Durante el tiempo que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó México, desarrolló todo un aparato corporativo y clientelar a través de sindicatos, confederaciones e instituciones creadas exprofeso para adoctrinar, manipular y, particularmente, para legitimar toda clase de tropelías. Pero todo ese entramado que pomposamente bautizaron como “bases del partido”, no fue lo único en lo que el PRI dejó su sello.




