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El futuro de los partidos políticos, la sociedad civil y el Estado


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13/11/2018

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Uno de los temas más estudiados en los últimos años es sobre la democracia que existe en nuestro país, algunos argumentan que apenas está naciendo, otros opinan que está en proceso, otros más que se encuentra en su mayor auge, y últimamente algunos dicen que ya está terminada. Lo cierto es que no podemos hablar de democracia sin mencionar el papel que han jugado las élites, éstas se les ha catalogado y llamado de diversas formas, ya sea partidos políticos, grupos de poder, movimientos sociales, etc. Se escucha mencionar que las élites/partidos políticos buscan el poder y se acercan a los ciudadanos en las elecciones únicamente para conseguir el voto. El tema de las élites ha sido muy estudiado, se ha señalado que en México a finales del siglo XX tenían una relación indirecta con el Estado, pues fue ahí cuando localmente surgieron los partidos de oposición, las organizaciones no gubernamentales o los medios. Diversos autores han dicho que la formación de estos grupos está relacionada con la descentralización y la regionalización del país. Soledad Loaeza en su obra “México: la rebelión de las élites” destaca que la limitada relación del estado y la sociedad permitió que existieran nuevos grupos de presión, la autora lo enuncia de la siguiente manera “El debilitamiento del Estado dio cabida al surgimiento de minorías de influencias asociadas con el surgimiento de organizaciones estratégicas distintas del propio Estado, por ejemplo, los partidos políticos, los medios de comunicación, instituciones de enseñanza superior y, otras que desarrollaron la capacidad de incidir de manera significativa y regular en el proceso de decisiones políticas de alcance nacional” .


Cabe mencionar que los retos que tiene nuestro país para buscar una democracia, donde se permita la participación de todos los actores de la sociedad, sin excluir a ninguno en las decisiones públicas, es lograr que exista nuevamente la confianza de los ciudadanos hacia los partidos políticos, hacia los medios de comunicación, etc. Que las élites que compitan para obtener el poder sean sinceras en sus promesas y en la veracidad de las mismas. En los últimos años actores como la sociedad civil y los movimientos sociales han avanzado positivamente en sus demandas, sin embargo, estamos conscientes que no habrá un resultado positivo mientras no exista diálogo entre la sociedad civil, el Estado y los partidos políticos.Con el paso del tiempo los movimientos sociales se han hecho más esporádicos, con baja representación política; como resultado de esto se obtiene una débil lucha por las necesidades del pueblo, menciona Garretón que en el futuro existirán diversas formas de lucha y las movilizaciones serán más cortas, y todas tendrán relación con las instituciones del Estado, en lugar de estar independientes de estas.

En la actualidad aun se puede ver la permanencia y constancia de algunos movimientos, como ejemplo se toma el movimiento campesino “EL CAMPO NO AGUANTA MAS”, han tenido éxito en sus demandas, y no han desistido en la lucha, Víctor Quintana menciona que “Esto es algo de lo que puede aprenderse luego de año y medio de accionar del movimiento El campo no aguanta más. Sus logros son inéditos en la historia del movimiento campesino mexicano. Pero todavía hay mucho por hacer y por reflexionar” . Está claro que hace falta mayor apoyo a estos movimientos por parte de la sociedad, dado que el campo es el pilar fundamental en la que se sustentan económicamente miles de mexicanos, y si no demos un vistazo la migración que existe de campesinos del sur hacia las ciudades industriales del norte. Cabe mencionar que no podemos volver a la acción colectiva tradicional, pero de alguna forma tiene elementos interesantes que se pueden rescatar para aplicarlos en la actualidad. Soledad Loaeza menciona tres impactos que tuvieron las élites, la primera es la migración del campo a la ciudad, esto traía como consecuencia el cambio de ocupación del sector agrícola al industrial, el segundo impacto se refiere a la regionalización económica del país, es decir, la ciudad de México y otras entidades del país quedaron en posición de desventaja en relación a Baja California, Jalisco, Nuevo León y Sinaloa, pues en estos Estados se desarrollaron economías mas dinámicas y vigorosas. 

Después de más de 14 años de la firma del TLC, los resultados son desastrosos referente al estancamiento de la economía, el aumento de las desigualdades, el deterioro del medio ambiente y a la declinación moral de los mexicanos. Sergio Zermeño menciona cuatro aspectos que no han tenido cambio alguno si lo comparamos con décadas anteriores, ya que de alguna forma han desintegrado el anhelado de desarrollo económico mexicano. Primero señala que hay estancamiento, para ello usa la frase “no ha cambiado el tamaño del pastel” porque el PIB y la tasa de empleo siguen igual que en 1990. Por lo tanto no ha servido de nada el TLC sino que al contrario ha permitido que los pobres sigan siendo pobres. Como segundo aspecto menciona que ha existido una polarización, es decir, la distribución del ingreso ha empeorado, empobreciendo más a los sectores en pobreza. El tercer punto que ha desintegrado a la unidad nacional es el deterioro del medio ambiente, la contaminación va en aumento, y la tala ilegal no se diga. Por último se refiere a la degradación social, el actual modelo globalizador ha traído desordenamiento moral en nuestro país. 

