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Bajar la Tasa a la mitad


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10/08/2018


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En medio del peor momento económico del gobierno de Macri, otra oleada judicial abre una megacausa de corrupción, que pese a la necesidad de justicia de la gente, no pasa en el mejor momento.




La economía de Macri fuera del respaldo internacional y del FMI, cuenta con muy pocas certezas y poco tiempo para sostenerlas. 

Septiembre es de algún modo el plazo de los fondos del acuerdo con el Organismo Multilateral de Crédito. Para entonces  el gobierno, el Banco Central y cualquier ente oficial no podrían intervenir en el mercado cambiario, con el tramo del crédito de 15.000 millones de dólares que le transfirieron, la mitad para el Tesoro y la otra para reforzar Reservas que, serían intocables.  

Por eso los tiempos se agotan alrededor de ese mes y el modelo económico de Macri, si es que esto fue un modelo,  tendrá otra dinámica, desconocida al menos públicamente por ahora. 

En medio de esto el gobierno aplica un ajuste sin precedentes, se maneja a prueba y error, descuenta donde no debe o no puede hacerlo y termina retrocediendo. 

El gobierno descarta frenar el descuento de retenciones al agro o volver a colocar regalías  a la minería, pero a la vez por otro lado busca cobrarle más en otros impuestos a ambos sectores. Estrangula lo social, duda con la fórmula jubilatoria que este gobierno mismo impuso y que por la alta inflación le salió pésimo para sus cuentas. Cambiar las variables de pago estuvo en sus planes, aunque sería caótico volver a cambiarlo. sin embargo usa una estrategia que le permite la ley: calculando cada trimestre el trimestre anterior de inflación para los aumentos. De este modo patea el problema a futuro, si es que la inflación en 2018 son los 10 puntos menos que dijo Macri, o los Jubilados y Planes seguirán de atrás a la inflación si no cede. Otro ajuste equivocado y con críticas hasta de componentes de Cambiemos, fue la quita en  asignaciones familiares en provincias desfavorecidas, que en parte retrocedió. Y así va el gobierno... sin certezas y con rumbo oscilante. 

El acuerdo con FMI del que ya casi los medios  no hablan, se puede caer por varias causas o al menos habría que negociar un perdón si no se cumple, lo que provocaría más desconfianza en el Mercado. Una causa sería, superar el 32.5% de inflación. Otra, seguir interviniendo en el mercado cambiario agotados estos fondos del primer tramo. Y las menos puntuales y más políticas quizá pero que frenarían más desembolsos futuros, serían: no lograr consensos políticos para un presupuesto 2019 con semejante ajuste (1,4% déficit fiscal) tener algún tipo de escalada de protestas sociales, otra corrida de evergadura o incluso pujas distributivas serías por la caída de la actividad. 

De todas estas presunciones, el gobierno de Macri está muy cerca. 

Pero además está más cerca del escenario adverso que proyectó el FMI, que del más beneficioso, al que ya lo está superando en índices negativos. 

No es necesario aclarar que la situación es por demás seria. Tampoco que el gobierno, y más allá de sus cálculos optimistas o los cálculos pesimistas privados, necesita entre 15.000 a más de 50.000 millones de dólares según un cálculo u otro, para responder a todos los pagos de intereses y deudas soberanas, de aquí a 2020, sin contar las Letes que canjearon por Lebac cerca de 15.000 millones de dólares a un año  y las Lebac que quieran salir del peso y se pasen al dólar. Faltan muchos dólares.

Hasta aquí los cálculos de pagos de deudas no cierran, pero a esto habría que agregar la demanda de dólares para importaciones, para energía (gas sobre todo) y para insumos industriales. Si bien  la demanda va a ser menor en este sector, incluído el automotriz, porque la industria en general en el mes de Julio, tuvo una caída histórica de más de 9%.

No se ve fácil. 

De paso el escándalo de los Cuadernos de Centeno, lejos de dar solo claridad a la Corrupción K que avanzó de modo espasmódico en la Justicia con oleadas y retrocesos; lo que hizo fue demostrar, que todo el empresariado de la Obra Pública estaba involucrado. Lo peor es que se trata del mismo empresariado que hoy con Macri en el gobierno tiene las adjudicaciones de obras públicas y peor aún, sus propios familiares, amigos, ex socios e íntimos están imputados por la Corrupción K.

