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¡¡Calla, hembrista, que yo no soy machista!!


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25/07/2018


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La sociedad actual evoluciona y los pensamientos también. Quién me diría que hombres y mujeres lucharíamos conjuntamente por la defensa de los mismos valores que se aúnan en eso que se llama igualdad o, más moderno aún, feminismo.


Asimismo, que la gente abogue por que haya los mismos derechos, tanto para hombres como para mujeres, no es defensa exclusiva de la época milénial o de esta centuria vigésimo primera, sino que la simiente de  estos movimientos reivindicativos se  testimonia desde épocas un tanto lejanas a la nuestra como podría ser la Revolución francesa. Pero la problemática no viene de sus raíces históricas sino lingüísticas e ideológicas.

Actualmente, si eres hombre, no respetas los valores de la mujer  y consideras superior al hombre frente al sexo opuesto, serás machista; si, por el contrario, eres mujer y defiendes la igualdad entre el hombre y la mujer, así como la defensa de unos mismos derechos y deberes, serás feminista. En resumidas cuentas, ser hombre y ser un hijo de puta se considera machista, ¡muy bien!, pero los hombres que son buenos y defienden los derechos de hombres y mujeres por igual, ¿qué son? ¿Hombristas? Además cabe destacar que la mujer extremista que defiende los valores femeninos a capa y espada y discrimina los otros valores que no son relativos a su género se la llama hembrista, feminazi o misandrógina.  Así pues aquí se debaten problemas lingüísticos: “¿Por qué existen palabras que representan referentes de la realidad, tanto positiva como peyorativamente, para el género femenino pero para señalar lo positivo del género masculino no existe ninguna voz que aluda a ello?  Semánticamente, parece curioso que un movimiento como el feminismo mezcle a ambos sexos en uno solo, pero para expresar rasgos negativos de la sociedad patriarcal  se emplee únicamente una palabra que hace referencia a un género: el hombre.

El segundo problema es el ideológico-político. Hay incongruencias creadas por prosélitos que manchan lo que se defiende, en este caso, hablo del feminismo. Existen esos seres petulantes que consideran que ellos son los que siempre tienen la razón y que no puede existir posibilidad de que se confundan –no sabía que existían humanos inerrantes. ¡Atención al siguiente ejemplo!: "machista la llama guapa; ella se enfada y decide denunciarlo a través de las redes sociales" – la gente la apoya; por el contrario: "tío macizorro; el hombre se siente incómodo y decide, al igual que la mujer, denunciarlo a través de las redes sociales"– la gente no lo apoya, lo tachan con calificativos homófobos como poco hombre, blandurrón, marica, gay… Y aquí tenemos un serio problema: aquí no voy a discutir si estoy de acuerdo o no, o si me parecen excesivos o no los comportamientos de los chicos ante este tipo de situaciones, sino que lo que verdaderamente me horroriza es ver que ciertas situaciones vividas por mujeres son merecedoras de ser auxiliadas y, por el contrario, con los hombres  tienden a relegarse a segundo plano sin darles la suficiente importancia, puesto que por culpa de ALGUNO de ellos, el MACHISMO existe. Si una mujer te da una hostión, que haría resucitar a un muerto, como eres hombre, cállate la puta boca, si no, serás un puto mariconazo. Ese es el quid de la cuestión: veo  poquísima autocrítica en las redes sociales, repito, “poca autocrítica”, lo que no quiere decir que, afortunadamente, no la haya, respecto a los tratos de algunas feministas con los hombres: agresiones, insultos, palizas, amenazas… ¡Y tristemente veo muy poco a esas feministas con fuerzas titánicas denunciando las “injusticias” en las redes sociales que también suceden con los varones!

Si el feminismo lingüísticamente adopta el papel de ‘igualdad’ sin ningún tipo de interés, oiga, yo soy feminista desde que nací y no lo sabía; si, por el contrario, el feminismo es un movimiento de absoluta dramatización esnobista en la que simplemente se defienden unos valores desprovistos de igualdad y llenos de intereses de género justificados, no soy FEMINISTA, pero tampoco, MACHISTA, ¡gracias!

En resumidas cuentas, hombre y mujer son iguales, le pese a quien le pese; los dos géneros merecen lo mismo y, por tanto, se ha de defender lo mismo y denunciar el mismo tipo de situaciones injustas; pero el odio genera odio si se ampara a un género (femenino) para damnificar al otro género (masculino). Me enamoran las mujeres que luchan por los valores de mi madre, de mi hermana, de mis primas, de mis abuelas, de mis tías, de mis conocidas, de mis amigas…   sin importar el color, la raza o la religión; las que aplican el dicho "haz el bien y no mires a quién", esas mujeres también me enloquecen. ¡Eso sí es feminismo!



Etiquetas:   Política   ·   Amor   ·   Sociedad   ·   Derecho   ·   Paz Social   ·   Desigualdad   ·   Machismo   ·   Feminismo   ·   Igualdad ante la Ley

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