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Los mismos problemas y no problemas nuevos


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18/06/2018


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Promediando la mitad de su mandato Macri ya cambió buena parte de su equipo de gobierno, con estas dos últimas renuncias. 




Es claro que no consiguieron resultados, muy por el contrario en muchos aspectos, empeoraron lo recibido en diciembre de 2015 (que ya era desastroso) 

En varios sectores y situaciones, es real que las posibilidades era muy pocas en cuanto a gestión y no había muchas variables por implementar (retraso cambiario, inflación, energía...) Pero el orden en el que se hicieran los cambios, era determinante para tener éxito o fracasar.

Equivocaron el orden.

Había que actualizar tarifas congeladas, otras que habían tenido algunos aumentos (en sectores comerciales, industriales y pymes) había que a la vez bajar la inflación (para que las actualizaciones tengan sentido y la gente no siga pagando impuesto inflacionario) y había que corregir el atraso cambiario. Empezaron con una gradualista devaluación, arrancando en $13,40 de los $9,60 que dejó CFK, pero ignorando que el dólar blue, verdadero parámetro para el Mercado era de $16 en diciembre 2015. Mientras que esta corrección se quedó más que corta y dejó abiertas todas las expectativas de alza del dólar, se intentó shock tarifario en los servicios públicos, no se pudo implementar y se optó también hacerlo escalonado. Paralelamente se impusieron metas de inflación, que no hacía falta ser Prat Gay, ni Sturzenegger, ni Dujovne y ni siquiera ser economista, para darse cuenta que era imposible cumplirlas. ¿Cómo cumplir con metas que descontaban de año en año un 50% de inflación aproximadamente, cuando se debía devaluar al menos un 50% continuo en el tiempo y las tarifas subian a más del 50% por semestre y este porcentaje era acumulativo?. 

Todo lo que plantearon por afuera de las metas de inflación, era inflacionario. El Mercado nunca les creyó y hoy la gente que sí creyó por falta de información o de conocimientos económicos para decodificar la información, está decepcionada.

Hicieron todo lo que había que hacer, pero mal y a destiempo.

Y hoy el ajuste que falta hacer, parece un juego de tontos, porque ellos mismos se pusieron cada vez más lejos las correcciones  (algunas a esta altura imposibles en año y medio) 

Lo primero era dar competitividad, aún con el escenario de estancamiento y falta de liquidez recibido. Lo primero era corregir el tipo de cambio. Bien alto, bien lejos, a un nivel que ni los precios, ni los reclamos salariales se pudieran trepar. Con un tipo de cambio alto de shock,  que ya no generara expectativas de alza por retraso. Luego quedaba recomponer todo lo que se hubiera afectado con esa mega devaluación. Los formadores de precios, sobre todo multinacionales que producen y comercializan casi 70% del consumo masivo y solo calculan en dólares su renta, por los giros que hacen a sus casas matrices, les iba a ser imposible alcanzar al dólar con salarios en un nivel inferior, la recesión iba a ser el techo de los precios.

Esta fue siempre la solución histórica, quizá también la única real en un país con semejante concentración económica extranjera, donde la gente piensa en dólares, porque le cobran todo en dólares.

Con el tiempo había que ocuparse de las correcciones de base, esas que hacen no volver a perder la competitividad, pero salir del estancamiento demandaba hacer foco primero en activar la economía, hacer volar la actividad productiva y de economías regionales y después con liquidez y flujo de divisas, era más fácil actualizar lo que todavía quedara retrasado (tarifas, peajes, obras públicas...)

No sé qué les hizo pensar que hacer al revés, primero actualizar lo postergado, presionar con tasas altas sobre la inflación y reactivar obra pública (subir costos de producción y a la vez subir gasto público,  con un tipo de cambio retrasado) podía salir bien.

Obviamente no salió bien.

A veces tengo la sensación de que hace ocho años escribo la misma nota.

