“…no abandones la tierra compañero que la historia te lo agradecerá, tu machete es tu dignidad bajo el yugo nunca estará, si tu lucha es por pan, trabajo y tierra…”
“…no abandones la tierra compañero que la historia te lo agradecerá, tu machete es tu dignidad bajo el yugo nunca estará, si tu lucha es por pan, trabajo y tierra…”
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La panacea que ha invadido el imaginario popular en Venezuela y que en esencia busca convertirse en el remedio a todos los problemas al menos en el plano económico, se circunscribe a la mono producción, durante años, nuestro sosiego como sociedad ha descansado en una economía rentística, cuyos ingresos estén más que asegurados en un mercado sólido que cada día garantiza el ingreso diario, tan radical ha sido la postura, que nos bastamos con leer el ingreso por barriles diarios, allí reposa en profundo letargo la ganas de seguir produciendo. Sin duda, el tema mono producción es algo que trasciende el hecho económico y se planta con fuerza en el desarrollo de la sociedad como conjunto, como estructura de una pirámide poblacional que debe sustentar el equilibrio de las riquezas que tenemos como Nación. Basta con detener nuestra mirada, en la estructura formal del empleo en Venezuela, ¿Qué produce el trabajador en una oficina, más allá de sus labores cotidiana por la cual genera la relación contractual? La respuesta a ésta y otras interrogantes pasa obligatoriamente por definir en nuestro debate, que debemos entender por producción y cómo podemos conceptualmente distinguirlo de una prestación de servicios, para lo cual estimado lector, acudo a la legislación vigente a los fines de documentar ambos conceptos. Al revisar la legislación venezolana en torno a los temas en comento, encontramos como la Ley de Impuesto al Valor Agregado (IVA) define servicios, que para los efectos didácticos será asociado con prestación como actividad, para lo cual citamos el artículo 4 que reza: Servicios: cualquier actividad independiente en la que sean principales las obligaciones de hacer. También se consideran servicios los contratos de obras mobiliarias e inmobiliarias, incluso cuando el contratista aporte los materiales; los suministros de agua, electricidad, teléfono y aseo; los arrendamientos de bienes muebles y cualesquiera otra cesión de uso, a título oneroso, de tales bienes o derechos, los arrendamientos o cesiones de bienes muebles destinados a fondo de comercio situados en el país, así como los arrendamientos o cesiones para el uso de bienes incorporales tales como marcas, patentes, derechos de autor, obras artísticas e intelectuales, proyectos científicos y técnicos, estudios, instructivos, programas de informática y demás bienes comprendidos y regulados en la legislación sobre propiedad industrial, comercial; intelectual o de transferencia tecnológica; De donde podemos desprender de su análisis, el hecho de que se trata de obligaciones de hacer, al tanto que la producción es reseñada en la doctrina como: Desde el punto de vista de la economía, la producción es la actividad que aporta valor agregado por creación y suministro de bienes y servicios, es decir, consiste en la creación de productos o servicios y, al mismo tiempo, la creación de valor. Es la actividad que se desarrolla dentro de un sistema económico. Más específicamente, se trata de la capacidad que tiene un factor productivo para crear determinados bienes en un periodo determinado. El concepto de producción parte de la conversión o transformación de uno o más bienes en otros diferentes. Se considera que dos bienes son diferentes entre sí cuando no son completamente intercambiables por todos los consumidores. Si intenta usted vincular un término con otro estimado (a) lector (a), me temo que indudablemente se realizará algunas interrogantes como por ejemplo, ¿Los servicios que hacemos en el proceso económico actualmente son un ejemplo de valor agregado? ¿Son suficientes los bienes que creamos en nuestra economía o simplemente esa es la causa del desequilibrio que vivimos con la escasez como muestra? No podemos seguir tratando los problemas sociales sin una explicación desde la óptica económica, no podemos seguir creyendo en panaceas que representan soluciones inmediatas a problemas que se vienen gestando desde hace muchos años en el aparato productivo nacional, solo debemos hacer esfuerzos por entender que usted es un factor de producción y como tal debe ofrecer un saldo positivo en la construcción de un modelo que sustente nuestra economía, trascender de la lógica de ser un consumidor para entender que es un productor, es la ontogénesis de los procesos de cambio. ¿Qué produce usted? Es la reflexión que hoy nos ocupa, detener la marcha un instante y preguntarnos con fuerza ¿Qué aportes realiza mi trabajo a la economía nacional? Pasa a ser más que una interrogante, un proceso reflexivo sobre la forma en que cada cual coadyuva al gasto público, quizás, este ejercicio deje sin sentido algunas actividades laborales que no pasarían el análisis científico sobre su utilidad real a la sociedad, sobre todo, cuando de saldos productivos hablamos. No buscamos jerarquizar en alguna pirámide que actividad laboral de producción o servicios es más útil, solo buscamos romper la creencia que la mono producción es el camino para fortalecer el proceso productivo, ya esta situación, difiere incluso con nuestro accionar diario, basta con detenerse a observar lo que prepara una persona para el almuerzo, la cantidad de contornos o elaboraciones gastronómicas que acompañan el plato, nos habla en hechos de nuestra conducta, en la cual hacemos muchas cosas, creamos muchas oportunidades para el consumo, hacemos diversidad, entendida en algún momento como variedad. ¿Por qué si somos diversos, en la economía actuamos como mono productores? El problema no trata de construir una respuesta o tratar de buscar un punto donde comenzar un supuesto plan de reconstrucción económico, la interrogante busca más bien, desnudar las contradicciones que en la praxis tenemos, solo así podemos revisar y enmendar el camino, solo así podemos como sociedad, entender la producción y sus factores, más allá de un acto de prestación de servicios que equívocamente, la hemos denominado Emprendimiento. Si alguien se levante y pregunta cómo salimos de este atolladero en la economía, devolvamos la pregunta a su voz de origen, con la misma inquietud reinante pero que no atropella, ¿Qué produces tú? (*) Profesor Universitario edwarsmorillo@gmail.com