Esto fue un golpe mortal a la poca credibilidad que todavía había de algún cambio, sobre todo para el mundo inversor, pero sobre todo frenó la última posibilidad de inversiones en dólares a gran escala, que podía tener el gobierno en esta recta final hacía 2019 con las PPP.

Las Inversiones Público Privadas que dependen de créditos de Bancos internacionales, algunos con sede en el país con los que se puede llegar a negociar algo, pero otros no y que estaban dispuestos a financiar y hasta habían aprobado proyectos. Hoy por lo que trasciende, habrían frenado todo y en algunos casos, desistieron de poner los fondos con los Empresarios en esta situación.

Va a ser muy dificil cumplir el Acuerdo con FMI sin perdones, hay pocas posibilidades de colocar deuda en el mercado privado, es inverosímil que lleguen inversiones genuinas y el reloj de arena de los dólares a disposición se agota.

En este escenario,  si Macri no se anticipa a los hechos y toma la iniciativa de la acción (y no espera los hechos para reaccionar, como hizo hasta ahora) el riesgo de no poder pagar es muy grande hasta 2020.

Un camino concreto a tomar la iniciativa de la acción, serían medidas concretas para activar la economía real, aumentar la recaudación, multiplicar la oferta lo cual puede frenar precios,  y quizá hasta bajar la inflación y sobre todo activar mucho más el aparato exportador para que ingresen dólares.

Lograr activar la economía real es sin duda el principio a frenar la caída y comenzar a salir de la crisis, sin embargo tiene varias distorsiones para poder hacerlo y muchas de ellas se las puso el propio gobierno.

La primera distorsión seguro es la Tasa de Interés que fija el BCRA y que no puede bajar, no solo por un tema inflacionario de sacar pesos de la plaza, ya que hoy esos niveles de tasa van a precio por la financiación que toman las empresas, sino para que no se le caiga el casi Billón de Lebac que aún tienen y se vayan a presionar al dólar. 

Bajar la tasa es crítico, aunque también aumentaría la inversión y la actividad, si a empresas, comercios y productores, se les quitan impuestos a la energía, que cargan las Tarifas en los tres tramos hasta el consumidor final (generación, transporte y distribución). Además está el impuesto a los Ingresos Brutos que es regresivo y algún porcentaje de IVA que termina distorsionando el total. 

Si se quitan estas distorsiones sobre todo al sector exportador, pero también al mercado local para frenar la inflación por mayor oferta que pueda hacer, seguramente tendrá el gobierno mejor recaudación  y mayor ingreso de divisas. 

El 50% de nada es nada, y ese porcentual es lo mínimo que carga la energía por ejemplo, pero si las empresas que la consumen cierran, el impuesto ya no funciona, esos usuarios no pagan  más, ni producen.

Para cerrar esta columna voy a dejar una propuesta, si bien no es mi función, muchas veces cuando opino de la situación económica, los lectores lo demandan: ¿Vos que harías? me preguntan.

Si pudiera tomar una medida conjunta con el Banco Central, sin que eso signifique ninguna pérdida de independencia para el organismo, propondría un plan de inversión a los Tenedores de Lebac, para sacar del medio esa incertidumbre y poder bajar la tasa.

El instrumento financiero se lo dejo a los Técnicos en Economía Financiera para que lo elijan, pero concretamente como gobierno nacional, con la mayor cintura política posible pero a la vez con total honestidad, les diría a los Tenedores de Lebac:

Primero,  que seguir con esa tasa es insostenible

Segundo,  que si bajamos la tasa y demandan dólares,  es imposible atender la demanda.

Tercero,  que si ellos lo demandan, también lo harán los plazos fijos, parte del flujo de dinero circulante, los ahorros en otros instrumentos y sería el fin, no podríamos responder a una corrida bancaría

Como un Estado quebrado no puede pagar, lo que les propondría es seguir teniendo la misma renta, pero en otro instrumento y con otros plazos.

Entonces pediría al Central en acuerdo con los Bancos tenedores de Lebac, que armemos Fondos de Inversión Productiva, que pueden ser para Industrias, Pymes, Productores, Comercios, Exportaciones o Construcción de Vivienda.

