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Repensar el “Coaching” desde la Psicología y la Educación


Inicio > Psicología
04/11/2018

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RESUMEN


El “Coaching”, es una disciplina atractiva, para los profesionales, que quieren trabajar, desde un enfoque, que no reste prioridad, al hecho de que tratamos, con seres humanos; y por lo mismo ha sido, inicialmente cobijada, por la “Psicología Organizacional”, pero esto viene acarreando serios peligros, razón por la cual, tenemos que repensarlo, buscando otra área, que lo acoja, con el objetivo de crecer, y podría ser la “Psicología Educativa”. En el terreno filosófico, esta evolución, obligaría a considerar, que la enorme influencia ejercida por la “Ontología”, también deba moverse a una concepción “Cosmológica”; así mismo, aquí se exponen, el papel de las Universidades sobre éste tema, y las consecuencias que podrían ocurrir, de hacer un uso inadecuado, del término en cuestión.  Además de una alocución final al futuro del coaching desde la “ciencia teológica” relacionada a la reciente “Psicología Espiritual – Religiosa”.



INTRODUCCIÓN





El “Coaching” como disciplina, ha tenido un despertar vibrante, y un pronto acercamiento, a una de las ramas de la Metafísica, llamada ontología, que ha permitido darle un trasfondo, de cuestión  esencial para la vida, como se lo conoce el “Coaching”, es más un proceso, en donde se entrenan habilidades potenciales, para alcanzar mejores y mayores niveles, de desempeño y fluidez de las destrezas, que les permiten a los coachees, adaptarse a la vida, desde sus muy distintos planos: en lo personal, lo social, lo afectivo, lo familiar, lo laboral, etc. sin lugar a dudas, promete un replanteamiento, de las concepciones científicas, ahora obligadas a dar una mirada, por demás acuciosa, tanto al avance del arte como la filosofía y en algún sentido a lo espiritual - religioso, una mirada que compromete un ejercicio, que por demás está decir, exige coherencia. 

 

Pero si queremos entrar, en el tema en cuestión, encontraremos inicialmente ciertos impedimentos naturales, de usar el término “Coaching Psicológico” por ejemplo para su denominación, dentro del mundo académico, que de no tomarse en cuenta, pueden derivar en peligrosas distorsiones, que a la larga pueden comprometer, ciertas áreas neurálgicas, del sistema de conocimientos y líneas de investigación, sobre lo que le ocurren a las personas (entendiéndose la psicología como una ciencia menor desde la clasificación de Christian Wolff,(1732, 1734)).

Más aún, cuando circula ya la idea, en los pasillos de la Universidad Ricardo Palma, sobre el “Coaching Cosmológico General”, de reciente aparición, de la mano con el Administrador Guillermo Collarte (2013), y un semillero de la promoción 41 del Instituto Américo Bibolini Trucios de la “Facultad de Psicología” de la URP, para la que se puede decir existe una viabilidad de orden superior.





Y, siguiendo una línea trazada, desde la aparición del “Coaching”, principalmente desde el planteamiento original, del Juego Interior, escrita por Thimoty Gallwey (1974), que nos hace pensar, acerca de una forma de acercamiento, indiscutiblemente esencial, de lo que significa: aprender, que coge de una de las ramas del conocimiento, que venimos señalando, y es que en ese sentido, pretendemos seguir la sugerencia de Mario Bunge (1960), respecto al análisis de toda producción intelectual, con el objetivo para salvaguardar la verdad, si es que todavía creemos en ella.





De estos impedimentos, y los problemas que acarrean en consecuencia, de no tomarlos en cuenta; del debate que se puede generar, entre el mal llamado “Coaching Psicológico” (que ha empezado por aparecer ventajosamente en plataformas virtuales), y cómo el anterior, no hace más que sacudir, innecesariamente los cimientos del “Coaching Ontológico” (Makabe, P. 2012); de las razones por las cuales debe migrar el “Coaching” (transformado así mismo desde una perspectiva “Cosmológica General”, desde el mismo terreno filosófico, que comparte con la Ontología), cuyo tema capital es aprender, a las generosas fuentes de la “Psicología Educativa” o en todo caso a la Educación, para crecer y desarrollarse, en el camino correcto; del protagonismo histórico, que merece atender, las Universidades, en este tipo de retos, de especial interés académico, por los pilares que sostienen su encargo social; es que se hace necesario abrir nuestros ojos y oídos, para comprometernos, con lo que llegue en consecuencia.





Y así, habiendo pasando revista a los problemas planteados, discutir las razones de peso amalgamadas, para un recambio de ciertos paradigmas, que con esta fina luz se irán derrumbando, ya que es bueno ambicionar pericia y no seguir la corriente de ese cambio, desde la cresta de la ola, sino contrario a esto, desde las profundidades del mar de conocimientos, siendo: ola y mar, como una forma de valorar las raíces, de todo lo que hace que los sistemas tanto científico como filosóficos principalmente, funcionen como reguladores de la actividad profesional, llevando al practicante, en aras de seguir el paso de quienes ya han caminado por la verdad.





Por eso es importante hacer honda reflexión, más cuando la simiente del “Coaching Cosmológico General”, parece ser pertinente, en el tema de orden jerárquico, a la que los psicólogos educativos y educadores, debemos aceptar abrirle paso, además por el hecho, que ayuda a desempolvar las viejas concepciones, del hombre de los andes del Perú, haciendo recuerdo que, las concepciones “Cosmológicas” que derivan de la cosmovisiones andinas, tienen larga data en nuestros escenarios, cuestión que merece también la atención de las ciencias sociales, en este caso y han constituido con el tiempo al buen amalgamiento de la evangelización en América Latina.





Como decíamos, un apartado especial, merece también explicar, que el “Coaching Cosmológico General”, nace a consecuencia, de las largas horas que nos han ocupado, el novedoso tema del “Coaching”, con un resultado satisfactorio pescando, sembrando y construyendo, más precisamente; repensando el increíble progreso, del ya conocido y difundido “Coaching Ontológico” de partida en la psicología organizacional, del cual podemos encontrar bibliografía más que abundante.





Más no es el ánimo de sojuzgar la teoría, que animosamente se va dando sobre la piedra angular del “Coaching Ontológico”, teoría que viene necesariamente, después de darle un énfasis particular y notoriamente intenso, a la práctica, como los mismos coach lo reconocen y promueven, sino que la sincera intención de este artículo, pasa por prender una señal de peligro de consolidarse, el “Coaching Psicológico” como modus operandi, con lo cual se estaría incurriendo, en errores, cuando se está a tiempo de hacer sabias elecciones, sobre el terreno del conocimiento, con una forma adecuada de pensar nuevamente, el abordaje del “ser”, como un abordaje al “ser en el mundo”, que merece denominarse: “Coaching Cosmológico General”.





Por otro lado el “Coaching Psicológico”, viene siendo más estrictamente una sombra, fantasma o ilusión, del ejercicio intelectual, en el plan de cómo argullir, sobre lo que ocurre cuando abordamos, las principales necesidades de las personas, con novedad desde la pregunta, y por una cuestión de sentido, los mismos “Coach Ontológicos” ya vienen haciendo la diferencia, desde la tarea de priorizar el papel: del cuerpo, de las emociones y el lenguaje; así que cuando nuestra atención gira, hacia un posible escenario, en donde emerja un “Coaching Cosmológico General”; se hace en el reconocimiento, de entender el papel primordial, que tiene poseer una brújula, como el acuerdo respecto del uso de la  musicalidad folclórica andina instrumental, que por ende, apunte al horizonte adecuado y lo separe de lo que no es coaching en movimiento.





REFLEXIÓN





Expuesta nuestras intenciones, podemos decir que: si es que en las aulas los coach se pronuncian diciendo que: “no hay punto de coincidencia, ni nada que se le parezca, entre: el Coaching y la Psicología”, ¿qué hacen las “Facultades de Psicología de ciertas Universidades” aun impartiendo el “Coaching”?, primera pregunta, y aunque compartan muchos temas de interés, esto no significa, que tenga que seguir creciendo en la pubertad de su historia, especialmente en el contexto peruano, bajo el amparo de ésta ciencia.





