No hay nada más bonito que el sentimiento de unidad que genera el deporte en cualquier país. A muchas personas, quizá a aquellas más interesadas en la técnica y el entretenimiento que ofrecen dichos deportes, les sorprende que sean modalidades de ocio tan estrechamente relacionadas con el patriotismo. Sin embargo, no es nada extraño, pues el hecho que genera más beneficios es ese sentimiento de unidad que he mencionado; y eso lo consigue el jugador local. No hay más que ver la final de una Copa Davis de Tenis o el Mundial de fútbol. En ambos casos, los usuarios, los espectadores, se convierten en una sola entidad viva, todos a uno animando al equipo que los representa.