Desde la crisis de 2008- 2009 empecé a incorporar estos conceptos (retraso cambiario, falta de competitividad, emisión, déficit fiscal y el peor: déficit de cuenta corriente) durante el gobierno de Cristina Kirchner. Nada cambió durante el resto de su gobierno, salvo que para financiar esa falacia que cada vez hacía perder más competitividad, se manoteó todas las cajas nacionales que pudo, las reservas y hasta colapsó la matriz energética por no cambiar reglas de juego y modos de generar energía. El 2011 que con menos de  35% de imagen positiva y 45% de intención de voto,  ganó nada menos que con el 54% del electorado, Cristina lo hizo a fuerza de quemar las naves y que la gente creyera en esa mentira (es real que tampoco tuvo fuerte competencia). El gobierno anterior  pudo evitar el desenlace de esa crisis hasta 2015, colocando obligada el cepo en 2011 y consumiendo las reservas que había acumulado. Macri no cambió, solo financió de otro modo la falacia cambiaría, colocando deuda externa luego de levantar el default con los Buitre y volviendo a usar como ancla al dólar, hasta que el mercado se lo corrió, pero a sus necesidades, dejandolo al alcance del nivel de precios relativos, que vía inflación devalúan a la moneda y vuelven a hacer perder competitividad al tipo de cambio.

No pasa en muchos países, es más quizá solo pase aquí, que el tipo de cambio y las devaluaciones no son los que devalúan en realidad a la moneda local, sino la continua escalada del nivel de precios relativos, que se retroalimenta de devaluaciones, tasas altas (que se ponen con la intención contraria) falta de competencia y concentración económica y comercial. La mala lectura de esto, hace a la diferencia entre tener éxito o fracasar.

La gimnasia que nos dejó cada una de las crisis anteriores, a esta altura ya nos da algunos indicios para anticipar resultados.

Si el ministro más importante en los medios es el de economía o pero aún, el de finanzas como inventó Macri (el que busca colocar deuda) y no el de producción o el secretario de comercio (que son los que buscan levantar la actividad) esa señal ya anticipa un fracaso.

Si se habla más de economía e inversiones financieras (dólar, tasas, bonos o letras) que  de producción, (toneladas, equipos industriales, exportaciones, innovación) esto también anticipa una falacia, una burbuja financiera que tarde o temprano va a explotar y habremos vuelto a fracasar.

No vivir por encima de nuestra posibilidades, no gastar más de lo que se recauda y no necesitar más dólares de los que se producen, no necesariamente como dice el gobierno, significa que solo se deba gastar menos e importar menos. Para tener mayor recaudación es mucho más virtuoso tener mayor actividad, mayor blanqueo de la actividad buscando bajar impuestos para que el excedente vaya a inversión y utilizar la capacidad ociosa que hoy supera el 35%. Y para corregir el déficit de cuenta corriente externa (los dólares que faltan) no necesariamente hay que importar menos. Lo primero sería tratar de exportar más, lo segundo importar lo que hace a aumentar la actividad productiva e industrial local y lo tercero, quizá lo más importante, que no se fuguen dólares por capitales golondrinas, multinacionales, ciudadanos desconfiados del modelo y fondos amigos del poder.

Parece conservador y con muy poca vocación por el crecimiento, pese a que el gobierno se presentó como "desarrollista" buscar que los números cierren, achicando en lugar de activar y crecer.

Tampoco obviamente la falacia del Kirchnerismo, que sostuvo un nivel de consumo a fuerza de quedarse con cajas, reservas del Central y emisión, pero sin destapar la cañería de salida de nuestras exportaciones, sosteniendo un dólar anclado para que no se le haga una espiral inflacionaria y dar poder adquisitivo que no era real (en dólares)

Dije que sentía la sensación de escribir la misma nota estos últimos 8 años, porque los problemas que tenemos, son los mismos (solo con distintos modos de financiarlos) los últimos 8 años.

Tengo ciento de notas de análisis y opinión en la Era K, pero una que escribí y evidencia la falacia del modelo fue "Volver del Kirchnerismo" En esa editorial me preguntaba ¿Cómo vamos a hacer para volver del Kirchnerismo? y a continuación rematé al final ¿Volver a dónde?. Macri no estaba en los planes allá por 2012, mucho más cerca del Peronismo en ese momento, armando ya con Massa para evitar la re-re, que del Radicalismo o la CC. De las preguntas que dejé en esa nota, una se contestó, a continuación del Kirchnerismo apareció Cambiemos. La otra sigue siendo el problema, no volvimos en lo económico y social al menos, del Kirchnerismo. 