Pregunta, que es preferible responder, desde una de las más viejas cláusulas del debate académico; en donde la necesidad de una acción coherente, aparece desde la tradición, que lleva las discusiones científicas, al campo filosófico, ó en viceversa, delineando: el avance y el cambio.





Así se entenderá, más concretamente, que la necesidad de replantear el “Coaching”, ya no se trata de una cuestión, meramente científica, sino básicamente se ha pasado a lo filosófico, por las repercusiones, que involucra este tema.

Las “Facultades de Psicología” de las cuales hablamos, posiblemente no han evaluado ceñudamente, la connotación y relevancia, de este puntiagudo tema; en ese otro nivel, no han dimensionado el error, que puede costar: “seguir abrigando una ilusión, en miles de profesionales, que salen muchas veces de las Universidades con los ojos vendados, decimos eso porque – solo preocupados por las exigencias del mundo como tal – dejaron olvidado el significado de su ser en el mundo”.





Por el esfuerzo que exige escalar, por el rumbo de las necesidades que Abraham Maslow (1941) estudió tan concienzudamente, y que esta sociedad post-moderna nos presiona en alcanzar, a costa de una salud, que se puede quebrantar tarde o temprano, y que cuando escuchan propuestas, como las que escuchamos desde el “Coaching”, les es difícil diferenciar, también a los coachees: si lo que se les presenta como tal, no viene siendo más que una acuñación transitoria y pueril del término, sin lógica y sin base, y nos referimos a las casas que ofrecen “Coaching Psicológico”, de hecho ó “Coaching Docente” incluso.





En todo caso el migrar del “Coaching” de la mano con la esfera “Cosmológica General”, que es una filosofía, seguida de una acogida por los brazos maternales de la “Educación” o la “Psicología Educativa”, creemos alimentarían su madurez, cuestión que no ha logrado todavía de la mano de la “Psicología Organizacional”.

Otra verdad que salta a la vista es, si lo queremos ver así: que mientras la “Psicología Organizacional”, alimente al “Coaching”, más adecuado se vuelve llamarlo “Coahing Ontológico”; y mientras la “Psicología Educativa” en el caso nutriese al “Coaching” debería llamársele “Coaching Cosmológico General”, en donde importa el “ser en el mundo” visión y misión real y no de otra manera, segunda verdad. 





De ocurrir del modo propuesto, el “Coahing”, entregaría a la sociedad un esquema, de ¿cómo abordar a las personas?, para hacer sostenible la tarea de “pescar y sembrar antes de construir”.





Si hay que comparar este tema de debate sobre como denominar un contenido u otro y donde hay pertinencia, esto será más claro, recordando dos de los enfrentamientos académicos, que fueron alentados en el siglo XX tras el uso y abuso de términos ó teorías de paso, tales como: la inteligencia ó la personalidad.

Por eso, la preocupación que trae nuestro planteamiento, y habiendo analizado hasta el momento, sus principales aristas, y en el caso como siempre se nos dice, acerca de la verdad: “la verdad nos hará libres”. 





Un acto de absoluta humildad en ese sentido, sería el que la “Psicología” deje partir al “Coaching”, ya que yendo al corazón del asunto, el tema del aprendizaje es amplio, desde el punto de vista de Gallwey, nos está más que señalando, que es posible de entender con diferentes instrumentos y partiendo desde distintos paradigmas, pues ocurre en la naturaleza humana, de manera particularmente compleja.





Esto es sin duda, el verdadero aporte del “Coaching” replanteado, y si queremos un acercamiento más preciso, de cómo se lo debe entender, en el sistema “planetario solar” de las ciencias (a sabiendas que, cada ciencia, pueda estar representando un planeta, en el laboratorio de la imaginación), el “Coaching” es preciso decir: es como un cometa tipo Estrella de Belén, siempre de paso, que transforma la inmensidad del firmamento: con su luz. Esto por demás está decir, es una explicación, nada ajena al interés, de un “Coaching” con raíces “Cosmológicas General”, entenderán luego porque ese tipo de cometa en especial.