Estos Fondos de Inversión en lugar de que el Central devuelva capital en pesos a las Lebac que se quieran bajar (que generaría alta inflación o más corridas), puede servir para que cada Tenedor individual o de Fondos, pueda elegir un sector en el cual invertir y donde se deberán quedar al menos 2 años, pudiendo retirar intereses cada 6 meses. 

En cuanto esto es aceptado voluntariamente por los ahorristas y fondos, las Lebac se desarmarían, pasarían a ser parte de estos fondos administrados por el Tesoro,  si es necesario jurídicamente a través del Banco Nación; entonces le pediría al Central que baje la tasa a niveles razonables, la mitad o menos de la actual que está hoy en el 45%.

Con una Tasa de 20 a 25% que llegue a esos niveles de shock y luego se pueda seguir bajando gradualmente, la actividad económica sin duda aumentaría.

A la vez esta tasa le daría a los Sectores beneficiados con créditos de los fondos de Inversión creados con las Lebac, también una tasa baja para que puedan invertir en fines productivos.

Se preguntaran entonces, ¿cómo se les va a seguir pagando a los tenedores de Lebac que se pasen a los Fondos de Inversión la misma tasa, el doble que el resto?

Bueno justamente, pagando una tasa de 20 o 25% el tomador del crédito productivo y otro 20 o 25% el Estado a través del Tesoro, sumando nuevamente para sostener la tasa actual.

Luego si gradualmente se va a la baja con la tasa, el tomador del crédito y el Estado, seguirían pagando una tasa cada uno a estos fondos, hasta los 2,4 o 5 años que se fijen para cada fondo, dependiendo de la actividad elegida y el retorno que esta tenga. 

En suma, los tenedores que se pasen a los Fondos de Inversión, cobrarían el doble de la tasa de referencia del Central.

Lo más virtuoso de esta idea es,  primero que la tasa de referencia bajaría a la mitad, el Estado pagaría la mitad de la tasa actual, el tomador de crédito productivo pagaría la otra mitad y los tenedores de Lebac que se pasen a los Fondos cobrarían doble tasa.

No estamos en un momento para tener dudas. No puede el presidente Macri esperar a los acontecimientos para reaccionar.

Mañana el Ministro de Transporte y otros funcionarios, se van a reunir con los Bancos para que separen jurídicamente a los Empresarios involucrados en los Cuadernos y sus Empresas y que estas no pierdan sus líneas de crédito. No es fácil decir qué actitud tomarán los bancos y si quitan el apoyo  crediticio qué va a pasar con la Obra Pública. Esto es anticiparse  a los hechos de parte del gobierno, pero sin bien la obra pública es importante y ocupa mano de obra, no es central en este escenario como si los es la actividad privada, la inversión, una mayor oferta y por último la activación del consumo interno, que significa más del 70% del PBI.

El Riesgo País pasó los 630 puntos básicos y para encontrar números de ese nivel, tenemos que volver a crisis como las de 2008 o 2001. Y este nivel de riesgo país no es por los Cuadernos sin bien es real que hicieron perder más credibilidad al gobierno. Este número es tal alto en realidad, más allá de lo arbitrario de quienes lo designan, por la mayor desconfianza a que el Gobierno de Macri , no pueda responder al pago de las Letras de la Tesorería y a la vez a pagos de intereses y capital de deuda soberana.

No es opción seguir bajando Lebac y que pasen a Letes o algún swap dolarizado de corto plazo.

Fue gradual el endeudamiento, entrar a ese nivel de Lebac y Letes y acumular semejante déficit en intereses a pagar, como a la vez fue gradual bajar el déficit fiscal, mientras gradualmente también crecía el comercial.

Hoy no hay lugar, no hay tiempo y no hay liquidez para salir de todo eso con gradualismo.

Se puede bajar la tasa a la mitad, con creatividad, inteligencia y buena política de comunicación.

Y se puede con una tasa menor recuperar la inversión, la actividad, la oferta y el crecimiento.

O se puede esperar a que sucedan las cosas, a que llegue fin de septiembre y a que el Mercado decida quién sale menos perjudicado.

Esta vez no habrá ganadores de la crisis.

Hasta las empresas más grandes, están llegando al límite de sustentabilidad. 

Solo la especulación puede ganar, en un país que va a quedar quebrado o se pueden convertir esos fondos, en actividad y trabajo.







Etiquetas:   Corrupción   ·   Crisis Económica   ·   Crisis Social   ·   Mauricio Macri   ·   Macroeconomía

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