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La soledad de los "niños de la llave"


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25/09/2018


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Muchos niños pasan las tardes solos en su casa a la salida del colegio. Sus padres trabajan largas jornadas, y no pueden pagar canguros o cuidadoras. Se les conoce como los “niños de la llave”, entran en casa con su llave y permanecen solos hasta que llegan sus padres. Hay pocos estudios con datos exactos del número de niños afectados. La organización Educo cifra en 580.000 los niños que permanecen solos en casa en las jornadas estivales, en las cuales el problema se agrava por el cierre de los colegios y los precios de los campamentos urbanos. Pero el problema no se da únicamente en verano. Muchos niños están solos en casa todo el año.


Según el Informe Nativos de la crisis: los niños de la llave (2017) de Educo, el comienzo de la Secundaria (11–12 años) es el punto de inflexión, pues los padres los ven ya algo mayores. Pero las edades de los afectados son diversas, se estima que más de medio millón de niños en España entre los 6 y los 13 años permanecen muchas horas solos en sus casas. Muchos desayunan solos, meriendan solos, pasan las tardes solos, e incluso cenan solos. Con la llegada del verano este tiempo se alarga, pudiendo transcurrir días enteros en soledad.

Las causas vienen dadas por las condiciones del mercado laboral actual (precariedad, bajos salarios, largas jornadas, falta de derechos laborales, explotación), falta de recursos económicos para pagar servicios de cuidado, falta de redes familiares y sociales de apoyo, y las nuevas formas de pobreza, que afectan a muchas familias aunque trabajen (el fenómeno de los “trabajadores pobres”).

Estos menores que siempre se encuentran solos en casa corren riesgos. Problemas de alimentación (nadie controla lo que comen y tienden a coger cualquier cosa de la nevera, que no necesariamente son opciones saludables), ver televisión toda la tarde, navegar por internet sin supervisión durante largas horas (con los riesgos inherentes), salir a la calle a encontrarse con amigos, pasar largas tardes en la calle sin supervisión, desarrollo de conductas de riesgo (alcoholdrogas, relaciones sexuales de riesgo, ingreso en grupos o bandas), no adquirir hábitos de estudio y bajo rendimiento académico.

Estos niños son invisibles. No aparecen en las cifras oficiales de pobreza, ni en las cifras que manejan los Gobiernos cuando pregonan a bombo y platillo la supuesta recuperación económica. Esta realidad no afecta a la economía, ni al mercado, ni a la banca, por lo que permanece oculta. Simplemente, no es noticia en los medios.

La organización Save the Children ha realizado varios estudios sobre las situaciones de vulnerabilidad de los niños en España. En su estudio El coste de la crianza muestra unas cifras entre 479 y 588 euros, según el tramo de edad de los niños (alimentación, ropa, libros de texto, gastos de conciliación, higiene, medicamentos, dentista, etc). El coste de la crianza aumenta con la edad del niño, según el estudio. Por mi parte, he investigado a cuánto pueden ascender los gastos de conciliación en concreto. Para ello se han consultado los salarios que perciben las personas que cuidan niños, así como los precios de las actividades extraescolares en diferentes colegios públicos en Madrid. Una cuidadora de niños cobra una media de 7,44 euros por hora en España, aunque existen grandes diferencias entre ciudades y regiones. Si una familia necesita una niñera 4 horas diarias, 5 días a la semana, le costaría (multiplica). Si optan por alargar la jornada escolar con actividades extraescolares, en Madrid éstas cuestan una media de 22 euros mensuales por actividad, y serían necesarias varias actividades para cubrir una o dos horas diarias de las tardes de los 5 días lectivos (y seguiría sin cubrir la tarde entera, los menores saldrían a las 18:00). Entre 110 y 200 euros, según las actividades elegidas y las horas necesarias, a lo que habría que sumar los cuidados durante el resto de la tarde. Muchas familias no pueden pagar esa cantidad.

En España hay diversas asociaciones trabajando para evitar estas situaciones. La Fundación Balia, Música por la Paz, la Plataforma Pinardi, la Asociación Yuna, la Asociación Juvenil ATZ, la Asociación Ítaca en Barcelona, la Asociación Cañar en Zaragoza, la Asociación Entre Amigos de Sevilla, con su programa llamado Higiene y Bienestar (se bañan, desayunan y se cepillan los dientes), Sevilla Acoge, y otras entidades. Estos programas suelen ofrecer actividades por las tardes, apoyar con los deberes, y algunas proporcionan meriendas saludables. Algunas también realizan actividades lúdicas, excursiones, cuentacuentos y otras actividades socioeducativas durante el verano. El Ayuntamiento de Madrid dispone de centros de día para la atención a escolares después de clase, gestionados por Cruz Roja. Estos centros abren de 16:00 a 20:00 horas, e incluyen recogida del colegio, deberes, consultar las dudas que les surjan y merienda. Sin embargo, las plazas son limitadas y la admisión depende del criterio de la trabajadora social de referencia, por lo que no todos los niños tienen acceso. Por su parte, el Ayuntamiento de l’ Hospitalet ofrece el Projecte Clau (Proyecto Llave), por un convenio con la Obra Social La Caixa y gestionado por la Asociación Ítaca. El Projecte Clau busca cubrir las necesidades socioeducativas y lúdicas de los menores de 3 a 12 años del barrio, que tras finalizar el horario escolar no tienen ningún referente adulto que se pueda hacer cargo. Los monitores se coordinan semanalmente con los educadores sociales del Centro de Servicios Sociales de Atención Primaria.

A pesar de la enorme utilidad de estos programas, aún queda mucho por hacer. Muchos niños no disponen de acceso a los programas, por no hallarse presentes en todos los municipios o distritos, por no disponer de plazas suficientes para todos los niños que lo necesitan, por desconocimiento de las familias sobre los programas, por criterio del/la trabajador/ a social de referencia (que derive o no al menor, que informe o no de la existencia de los programas, etc). Durante mi actividad en Servicios Sociales atendí en varias ocasiones a adolescentes ya próximos a la mayoría de edad, que referían haber permanecido solos en casa durante todas las tardes y veranos de su infancia. Algunos se habían beneficiado temporalmente de algún programa de acompañamiento socioeducativo (como el de centros de día de Ayuntamiento de Madrid y Cruz Roja), pero muchos de ellos no habían disfrutado de acceso al programa, o habían sido beneficiarios durante un período de tiempo limitado por diferentes razones: cambio de trabajadora social o cambio de domicilio (que conllevaba asimismo cambio de Centro de Servicios Sociales y de trabajadora social ). En este punto, los Servicios Sociales deberíamos hacer autocrítica, ya que no parece razonable que servicios y prestaciones de tanta relevancia para el desarrollo integral y para el futuro de los menores dependan únicamente del criterio de una persona. En este sentido, y salvaguardando el criterio técnico de cada profesional para aquellas cuestiones interpretativas, faltan criterios de valoración comunes y objetivables, la consideración del acceso a estos servicios como un derecho del niño que vincule a la Administración cuando se cumplan ciertos criterios, y mecanismos de supervisión profesional y coordinación entre centros y servicios.

Entre las propuestas para paliar este problema, Save the Children propone el aumento de la cuantía de la prestación por hijo a cargo y la generalización de la misma a todas las familias que no alcancen un determinado nivel de ingresos, aunque trabajen. Actualmente, el hecho de trabajar, incluso compaginando varios empleos, no garantiza a las familias el salir de la pobreza. Recordemos la situación de mis usuarias en Usera, la mayoría mujeres latinas solas con sus hijos, que trabajan en limpieza o cuidado de mayores, y que no alcanzan los 684 euros en los que el indicador AROPE cifra el umbral de la pobreza.

Copyright Carmen Alemany Panadero

Publicado originalmente en Medium



Etiquetas:   Educación   ·   Infancia   ·   Protección Social   ·   Trabajo Social   ·   Derechos del Niño

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