. Esa misma mujer viuda que
denota cansancio y debilidad provocada por el avance indetenible del reloj de
la vida. El hogar de dicha mujer parece emular su propia personalidad que poco
a poco pierde características singulares, pero que aun así mantiene su esencia inherente.
“Mama Chego” no solo representa una pureza de corazón indudable, sino que también
emite un humor distinguible que hace amena cualquier interacción con ella.
Asimismo, Guadalupe goza de un cambio repentino de actitud
que ha dejado huella en sus hijos. El carácter colérico es un velo que cubre la
nobleza de Chego. Nadie se ha escapado del gran cumulo de energía que denota la
abuela al momento de presentársele una situación complicada. El cigarro es el
detalle que mas toma relevancia en esta mujer, además, el olor se ha impregnado
tanto en su piel que con el tiempo ha eliminado aquella fragancia llamada “siete
machos”, la cual era posible percibir desde cualquier rincón de su casa.
Por otro lado, todos los que pertenecemos a la familia nos
hemos acostumbrado al humo de esos famosos cigarrillos Marlboro. En el patio de
Mama Chego, las palomas se regocijan de alegría de la existencia de esta gran
señora, ya que saben que serán alimentadas por esas manos delgadas que rocían maíz
en un patio colorido lleno de flores y plantas que lucen impecables. Las
mascotas que han caminado por ese mismo patio han sido receptores del verdadero
amor que una ama tiene por sus fieles acompañantes.
No obstante, como mencioné al principio, hay dificultades
que han ido apareciendo en el cuerpo de la abuela y la demencia senil es una de
ellas. Recuerdo una situación reciente que enmarca la condición que Guadalupe
padece. El gobierno le otorga a Chego un cierto apoyo económico que debe ser
cobrado en un banco determinado. Rememoro muy bien que cuando pude acompañarla
a dicho establecimiento, antes de llegar al lugar, Lupita repetía todo el
procedimiento que por lo general ella realiza para recibir su estimulo.
Aunque, al llegar a la sucursal, doña Lupe mencionaba la
misma historia cada cierto minuto a mi madre. Daba la sensación de que al
expresar ese mencionado relato era como si se albergara en un lugar seguro que omitía
el almacenamiento de nueva información. Una vez hecho el trámite y entregado el
monto del depósito, Chego preguntaba de nuevo y de manera constante donde se
encontraba su dinero o porque debía esperar tanto. Sus manos temblaban cada que
tomaba la pluma para dejar plasmado su nombre incompleto por la desesperación.
Además, de nueva cuenta comentaba lo que ella por lo
general hacía para tomar su dinero y terminar dicho asunto. Todo parecía solucionarse
al momento de que ella expresaba un chascarrillo peculiar acompañado de su sonrisa
sosegada y dulce. La inocencia de una niña se reflejaba en su mirada cuando me sujetó
fuertemente del brazo para recargar su cabeza en mi pecho y mirarme a los ojos.
A pesar de que el tiempo sigue cobrando una factura reglamentaria,
la demencia senil no detiene la inconmensurable naturaleza que engloba los
atributos de Guadalupe. Esa señora no suspende ni por un momento la enseñanza implícita
a todos y a cada uno de sus descendientes. Hijos, nietos, bisnietos, yernos y
nuera son espectadores de una figura fuerte llamada Mama Chego que mantiene la cohesión
familiar inamovible.
Imagen: Pizarro Roberto L., Abuela sentada, dibujo acuarela papel, enmarcado, dibujo 23