Existen muchas preguntas que se quisieran responder en este momento pero la historia se encargará de ello ¿Cuál es el papel que debe jugar la sociedad civil, el Estado y los partidos políticos ante el fracaso de política económica que se tiene desde hace mucho tiempo?, ¿En qué medida los políticos abogan por el bienestar del pueblo?, ¿Hasta qué punto el gobierno tiene diseñado instrumentos de política económica para lograr el crecimiento sostenido prometido?, diversas interrogantes como estas se pueden plantear, sin embargo, es difícil contestarlas, pero podemos ser más exigentes con aquellos que nos representan en el poder. De esto Calva dice “En consecuencia, la ciudadanía debe estar alerta: los candidatos a la presidencia podrán ofrecerle el paraíso en la tierra, el pasaje por vía rápida al primer mundo o simplemente el bienestar de la familia, pero si al mismo tiempo pretenden preservar los programas neoliberales de cambio estructural, ajuste y estabilización, no cumplirán sus promesas, causas iguales producen efectos iguales.” 

Parece ser que México busca tener una nueva forma para la participación de la sociedad en los diferentes ámbitos, pero que hasta el momento no hay modelos claves para seguir, ya que en América Latina cada país tiene su propia forma de desarrollo tanto económico como democrático. Pero si se podría compartir algunos elementos como bases para la búsqueda de la democracia, para ello retomo la opinión de Manuel Antonio Garretón cuando menciona “Para que los llamados a la sociedad civil y a la ciudadanía no se conviertan puramente retóricos, es indispensable que estén acompañados por la creación de instituciones de participación efectivas, además de reformas que legitimen a los partidos políticos que son los que pueden resolver de manera más adecuada las relaciones entre Estado, política y sociedad”.

Actualmente el papel de los partidos es fundamental, ya que son los portadores de la demanda de la sociedad, Antonio Camou declara que “Los partidos políticos son indispensables para asegurar el debate abierto sobre alternativas significativas, coadyuvar a la integración de intereses dispersos y desarrollar líderes políticos. Pero para continuar realizando estas funciones, los partidos tendrían que adaptarse a las cambiantes necesidades e intereses de un electorado más educado, más exigente y, en general, más sofisticado, que está menos dispuesto a comprometerse ciega e irrevocablemente con un partido específico y sus candidatos” 

Por último considero necesario mencionar que ningún discurso por muy llamativo que sea, puede solucionar los problemas que enfrentamos como sociedad, debe existir lo que Garretón llama DESEABILIDAD DEMOCRATICA, es decir, tanto el Estado, los partidos políticos y la sociedad deben tener el deseo de vivir en democracia.

Recordemos que uno de los anhelos que tenemos como sociedad es que participemos en la esfera pública, donde se toman decisiones, donde la voz de la sociedad sea escuchada, sin distinción de raza, color ni grupos étnicos. Para ello es necesario fortalecer la política, los partidos, la sociedad civil y el Estado. Algo al respecto menciona Garretón “reconstruir y fortalecer el Estado exige, al mismo tiempo, reforzar la sociedad civil, la autonomía, la capacidad de expresión, y participación de los actores sociales y su articulación con un sistema fuerte de partidos que cumplan su papel insustituible de representación”.

Como conclusión puedo mencionar que tenemos grandes retos como país, y que debemos estar conscientes que no hay modelos a seguir, sino que se trata de redefinir un modelo de desarrollo propio con inspiración mexicana, sin tener que preguntarle a los de Estados Unidos si está bien o mal, debemos hacerlo en conjunto, desde los partidos políticos hasta los grupos indígenas. No debemos permitir que el poder se encuentre en manos de un solo grupo, sino que existan y se cumplan las normas para llegar al poder con honestidad. Jorge Javier Romero lo diría de la siguiente forma “la democracia implica el traslado del poder de un conjunto de actores a un conjunto de normas que permitan la competencia por el control parcial de los mecanismos redistributivos del Estado” Las élites o partidos políticos tienen gran reto para lograr cumplir las necesidades de la sociedad, es tiempo de que tomen su papel de representar los intereses de los ciudadanos, donde no busquen intereses personales sino colectivamente de la mayoría. 





Bibliografía consultadaCamou, Antonio. Gobernabilidad y democracia. Cuadernos de Divulgación Democrática, Núm. 6.Calva, José Luis titulado “México más allá del neoliberalismo”. México, plaza janes, 2000. Garretón, Manuel Antonio “modelos y liderazgo en América Latina” nueva sociedad, 2005. Garretón, Manuel Antonio “Hacia una nueva era política, estudios sobre las democratizaciones” Chile, fondo de cultura económica, 1995. Loaeza, Soledad. La rebelión de las élites. Estudios Sociológicos XIX: 56, 2001. Págs. 363-380.Quintana Silveira, Víctor “El Movimiento Campesino Mexicano y su Impacto en las Políticas Públicas”, encontrado en un documento del “fórum da sociedade civil na unctad, em Sao Paulo, 14, 15 e 16 de junho de 2004”Romero, Jorge Javier. La democracia y sus instituciones. Cuadernos de Divulgación Democrática, Núm. 5Zermeño, Sergio “la desmodernidad Mexicana, y las alternativas a la violencia y a la exclusión en nuestros días”, México, océano, 2005. 



Etiquetas:   Políticas Sociales   ·   Políticas Públicas

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