Con los años hemos apreciado, y aprendido a valorar, que en nuestro sistema de enseñanza superior, significa ese emblema nacional, a la que todo estudiante aspira por cuestión natural, y en ese razonamiento, nos vimos sujetos para traer aquí este tema, dado que en el encuentro entre: el espíritu de la tradición y el espíritu de la verdad es posible encontrar una vez más el crisol de voluntades.





Es así que, al destinatario de esta reflexión, que puede estar optando, una condición académica de Magister, ó en el mejor de los casos de Doctor, este apartado le haga razonar, para alcanzar con propiedad, el dominio de este tema, y otros relacionados; considerando, que el papel del discurrir de nuestro pensamiento, intenta entrar en los vericuetos de la mente curiosa, de quienes son aún estudiantes, y buscan una impronta de luz. 





Por lo tanto, no es tiempo perdido el que nos interese, reflexionar sobre este punto, cuando cuestiones de debate académico, como en este caso, han estimulado en el pasado, el pensamiento de las mejores académicos del Perú, más aún en todo este tiempo, aquellas mentes, han dado lugar a los mejores aportes a nuestra nación: habiendo actuado, antes bien pensado y diseñado, el sistema de conceptos y creencias, que hoy crían y cobijan los intelectos de las nuevas generaciones, y cuando en el mejor de los escenarios el futuro espera expectante. 





Es así que “el área educativa de la psicología” o la Educación en sí misma, merecen que le otorguemos ahora el lugar y momento histórico: de mayor protagonismo; habiendo nuestra cultura en ciencias, alcanzado traer al mundo un hijo llamado “Coaching” desde el área organizacional, y actualmente necesitado de nodriza, según lo estamos sustentando.





ESCENARIOS





Como tercera parte, abordando de plano, y remitiéndonos a posibles escenarios particulares, que aparezcan de una mala práctica del “Coaching”, por el excesivo uso del término de manera concreta, cabe señalar (como en su momento un psicólogo de la talla de Hans Jürgen Eysenck (1957) lo hacía para resolver “Usos y abusos de la Psicología”) que:





- Por más originales que sean los planteamientos, nunca deben perderse de vista lo esencial, como por ejemplo: el orden jerárquico al cual pertenecen estos, y en el caso de acuñar un término, que nos permita entender mejor a nuestro coachee, en el contexto peruano, debemos tomarlo del “Coaching Cosmológico General”, ya que obedece al mismo orden de “Metafísica General” (propuesta por Wolff, adaptada por peruanos) junto al “Coaching Ontológico” (de origen chileno); la primera en la cual se aborda al coachee desde la comprensión del “ser en el mundo”, más completo y el siguiente que aborda exclusivamente desde el “ser”.





De ahí se desprende que, de no seguir esta sugerencia, se incurría no solo en faltas graves; a lo que significa conservar el papel de la objetividad, cambiándola por usos subjetivos lo que a nuestro entender, significaría un primer escenario desalentador. 





Se podría perder, la confianza en la forma de describir y explicar, al no contar con una terminología precisa y adecuada, segundo escenario. 





Desencadenaría lo mismo, en no otorgarle el valor que merece el tema del “ser”, porque en el último caso de que el concepto de “Coaching”, no pudiese prescindir de esa parte psicológica de su naturaleza (que indudablemente puede que la tenga, pero que a golpe de buena vista: es mínimo) se debería precisar que ésta, nos lleva a interactuar con un objeto, susceptible de medida y que se llama “conducta”, con la consecuencia de un mayor error, que devendría de reducir el “ser” a la “conducta de un organismo humano”, incurriendo en un reduccionismo, tercer escenario. 





Por lo mismo, agregada a la “conducta”, otras manifestaciones de la psique humana, que aún así no explicitan al “ser” (hablamos en este caso de: “pensar y sentir”, esto siguiendo a la literatura clásica, para esas conocidas denominaciones, que no son del todo precisas), sin llegar a ser lo mismo, ni aún en su conjunto, como un todo, ya que cuando nos referimos al hombre lo hacemos, a un ente capaz de: “pensar, sentir y actuar”, nos referimos al individuo con personalidad o persona.





Y es que, otro escenario diferente, que no es más alentador, a los ya señalados; si es que nos preguntáramos cual es la rama mayor o disciplina mayor que compatibiliza con la “Psicología” (ciencia menor), encontraremos que es la “Teología” cuyo bien primordial u objeto de estudio es el espíritu o el alma y que concibe a los hombres como Hijos de Dios (fijémonos que las terminologías, hasta hoy, siguen siendo de difícil acceso), y aún así no sería posible abordar al “ser”, aún amalgamando la “Psicología” a la “Teología” ó lo que se conoce hoy como “Psicología Espiritual - Religiosa”, aún en discusión, que merece por cierto un tipo de Coaching con características “trascendentales Vocacionales”, bajo el esquema de “ser en el mundo con sentido”.





Pues el tema del “ser en el mundo”, involucra todo lo que queda pendiente entre líneas, y como consecuencia de los razonamientos, a los que se puede llegar, con la comprensión del primero.





Entonces queda claro, que no podemos confundir, una vez más, lo que nos compromete a los profesionales, como un ejercicio de discernimiento.

De hecho, cuando nos referimos en exclusivo al “ser en el mundo”, estamos refiriéndonos a un ente vivo, que puede aprender, declarar ese mundo, nominarlo y comprenderlo y es la “persona en acción”. 





Entonces se trata más bien, de que el “Coaching”, profundizado a este nuevo nivel; comience a utilizar las herramientas, que nos propone la acción en movimiento, del hombre integral: brindado desde el puente, de la “Psicología Organizacional” hacia la “Psicología Educativa” y finalmente se apliquen a la vida misma de manera más próxima en referencia a la “Psicología Espiritual – Religiosa” desplazándonos del “ser, al ser en el mundo, al ser en el mundo con sentido”.





Sabemos que aún queda una deuda, y otros acápites por resolver, sin embargo, este primer vistazo, ya nos arroja, a una de las primeras posibilidades, que aparecen de repensar el “Coaching”, que es: pasar a la acción. 





CONCLUSIÓN





Finalmente, nos queda advertir, que no hemos olvidado, el papel secundario, de la elucubración teórica, frente a la irrefutable realidad; más nos ha interesado abordar este tema, para mejorar la calidad de observación, lo mismo que la escucha atenta, principales armas del “Coach”, que deben sobrevivir a cualquier escrutinio, por más exhaustivo que sea, y esto porque también, son las principales armas, del “hombre de cara a la tarea de vivir cada día mejor”. En conclusión para ser auténtico “coach” hay que saber ser realmente metafísico por cultura general.





REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Bueno, H. W. (2017). https://rhlglobalschool.com/2017/06/20/nueva-humanidad-decodificada/ 

2. Bunge, M. (1960). La ciencia su método y su filosofía. Buenos Aires: Editorial Siglo Veinte.

3. Collarte,G. (2013). Coaching Ejecutivo: Sesiones de clase del Diplomado en Coaching y Consultoría. Lima: Universidad Ricardo Palma.

4. Eysenck, H. J. (1957). Usos y abusos de la Psicología. Madrid: Biblioteca Nueva.

5. Galwey, T. (1974) The Inner Game of Tennis. New York: Random House

6. Makabe, Pedro (2012). “Coaching Ontológico”. Sesiones de clase del Diplomado en Coaching y Consultoría. Universidad Ricardo Palma: Lima

7. Maslow, A. (1943) Una teoría sobre la motivación humana.

8. Velasquez, J (2015) “Coaching Educativo”. Sesiones de clase del Diplomado en Coaching Educativo. Colegio La Salle: Lima

9. Wolff. C. (1732, 1734). https://es.wikipedia.org/wiki/Christian_Wolff











Etiquetas:   Coaching   ·   Psicología Organizacional

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