Algo de temor se siente por el discurso que ofrece la futura Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al hablar de la probable legalización de la mariguana con el argumento de atacar la inseguridad, ciertamente sus dichos son ambiguos, para quedar bien con quienes aplauden todo indicio de legitimar la comercialización de la hierba pero el peligro estriba en que quien será la segunda persona más poderosa del país casi acepta que caeremos en tal eventualidad.



