional que ataca principalmente el derecho a la privacidad, a la libre expresión y a la libertad de asociación, además de otros derechos de los navegantes del mundo online. Siendo esta la realidad actual del Internet, los cibernautas o navegantes de la red enfrentan distintas amenazas que van desde el malware, el spam o los correos basura, los scams o las estafas, y escalan hasta los “ciberacosos”, el grooming -engaño pederasta-, o el robo de información, atentados que pueden tener repercusiones serias en la vida real.

Siendo este el contexto, pareciera que no existe nada más que desamparo cuando se trata de proteger a las personas que navegan en él, es por eso que deben existir ciertos protocolos e instituciones, ya sean gubernamentales o privadas, que respalden la libre y segura navegación en todo momento, a través de leyes vinculantes que se adapten a las actuales y posibles necesidades del Internet. Es verdad que el mundo online se caracteriza por ser un entorno ambiguo donde todos pueden violar la seguridad de este mediante “hackeos” en cualquier momento. Sin importar esto, el Estado debe ser el principal actor que se interese por proteger a sus ciudadanos. Este debe estar obligado a apropiarse de estos espacios mediante la creación de filtros de software, proveedores de Internet pre filtrados y configuraciones de firewall apropiados, para poder garantizar una vida digna fuera de amenazas que comprometan el bienestar de sus habitantes, ya que se está alcanzando rápidamente un punto donde la vida digital y la vida física no tienen distinción, lo que se traducirá en retos aún más complejos.

Dicho lo anterior, se puede inferir que el Internet es una herramienta muy útil y compleja, es por eso que esta debe utilizarse correctamente, acatando y rigiéndose mediante una extensión de los derechos humanos, para que los derechos digitales sean aquellos que funcionen plenamente para proteger a las personas cuando están navegando en el Internet salvaguardando la integridad del usuario cuando usa, crea o publica cualquier tipo de información en los medios digitales.

 

Privacidad, seguridad  y libertad de expresión

Según Derechos humanos y tecnología en América Latina, en los últimos 20 años la intimidad de las personas ha sido violada por parte del sector privado y los gobiernos para distintos fines ilegítimos. Es por eso que la privacidad es uno de los derechos y necesidades más importantes del ser humano. Garantizan la libertad de las personas y a su vez, respaldan el cumplimiento de otras garantías, por ello es importante garantizarlos mediante la seguridad. Así mismo, la libertad de expresión ha sido un debate en los últimos años. En distintas partes del mundo, la restricción de la libre expresión y la censura, han sido aplicados por los poderes políticos, los actores o figuras públicas y las entes que se autoproclaman como los titulares de los derechos de autor. Lo que ha provocado un pobre ejercicio cuando se trata de llevar a cabo un desarrollo personal digno y un desarrollo democrático de calidad (2018).

La privacidad, la seguridad y la libertad de expresión son conceptos interdependientes que deben practicarse y respetarse cuando se navega en línea. La seguridad debe ser una garantía proporcionada por los servidores y navegadores que prestan sus plataformas para su uso constante, acompañado del respaldo del gobierno de cada nación. La gestión de riesgo para prevenir debe ser una prioridad, con el fin de poder respetar todos los derechos que se pretenden proporcionar a los usuarios y así contribuir a un mejor uso del Internet que esté acompañado de un buen desarrollo social.

 

Internet para el desarrollo

Como se ha señalado anteriormente, el Internet suele presentarse como un herramienta útil que a su vez tiene muchos contratiempos, a pesar de esto, el caso de Estonia y su ciudadanía digital se presentan como un claro ejemplo de cómo es posible alcanzar un buen desarrollo cuando el Internet y la tecnología son utilizadas correctamente aplicando todas las precauciones necesarias. De acuerdo con Balbi, mientras que en otros países existe una brecha digital y un pobre ejercicio de las garantías o derechos digitales, la república báltica de Estonia, se presenta como la nación más avanzada en estos términos. Aquí, el acceso a Internet ha sido declarado como un derecho humano, y por ello el 99% de su población tiene un acceso completamente gratuito a esta herramienta, ya no existe una brecha digital. Para hacer esto posible, la nación pasó por un proceso de digitalización para así poder gozar de la ciudadanía digital y con ello una mayor eficiencia y eficacia de servicios públicos como lo es el transporte, el servicio médico y la educación, que a su vez se interpreta en una alta calidad académica, una mayor participación ciudadana, crecimiento económico y lo más importante, una mejor calidad de vida (2017).

Estonia logró implementar una red de gobierno en línea conocida como e-governance, que proporciona una identidad digital segura al igual que un estatus de residencia electrónica para no nacionales, pues el gobierno de Tallin logró implementar efectivamente una red de ciberseguridad conocida como Blockchain -una red descentralizada casi imposible de hackear-. Lo cual ha permitido que todos los ciudadanos sean los únicos propietarios de sus datos personales, acompañado de que la consulta de dichos datos sin razón sea un delito (“e-governance”, 2019). Es importante mencionar que a la par de estos derechos, el gobierno también ha fomentado el buen uso del Internet de parte de los ciudadanos. Tienen ciertas obligaciones, como lo es contribuir a la difusión de la conciencia, protección y realización de los mismos derechos que se les proporcionan acompañados de una conducta que esté moldeada por los mismos principios que el Estado concede a los usuarios (“Guía de los derechos humanos para los usuarios de Internet”, 2014).

Es evidente que el Internet y las nuevas tecnologías se desarrollan, se mejoran y se transforman rápida y constantemente. Estonia se presenta como un claro ejemplo de que cuando la tecnología es utilizada correctamente y los derechos digitales son aplicados, esta puede beneficiar de manera significativa a la sociedad. Si bien, en las últimas dos décadas del Internet como un protagonista de la vida diaria, han existido avances en lo que concierne a los derechos digitales, sin embargo, no han sido suficientes. Actualmente se puede observar una lucha constante de intereses propios que socavan los avances en materia de estos derechos. Además, la lentitud de parte de los legisladores, se presenta como otro contratiempo para la creación y aceptación universal de estos derechos. Es importante recordar que los derechos siempre tendrán que estar acompañados del buen ejercicio de obligaciones y para que todo esto sea posible es necesario dejar a un lado la neutralidad. El Internet no puede seguir siendo un patrimonio exclusivo del sector privado, los gobiernos deben de interferir con transparencia preservando la seguridad ya que la mejora de esto, en gran parte, es cuestión de voluntad política.

 

 

Referencias

Balbi, M. (2017). Los 7 secretos del país más digital del mundo. Infobae. Recuperado de https://www.infobae.com/tendencias/innovacion/2017/11/25/los-7-secretos-del-pais-mas-digital-del-mundo/

Carta de APC sobre derechos en internet. (2006). APC. Recuperado de https://www.apc.org/es/pubs/carta-de-apc-sobre-derechos-en-internet

e-governance. (2019). E-estonia. Recuperado de https://e-estonia.com/solutions/e-governance/

Guía de los derechos humanos para los usuarios de Internet. (2014). Consejo de Europa. Recuperado de http://www.eods.eu/library/CMRec(2014)06%20Guide%20Internet%20Users(Spanish)FINAL.pdf

Internet history. (2018). Internet Hall of Fame. Recuperado de https://www.internethalloffame.org/internet-history/timeline

Qué hacemos. (2018). Derechos humanos y tecnología en América Latina. Recuperado de https://www.derechosdigitales.org/que-hacemos/

 



Etiquetas:   Contexto Digital   ·   Internet   ·   Derechos Humanos   ·   Tecnología   ·   Globalización   ·   Derecho

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