En las notas sobre economía de la Era K y en las de la Era Macri, mis conceptos no cambiaron, mi mirada no cambió y mis anticipaciones (lamentablemente) se hicieron realidad.

Lo que escribí al mes y medio de asumir Macri en febrero de 2016, me da la mínima autoridad de no opinar con el diario del lunes. Cuando todavía ni los "liberalotes" lo cuestionaban y el "gradualismo" era mayoritariamente aceptado (una mentira colectiva) de mi parte escribí "El Mercado ya lo adivinó" y en esa nota, anticipé este escenario actual. No era dificil verlo, hacer lo mismo pero sin relato ideológico K y en cambio con optimismo durabarbista, no iba a dar otros resultados y la primera oportunidad se había perdido.

Luego cada nota de la Era Macri desde aquella primera crítica, pero en la que dejé algunas ideas superadoras, mi foco siempre estuvo puesto en bajar costos (de energía, impositivos y extralaborales) mientras que el gobierno apeló exactamente a los opuesto, en algunos casos de modo directo y en otros de modo indirecto.

Alerté sobre lo que iba a pasar con las pymes y pasó, cerraron más de 8000 en estos dos años y medio, en "Pymes un problema grande"  Luego cuál era el camino para antes de corregir tarifas, no impactar en la inflación, los costos de las familias y las pymes en "Faltan ideas y transparencia, no energía" . Todas estas notas fueron cuestionadas por el nuevo oficialismo, como antes cuestionó el Kirchnerismo también mis notas. De mi parte seguí insistiendo en marcar las inconsistencias, pero sobre todo en una línea de coherencia, con respecto a los cambios que hacen falta y que no se hacen. Lo hice en "Macri mago" donde desarrollé más lo energético, por qué no se corrige y cómo impacta en la economía de la gente. También en "Dólar alto y tasa baja" en la cuál además de cuestionar el modelo que se sostiene, propongo uno para el crecimiento. Y estas últimas semanas hice más detalle en plena crisis, de lo que todos vimos pero pocos queremos reconocer.  que seguir sosteniendo el modelo es imposible. En las notas "Parte del problema" donde expongo que así como lo fue el kirchnerismo, el macrismo también es parte del problema de lo que se debe cambiar, o en "Quién quiere ser Presidente en 2019" y "Un modelo perverso" donde analizo la falta de opción política, solución de gestión, los intereses y una crisis que su desenlace ---para bien o para mal--- ya es inevitable.

Pasó el 2016 con la crisis lógica del cambio de gobierno y sinceramiento parcial, llegó el 2017 donde hubo un rebote de la caída anterior, la inflación fue cercana a la mitad, pero lo básico no se cambió. En 2018 la combinación de expectativas no cumplidas,  inflación sostenida e incentivada por suba de costos en tarifas, combustibles y tasa de interés, y las continuas devaluaciones que hizo el mercado y no el gobierno, terminaron  con este escenario que detonó finalmente el cambio de escenario internacional.

Pero lo cierto es que solo a Argentina hirió de muerte en su modelo y lo desnudó por completo.

Un país lleno de recursos naturales, recursos productivos, manufacturas industriales y de consumo, talento, innovación y factor humano, que exporta más ahorro y fuga de divisas, que sus riquezas. Pero a la vez un país que más que insumos industriales, productivos o maquinarias y turismo, importa deuda en dólares y no todo eso para cercer.

Un país de locos, que siempre discute los mismos problemas.

No sé si van a tener ganas y tiempo de leer todas las notas que antes compartí con sus links enlazadas, si lo hacen van a notar que en cada nota anticipo el actual escenario. 

En cada nota analizo y describo los problemas a resolver, el problema es que no son problemas nuevos, son los mismos problemas de siempre, que ni nosotros, ni los que elegimos para cambiarlos, los quisieron o pudieron cambiar.

No hay nada más grave, que el tiempo que se pierde tratando de solucionar los mismos problemas y no a problemas nuevos.







Etiquetas:   Economía   ·   Devaluación   ·   Dólar   ·   Mauricio Macri   ·   Inflación   ·   Kirchnerismo   ·   Macroeconomía

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