Las guarderías y estancias infantiles no son un lujo, son necesarias.

Con su méndigo choro de combatir, acabar y erradicar la corrupción -lo cual, obviamente no va a suceder jamás-, le están dando en la madre a lo malo y a lo bueno de este país; a los programas sociales que funcionan aunque hayan sido creados en otras administraciones; a lo indispensable y a lo necesario, como son las guarderías infantiles porque no creo que las madres dejen ahí a sus hijos por gusto.


.
Sería un error más del actual gobierno recortar presupuesto a las estancias infantiles o desaparecerlas definitivamente, porque éstas, además de ser una alternativa, brindan apoyo a las mujeres trabajadoras. ¿Qué harán si no tienen un lugar seguro en dónde dejar a sus hijos?

Eso de darle dinero a las abuelitas o a las madres para que ellas pagan a quien mejor les convenga ya se intentó hace dos sexenios y como era lógico las amas de casa los dejaban con la vecina; sin embargo, la situación se fue deteriorando y muchas casas "privadas" comenzaron a convertirse en estancias fantasmas y las transformaron en negocios sin transparencia, sin condiciones de salubridad, sin seguridad para las y los niños se encontrarían.

El gobierno federal olvida, no lo quiere aceptar o peor aún desconoce, el hecho de que la gran mayoría de esas estancias dan servicio a poco más de 320 mil niños y niñas, las cuales sólo se mantienen gracias al subsidio directo del programa y su permanencia dependerá de que los padres de familia sigan contratando sus servicios.

Por otro lado, al contar con menos recursos, muchas tendrán que cerrar y entonces ¿cómo lo solucionarán? He ahí las consecuencias de darle poder a los improvisados.






Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF


UNETE




  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales