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El Derecho Humano a la Seguridad Pública en el Estado de Derecho


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10/08/2018


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Cuanto mayor sea el número de los que entienden y tengan entre las manos del 


código de las leyes, tanto menos frecuentes serán los delitos...

Césare Beccaria















¿Por que les resulta tan difícil a los gobernantes cumplir sencillamente con lo que ordena la Constitución?, a todo le dan vueltas, no para mejorar, sino para evadir responsabilidades, como es el caso de la Seguridad Pública.





México tiene un grave problema de Inseguridad Pública, derivado de la ineptitud y corrupción de los gobernantes; durante el sexenio de Peña gastaron 120 mil millones de pesos anuales y resultaron peor que el anterior de Calderón.





No es un problema de "paz", como machaconamente se quiere imponer la idea  redefiniendo con falsedad el problema de a Inseguridad Pública; no hay "paz" porque hay inseguridad, pero decir que no hay Seguridad Pública porque no hay paz, es un juego retórico absolutamente falso. No estamos en guerra, ni civil ni con el extranjero.





Redefinir el problema de la Inseguridad Pública como otro de "pacificación" es un perverso juego retórico que obedece a los  propósitos de zafarse de sus responsabilidades constitucionales; dejar en la impunidad a los responsables de las atrocidades cometidas en este sexenio por las autoridades irresponsables (que no responsables), cargar el peso emocional del "perdón" sobre las víctimas de los crímenes cometidos, y ahorrarse la obligación de investigar y castigar a los responsables, con el riesgo de ir a dar hasta mero arriba. 





Este artículo es la primera parte de mi libro del mismo nombre*; lo re-publico de buena fe, porque considero que es actual, que los ciudadanos debemos hacer escuchar nuestras voces y porque el Presidente Electo, López Obrador, ha dicho que escuchará lo que el Pueblo diga, yo soy una parte de los 90 millones de ciudadanos Mexicanos que constituyen "el Pueblo".





La Seguridad Pública es una de las motivaciones ciudadanas más poderosas para justificar la existencia del Estado de Derecho, porque la Población en general le percibe como una razón de ser, uno de los fines de esta forma suprema de organización social en nuestros días. 

Rousseau, en su obra cumbre reconoció esa motivación ciudadana en los siguientes términos: “Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino asimismo y permanezca tan libre como antes.” Tal es el problema fundamental cuya solución da el Contrato Social. 

Desde una perspectiva psicológica el origen del Estado de Derecho puede explicarse como la aspiración humana de coexistencia dentro de una situación ideal, producto tanto de profundas motivaciones y expectativas sobre valores esenciales como la libertad, la igualdad, la seguridad, la democracia, la justicia, la felicidad, la prosperidad, la independencia, la soberanía, etc., así como de sentidos anhelos para protegerse de los miedos o temores ancestrales, como son la agresión y la pérdida. Se puede decir que en general el hombre sueña con vivir una vida de paz y prosperidad, con Seguridad Pública. 

La Población que da vida a un Estado de Derecho espera contar con un mínimo aceptable de Seguridad Pública para vivir una existencia digna, con libertad y con paz dentro de su Territorio.

Pero, ¿qué es la Seguridad Pública?.

¿Es acaso la Seguridad Pública un concepto vivo, pleno de significado y trascendencia, que cobra sentido dentro de nuestro lenguaje precisamente porque se encuentra respaldado en una realidad que lo sustenta y que además es parte fundamental de nuestro deber ser, que merece comprenderse plenamente para enriquecer y perfeccionar nuestra vida? o, por lo contrario ¿se trata simplemente de otra expresión grandilocuente pero estéril, fonéticamente grata, evocativamente útil para adornar los discursos oficiales y la jungla de leyes inútiles que a nadie obligan, ni producen resultados en beneficio del Pueblo; otro concepto vacío mas, que se ve, pero que no se mira, que se oye, pero no se escucha, que se acata, pero no se cumple? .

En todo caso, se debe recordar que en un régimen que se precie de llamarse democrático, los conceptos jurídicos, los derechos y sus garantías, son aquello que sus ciudadanos están permanentemente dispuestos a crear y preservar frente a las desviaciones y abusos de quienes detentan el Poder.

Como principio, y de acuerdo con los criterios del conocimiento racional, es necesario recordar que no existe un concepto que no requiera definición , porque, ¿cómo se podría atender o hacer valer eficazmente algo que no se comprende suficientemente?, como ocurre en nuestros textos legales con la Seguridad Pública. 

En el tema de la Seguridad Pública, una idea general de lo que esta significa, tanto desde el punto de vista sociológico como jurídico o político, puede bastar cuando es un bien social del que se disfruta, porque se le percibe o se siente como un ambiente social de tranquilidad y confianza: como ausencia de inseguridad.

Pero bajo aquellas circunstancias adversas en que la Seguridad Pública ha dejado de serlo para cobrar las dimensiones de un grave problema social que exige ser atendido y resuelto dentro de la mayor brevedad posible , una idea general ya no basta, porque en esas condiciones resulta indispensable precisar con toda la claridad posible el concepto: ¿qué es?, ¿qué lo origina y lo condiciona?, ¿cuáles son sus fundamentos?, ¿a cargo de quien se encuentra?, y sobre todo, ¿qué se puede hacer para resolver la inseguridad pública?. 

Y aunque en un Estado de Derecho, dentro del cual el espíritu crítico es un elemento indispensable de la libertad, se pueden admitir diferentes perspectivas acerca del concepto de la Seguridad Pública, bajo ninguna circunstancia se debe ignorar que es lo que significa para la mayoría de los gobernados y cuál debe ser su valor en términos de los derechos de las personas realmente oponibles frente al poder público, así como de las garantías jurídicas para hacerla valer. 

¿Qué es la Seguridad Pública?: ¿es lo que diga la autoridad en turno?, ¿una cualidad de los espacios públicos? , ¿es un fenómeno social?, ¿es un fenómeno jurídico?, ¿es simplemente una función?, y si lo es, ¿enfocada a qué?, ¿a cargo de quien?, ¿es solo nominalmente un derecho, o se trata realmente de un derecho exigible?, ¿es simplemente una expectativa de derecho?, ¿posee el ciudadano los recursos jurídicos indispensables para hacerlo valer?, ¿es otro derecho programático tal vez alcanzable en el muy largo plazo?, ¿es simplemente una gracia o una merced que puede dispensar a su arbitrio la autoridad?, ¿es un Servicio Público?, ¿es un sistema?, ¿tiene el Pueblo o no tiene el derecho de exigir cuentas?, ¿están las autoridades concretas de todos los niveles obligados a rendirlas?, ¿saben que les corresponde hacer a cada cual?, ¿a qué sanciones se hacen acreedores si las incumplen?, ¿existen esas?, ¿se aplican?, ¿quién es el responsable de aplicar las sanciones y quien lo nombra?, ...

Porque, en un régimen democrático, definir con toda claridad y precisión lo que es la Seguridad Pública reviste la importancia de un asunto de Estado, que concierne a todos sus integrantes y no exclusivamente a quienes ocupan el Gobierno y que, por lo tanto, debe aspirar al mayor nivel de certeza jurídica , ya que su comprensión es un factor trascendente para encontrar soluciones posibles al problema de la inseguridad. 

Más allá de las ideas generales y de las aproximaciones conceptuales acerca de la Seguridad Pública, obtenidas por el lento y costoso camino del ensayo y el error, realizar un esfuerzo profundo para definirla con claridad desde la perspectiva jurídica constituye una condición esencial dentro del Estado de Derecho para que los habitantes sepan ¿quién tiene derecho a qué, cuándo, cómo?, en tanto que para la esfera del gobierno precisar ¿quién controla y responde por qué, cuándo, cómo? , con el fin de estar en condiciones de identificar y atacar las verdaderas causas del grave problema social que es la inseguridad con la intención de reconstruir la realidad a partir de las circunstancias adversas que se viven, algo que no se puede obtener si se atiende exclusivamemente a sus síntomas. 

Los síntomas del problema social de la inseguridad pública en su etapa inicial resultan difícilmente perceptibles; suelen explicarse como incidentes delincuenciales aislados dentro del medio social y se registran como un leve incremento en la frecuencia y en la gravedad de los delitos que se cometen; se registran casos esporádicos de corrupción policiaca; la mayoría de los actos delictuosos cometidos se investigan, se resuelven y se castigan de acuerdo con la ley; la ciudadanía no teme denunciarlos y confía en que puedan corregirse ajustando los medios ordinarios de que disponen tanto la Población como el Gobierno; este puede optar entre asumir su responsabilidad honestamente o dejar hacer, dejar pasar; las autoridades pueden transitar por espacios públicos con una mínima escolta. 

En una etapa más avanzada del problema social de la inseguridad pública, los síntomas revelan que los delitos dejan de ser incidentes aislados y se vuelven crónicos, la criminalidad tiende a extenderse, hay un aumento en el número de víctimas por crímenes de alto impacto social: secuestros, extorsiones, homicidios, etc., que alcanza a todos los estratos sociales; aumenta el conocimiento de casos en que hay autoridades involucradas en la delincuencia, la ciudadanía duda en denunciar los delitos porque teme por su integridad, se reducen los espacios públicos seguros, las noticias principales de la mayoría de los medios de comunicación se refieren a notas rojas; el grueso de los actos delictuosos cometidos ya no se investiga, ni se resuelve ni castiga de acuerdo con la ley; las autoridades pueden transitar por espacios públicos solo rodeados de grandes contingentes de seguridad y en vehículos blindados; el flujo de dinero proveniente de fuentes ilícitas hace mejorar aparentemente la economía y florecer algunos negocios; en general, la Población se siente en riesgo de convertirse en víctima y reclama acciones efectivas del Gobierno; este aún puede optar entre tomar las medidas necesarias para corregirla, o por atacar simplemente los efectos, dejando intocadas las causas. 

Cuando tales condiciones se agravan aún mas, los síntomas de la inseguridad pública se manifiestan con toda su crudeza: la Población percibe directamente que la criminalidad se extiende impunemente, que los ataques de la delincuencia se enfocan hacia todos los ámbitos, que el costo de delinquir resulta muy inferior a los beneficios que reporta ; el ciudadano es consciente de que no dispone de medios legales eficaces para exigir Seguridad Pública; numerosas personas emigran de los lugares de mayor peligrosidad intentando ponerse a salvo; se conocen frecuentes casos de colusión entre autoridades y delincuentes; la confianza ciudadana en los gobernantes declina ; las bandas delictivas autóctonas se asocian con otras en el plano internacional o se vuelven transnacionales por sí mismas; el ciudadano se abstiene de denunciar porque teme por su integridad física si lo hace; la inversión y la actividad económica decrecen; la acción gubernamental resulta notoriamente ineficaz para contenerla y el mayor esfuerzo en todos los órdenes de gobierno se reduce en arrojar las culpas de la ineficacia a otros ámbitos del poder público , particularmente hacia sus adversarios políticos; el margen de actuación gubernamental resulta mínimo y, ante su incompetencia, algunas autoridades no dudan en ofrecer como alternativas: trasladar a la ciudadanía parte de la responsabilidad, haciéndola corresponsable de la Seguridad Pública y/o la suspensión de los derechos ciudadanos acompañada de la imposición de medidas de corte autoritario. 

Resulta pertinente aclarar que la distinción anterior de los síntomas de la inseguridad pública, descrita de forma general en tres etapas, es una simplificación de la realidad empleada para reducir su complejidad y presentarla como un modelo hipotético que permite facilitar su explicación en este texto. 

En un Estado de Derecho interesa comprender cabalmente el significado y los alcances de la Seguridad Pública, develar todo su potencial jurídico, tanto para poder diferenciarla de otros conceptos jurídicos, relacionados o afines más no idénticos, como para analizarla y explicarla con mayor amplitud y profundidad a fin de preservarla. 

Interesa definir con claridad que es la Seguridad Pública para distinguir el todo de sus partes y evitar confundirla con alguno de los programas o acciones gubernamentales que se llevan a cabo para restablecerla bajo distintas denominaciones: Programa Sectorial de Seguridad Pública , lucha contra el crimen, guerra contra el narco , combate a la delincuencia, etc.

Interesa definir con claridad que es la Seguridad Pública , para tener muy claro cuál es el valor que se quiere conservar o el objetivo al cual se quiere llegar y estar en posibilidad de disponer los medios legales para realizarlo.

Para efectos de esta obra, se parte inicialmente de las siguientes hipótesis; 

I.- La Seguridad Pública:

a).- Es uno de los fenómenos sociales más complejos; 

b).- Debe ser claramente definida, y plenamente comprendida; 

c).- Debe ser salvaguardada mediante el ejercicio del Derecho;

d).- Es un Derecho Humano irrenunciable;

e).- Deviene correlativamente en la obligación ineludible del Gobierno de procurarla y proveerla;

f).- Se traduce en la facultad ciudadana para exigir de la autoridad su estricto cumplimiento dentro de los términos que la Constitución y las leyes establecen.

II.- Todos los habitantes del Estado deben contar, por lo menos, con un recurso efectivo ante los tribunales para hacerla valer , y

III.- El concepto de la Seguridad Pública contenido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, resulta obscuro e insuficiente.

IV.- Perfeccionar el texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de Seguridad Pública resulta indispensable para reconquistar este preciado bien social.





Twitter y Facebook: @adiazpi





* Editado por la UAM, ediciones impresas agotadas, disponible solo en línea http://libreriavirtual.azc.uam.mx/ciencias-sociales-y-humanidades/4-derecho-humano-a-la-seguridad-publica-en-el-estado-de-derecho-el.html



Etiquetas:   Seguridad Pública   ·   Justicia   ·   Paz Social

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