
. No lo es porque, a grandes rasgos, no basta con centrarse en los aspectos más puramente técnicos, como la programación de la página web y su optimización para realizar labores de SEO en los motores de búsqueda.
Ante todo, es fundamental saber combinar dicha optimización con una estrategia de marketing de contenidos. Como su nombre indica, el marketing de contenidos es ese tipo de marketing, principalmente online, que se centra en la redacción y elaboración de contenidos que sean de calidad para el usuario.Estos contenidos, que pueden aparecer en numerosos formatos, ya sea texto o multimedia, se diferencian del marketing tradicional en que el usuario ha de ser el centro de la estrategia. La publicidad tradicional sirve más a los intereses de las empresas, y por eso un anuncio de televisión no tiene demasiado en cuenta que está interrumpiendo el programa favorito del usuario. El marketing de contenidos, sin embargo, ha de girar en torno al consumidor, a sus necesidades, a su perfil, a las cosas que quiere y a las cosas que le molestan. Los contenidos, por tanto, no han de centrarse en vender el producto o servicio, sino en explicarle al cliente potencial que la empresa tiene lo que él busca y necesita.Combinado con una estrategia de posicionamiento en buscadores decente, tenemos lo que sería una campaña de marketing digital efectiva, inteligente y optimizada. Una estrategia que sepa hacer uso de un contenido atractivo y con gancho, y que además, aparezca en los primeros resultados de búsqueda gracias a la inclusión de palabras clave en dicho contenido. El paradigma de esta mezcla de estrategias son los metadatos de Google. No solo tienen que incluir dichas palabras clave para aparecer lo más arriba posible en el buscador, sino que la descripción tiene que saber atrapar al usuario y motivarlo a hacer clic en el sitio web. Los metadatos, por todo ello, se relacionan de manera estrecha con el marketing de contenidos, pues buscan causar un impacto.