Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Quintana Roo   ·   Elecciones Municipales   ·   Joe Biden   ·   Donald Trump   ·   Poesía   ·   Corrupción   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Sociedad   ·   Tecnología   ·   Escritores



La tumba


Inicio > Política Nacional
23/08/2018

661 Visitas



La necrofilia de la izquierda española viene de lejos. Basta una mínima búsqueda por internet para encontrar unas cuántas fotos de milicianos de los años 30 posando junto a esqueletos de monjas. Y es que después de los estragos ocasionados por las tropas napoleónicas, la II República española ostenta el récord en profanación de tumbas en las iglesias de España.


A diferencia de las tropas francesas, que buscaban la rapiña en sus profanaciones, los izquierdistas de los años 30, como los de hoy, buscaban la humillación y la revancha sobre personas a las que no se pudo humillar en vida. No sólo se sacó de sus tumbas a monjas y curas, la tumba del propio Gaudí fue abierta por la policía republicana, y sus restos se libraron de la profanación de puro milagro, suerte que no corrió el taller del artista que fue arrasado por los milicianos.

Por eso no sorprende ahora la obsesión de los socialistas y comunistas españoles con la tumba del general Franco. Seguramente lo que les pide el cuerpo es una profanación como las de la República, con Pablo Iglesias fotografiándose con la calavera de Franco en una mano y su sable en la otra. Pero son otros tiempos, y por eso se recurre a la excusa de la sesgada memoria histórica que la izquierda española intenta imponer por tierra, mar y aire a la sociedad española. En esa memoria no cabe el intento de golpe de estado de 1934 protagonizado por el PSOE de Largo Caballero; en esa memoria no cabe el pucherazo de las elecciones de 1936; en esa memoria no cabe el asesinato del líder de la oposición a manos, entre otros, de escoltas de Indalecio Prieto; en esa memoria no caben las torturas y asesinatos realizados en las chekas gestionadas por el PSOE y su sindicato UGT. En esa memoria no cabe la persecución religiosa en la que se torturó y asesinó a 4.184 sacerdotes, 2.365 frailes y religiosos, 283 monjas y más de 3.000 seglares. En esa memoria no cabe Paracuellos. En esa memoria cabe Lorca, pero no José María Hinojosa o Muñoz Seca. Cabe el bombardeo de Guernica pero no el de Cabra. Una memoria en la que, en definitiva, no caben todos esos crímenes de la izquierda que tanto se esfuerzan en tapar y por los que jamás han pedido perdón.

En su afán por deformar la historia, y para justificar la profanación de la tumba del general Franco, están intentando vender la milonga de que El Valle de los Caídos es un mausoleo en homenaje a Franco y al franquismo. Nada más lejos de la realidad. Ni Franco pensó nunca en ser enterrado allí, ni el monasterio exalta u homenajea a Franco y al franquismo. Lo único que tiene el General Franco en El Valle de los Caídos es una tumba. Y no un mausoleo como el de Lenin en Moscú o el del Ché en Santa Clara. Ni una mención a su carrera militar, o a la jefatura del Estado que ostentó durante cuarenta años: una simple lápida de piedra en la que bajo una cruz puede leerse “Francisco Franco”. Ese es todo el homenaje y la exaltación del franquismo que hay en El Valle de los Caídos.

Homenaje es tener una estatua en la Castellana, como la tiene Largo Caballero, el “Lenin español”, el hombre que con más denuedo buscó una guerra civil entre españoles para después imponer la dictadura del proletariado. No lo digo yo, lo dijo él mismo en 1933.

Una simple tumba no es un homenaje, es sólo una tumba.

Con la exhumación de Franco no se pretende hacer ningún tipo de justicia histórica, ni convertir al Valle de los Caídos en un monumento de reconciliación, que ya era el fin con el que fue construido. Es una medida puramente propagandística que lo único que busca es la polarización de la sociedad con fines electorales. Concediendo esta revancha a la izquierda más montaraz, Sanchez busca pescar en el caladero de Iglesias los votos que los españoles no le quisieron dar en las últimas elecciones generales.

La táctica no es nueva, ya la inauguró el nefasto Rodríguez Zapatero, y muestra a las claras que a la izquierda española cuando se le acaban las ideas sólo se le ocurre abrazarse al guerracivilismo y al populismo.

La imagen actual del PSOE es la de Zapatero como único valedor de Maduro, la de la moción de censura de la mano de comunistas, filoterroristas e independentistas, la de Sánchez de rodillas ante Torra mientras enchufa a todos los miembros de su ejecutiva y de su familia, y la de un gobierno de atrezzo bloquedao por su debilidad y su incompetencia. Y ante este panorama, el poblado gabinete de asesores y demóscopos de Moncloa debe haber llegado a la conclusión de que airear el fantasma de Franco puedes resultarles más rentable que hacerse fotos con gafas de sol en el Falcon.

Basta ya de campañitas de marketing y de vender humo. Gobiernen si son capaces, y si no váyanse a su casa. Pero dejen en paz a los muertos en sus tumbas.



Etiquetas:   Partidos Políticos

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
21473 publicaciones
5225 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora