Dimensión Para Una Filosofía Masonica

DIMENSIÓN

 

. términos que desde una visión rigurosamente masónica, han sido abundantemente precisados y reiterados, en innumerable bibliografía.

 

Por cierto en la época actual y desde el punto de vista de la organización humana, la filosofía se caracteriza en su forma expresiva como un conjunto de monólogos, que requieren imperiosamente del diálogo, el que debe construirse en el compartir con un otro, con el tú distinto del yo. A partir de lo cual se produce un enfrentamiento cultural, con el actual paradigma del bienestar, el que es aplicado desde una visión estrictamente económica, e impuesto por un modelo de sociedad y paradigma social del consumo por el consumo, cuya prepotencia engendra un vacío espiritual, que conduce a la crisis de civilización que experimenta la forma de organización humana.

 

La historia de la filosofía, está marcada por las reflexiones de pensadores que ofrecen distintas visiones para una misma sociedad, como lo señala por ejemplo la filosofía marxista, la que marca profundamente a la sociedad de clases, y establece diversos mecanismos que interpretan los diversos procesos históricos vividos por la humanidad.

 

A su vez la cultura es parte de la concepción filosófica que mueve al mundo, y sin duda ello es algo vivo, y en permanente transformación. Las dinámicas de las diferentes culturas son por tanto los modos de vivir y expresar su espíritu por los diferentes pueblos y grupos sociales. Así la historia de la filosofía y por tanto la filosofía, son parte de esa cultura explícita, cuyos elementos son parte fundamental del diario vivir, y de la vivencia interior del ser humano.

 

Por otra parte la Francmasonería constituida como escuela filosófica, estimula el desarrollo de una actitud intelectual de primera línea, que basa su aceptación en las prácticas y enseñanzas de la Orden. Persigue entre sus fines el formar discípulos imbuidos de un estilo de vida y una materialidad consecuente con un modelo ideal de hombre.

 

En este sentido la existencia de una Filosofía Francmasónica, desde una perspectiva convergente, de ideas, y luego como un afán filosófico que distingue a la institución, permite examinar aspectos de sobresaliente análisis. El primero y fundamental queda representado en el contenido esencial de la doctrina filosófica, expresada en todo orden de cosas por la institución francmasónica.

 

DESARROLLO

La Filosofía Francmasónica –Si es que tiene existencia real– en general, se corresponde con la Filosofía de la Humanidad y en esta filosofía se han inspirado pensadores de todos los tiempos. La Filosofía Francmasónica, está arraigada en las enseñanzas de los valores que en las distintas edades masónicas, proyectan nuevas formas de pensamiento y superación filosófica lo que permite la evolución hacia un devenir superior en la tesis de la libertad, igualdad y fraternidad.

 

CONTENIDO PARA UNA FILOSOFIA FRANCMASÓNICA

En una primera aproximación para definir la existencia de una Filosofía Francmasónica, se puede señalar taxativamente que la Orden Masónica es una institución iniciática, cuya práctica reflexiva, aplicada a una actividad meditativa individual y grupal, constituye la suma del pensamiento organizado de la masonería con una vertiente propia y característica.

 

De modo que aceptar la tesis de una Filosofía Francmasónica, asociada al carácter filosófico de ella, pone al descubierto la idea de un contenido doctrinal y filosófico característico de una estructura filosófica de la moderna sociedad francmasónica. Es por tanto ineludible efectuar un previo análisis al texto de Los Principios, en aquellos aspectos que la incitan a comportarse como una verdadera y moderna sociedad de constructores, a través de lo cual queda claramente definida su condición en razón de principios filosóficos universales y éticos, que aseguran las esperanzas más repetidas de esta institución.

 

Ciertamente el texto asevera que:

 

“La Orden Francmasónica, es una Institución universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática, cuya estructura fundamental la constituye un sistema educativo, tradicional y simbólico”.

 

Entonces situados en este contexto de validez, se puede precisar que la institución en esencia responde al ideal del conocimiento humano a través de un humanismo espiritual meliorísta y excelsiorista, cuya acción intenta transcurrir, desde un optimismo centrado en el hombre y la construcción de él, en camino hacia una auténtica “Filosofía del Hombre”, cuyos comportamientos sociales son tributarios de la Fraternidad Universal, que se establece como el centro de la concepción ética, desarrollada en el transcurso del arte de filosofar.

 

De otro lado, para nadie es desconocido el sello de exclusividad de la orden, plasmado en el Meliorísmo y Excelsiorismo; términos que acogen como visión humana, el perfeccionamiento del hombre, en referencia al crecimiento interior de los hombres llamados libres, los que iniciados en prácticas y costumbres, reconocidas por el avanzar en el conocimiento humano, buscan constantemente la posibilidad de cambiar y de transformarse.

 

De modo que identificar la existencia de una doctrina filosófica de la orden, que se apoye en el pensar reflexivo, critico, autónomo y constructivo[1], lo que permite sostener, que los enunciados programáticos, en la expresión solidaria de los pensamientos afines desplegados tanto por discípulos como maestros en las diferentes cámaras de instrucción, deben ser permanentemente perfeccionados, en pos de alcanzar una yoidad de cada ser, en un espacio grupal de convergencia de las ideas.

 

Por otra parte el texto De los Principios, señala que:

 

“Como Institución docente tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y de la Humanidad".

 

Implícitamente esta idea queda prefijada por el Meliorísmo de la masonería, el que constituye una posición ética y moral cuyo amplio contenido filosófico, es integrador de todo el género humano. El Meliorísmo, como definición ética y social, se puede centrar en una la idea de que la verdad buscada se encuentra a medio camino entre el bien y el mal, entre el optimismo y el pesimismo, y centra su interés principal en el perfeccionamiento humano.

 

Ferrater Mora, sostiene, que esta es una posición de notorio acento Eticista, que construye uno de los rasgo distintivos de la institución, en acuerdo con lo cual el mundo no es por principio ni radicalmente malo ni absolutamente bueno, sino que susceptible de ser mejorado.

 

La posición Meliorísta de la Masonería, conduce a participar activamente de una permanente y dinámica construcción francmasónica, que busca un perfeccionamiento sostenido y sustentable, que solo es posible de alcanzar por medio de un proceso de discusión y elevación moral junto al progreso espiritual de los hombres, iniciados en las prácticas y doctrinas de la Orden.

 

En otro orden de consideraciones, la postura reflexiva de la masonería, converge desde distintas tendencias, a una consideración filosófica y ética (No cualquiera), para articular, el surgimiento de una filosofía propia y particular, fundadora de una escuela de pensamiento que podría ser conocida como Eclecticismo constructivo.

 

El Eclecticismo, debe ser constructivo, y descansar sobre la conformación de un auténtico sistema filosófico, del cual es posible que brote la justificación para una Filosofía propia del Conocimiento, sobre la que se expresa el conjunto de la idea de la francmasonería.

 

De modo que la Francmasonería y la Filosofía, comparten un ideario común, a partir del cual es posible justificar plenamente el carácter filosófico, que le imprime ese sello reflexivo, que al mismo tiempo, es compatible con la impronta meditativa que desarrolla la orden.

 

En una síntesis el Segundo Principio genera una de las más incesantes actividades del masón al señalar que:

 

"Promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad". Afirmación apoyada en el Décimo Principio: que "Considera, que el trabajo, en todas sus manifestaciones, es uno de los deberes y uno de los derechos esenciales del hombre, y el medio más eficaz para el desenvolvimiento de la personalidad, contribuyendo con ello al progreso social".

 

A partir de ello se funda una Escuela del Filosofar[2], al estilo de otras escuelas del pensamiento, de modo que alumnos y maestros colaboran en el arte de desarrollar en el hombre las cualidades espirituales y morales permanentes, y en la búsqueda de un compromiso decidido con la sociedad en que se participa, transformándose en una institución progresista, que desafía al tiempo y el espacio, que vive, progresa y asimila las excelencias de cada momento.

 

Un modo de analizar las repercusiones del saber y la estructura del pensamiento filosófico, considera al menos tres niveles de análisis que son el sustrato necesario para cualquier expresión del pensamiento, manifestado tanto en las concepciones de pensamiento que la dirigen como en el resultado de sus aplicaciones, tales elementos a examinar, son: La Ontología, La Gnoseología; y La Axiología.

 

En otro orden de ideas, para establecer las bases culturales, sobre las que se funda el pensamiento de una filosofía particular, implica desarrollar conceptualmente los elementos de lo que se podría llamar una “Filosofía Francmasónica”, cuyos aspectos cognitivos, presenta similitud con el concepto expresado en el título de este trabajo, lo que supone que existen las bases filosóficas para la existencia de una filosofía Francmasónica, característica que recibe las influencias de las dos corrientes de mayor importancia que a saber han sido definidas como: “El Idealismo” y “El Materialismo”.

 

El punto de partida para la reflexión filosófica, inicia su abordaje, considerando como antecedente el que cada masón, en el transcurrir de su vida masónica, ha desarrollado, una propia e irrebatible concepción de la filosofía, asumiendo posiciones ya sea de orden idealista y/o materialista.

 

De este modo, la tesis de este trabajo, intenta proponer y fundamentar apropiadamente, que la discusión filosófica sobre las verdaderas vertientes sociales y políticas, inducen la existencia de una denominada FILOSOFÍA FRANCMASONICA, entre las que se reconoce una filosofía masónica, de cercana posiciones a un Agnosticismo activo, meliorista y citeriorista, capaz de generar una expresión doctrinal de un eclecticismo constructivista, que no necesita mayor expresión ni definición.

 

El fundamento de esa posición filosófica, tiene que ver de un lado con la búsqueda del conocimiento, como propuesta filosófica, y de otro con el irrefutable pragmatismo del hombre masón, el que estimulado en los alcances conceptuales, para una concepción de vida, lo conduce a adoptar una posición Racionalista, como desafío con el mundo social.

 

En este sentido, entender la proposición sobre la existencia de esa forma filosófica significa entender tres argumentaciones fundamentales.

 

–De un lado, la evidencia y necesidad de dar explicación sobre la existencia de un contenido filosófico de la masonería–

 

–De otro lado, la necesidad de explicar todo, aceptando la tesis de que todo es obra y señal de un arquitecto constructor–

 

Lo señalado pone el pensamiento filosófico de la masonería, en camino de dar una ineludible y debida respuesta a las preguntas fundamentales que la filosofía propone y de responder para dar cuenta de su posición ética frente al problema de la existencia del hombre y su fin último particularmente para definir desde la visión cognitiva aquellos aspectos que den respuesta a su posición cosmogónica en aspectos tales como: ¿qué es la materia y qué es el espíritu?

 

¿MATERIA Y ESPÍRITU?

En su sentido más amplio la masonería como escuela del filosofar, busca dar respuesta como lo ha señalado permanentemente a tres preguntas fundamentales del ser humano ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo? ¿Y para dónde voy?, preguntas que tienen elementos de coincidencia para la existencia de una filosofía que se desarrolla desde los fundamentos histórico-filosófico al definir –Materialismo e Idealismo–, posiciones que por cierto cada masón asume concluyentemente para definir su posición en el universo. Y por tanto el universo en que mora el hombre, se agrupa en las dos categorías claramente definidas, las que a saber, pueden ser diferenciadas como "Materia" y "Espíritu", a partir de las cuales encontrar las respuestas que satisfagan su necesidad.

 

Estas expresiones filosóficas, tanto en el fondo como en la forma, permiten precisar en una tal variedad de expresiones que al simbolizar “Espíritu”, se haga aprovechando (en el más amplio sentido sinonímico), los términos "pensamiento", "alma", "ideas", "conciencia", etc. del mismo modo al referirse a la materia, se conciba en referencia a terminologías tales como "naturaleza", "tierra", "mundo", "ser" etc.

 

Federico Engels, utilizando los escritos previos de Ludwig Feuerbach, establece con absoluta precisión la existencia de una diferencia, denominando al "Ser", como la materia”, y al “Pensamiento” como el espíritu.

 

Así, y en el ánimo de ofrecer un mejor entendimiento sobre todos estos conceptos, y en una reducción de las definiciones y su significado, permite una más cercana comprensión de cada término.

 

De modo que la Filosofía Masónica, participa en todas las medidas de las características sociales de todo el conocimiento humano. Pues se apega como un conocimiento objetivo y cierto de las cosas asumiendo que cada una tiene sus causas. Y entonces los masones iniciados, luego de largas pláticas y entendimiento según su desarrollo y edad se preguntan con mayor avidez acerca de las causas de las cosas, para dar claras respuestas a su posición creando una forma de pensar y definir su posición.

 

Se busca una definición conceptual sobre la idea de una filosofía masónica y su dimensión para una definición total, sobre su contenido el que se ha de precisar como el desarrollo del pensamiento, y como forma de acercamiento a una expresión del quehacer masónico. Así en primer lugar se puede precisar algo sustancial para los pensadores. Para Hegel, pensamiento, es el producto del pensar, y por extensión, señala que un grupo de pensamientos constituye una idea, como la representación característica de las cosas, lo que constituye finalmente una dimensión filosófica capaz de dar contenido a una escuela.

Y por tanto si es aceptada la tesis de la existencia de una filosofía francmasónica, queda implícito que ella se establece a partir de las formas de pensamiento que unen el sentido del hombre masón como un hilo conductor que quien tiene la capacidad –luego de prepararse adecuadamente– para de percibir los diferentes estados de conocimiento, y concluir que los diversos grupos de ideas, incluidas aquellas más complejas, tienen una dependencia de los sentidos, y por tanto corresponden con la percepción e imagen que se tienen de los objetos materiales.

 

Se puede entonces aseverar que todo lo señalado, sobre la particular posición del hombre en el universo, es que este posee ideas, pensamientos, y sensaciones en la medida que siente y ve, y por tanto siente la necesidad de desarrollar modelos que expliquen desde una visión científica el comportamiento de los distintos fenómenos, los que al mismo tiempo se siente en la obligación de comunicar.

 

SÍNTESIS CONCLUSIVA

La Francmasonería procura que sus miembros sean capaces de pensar por sí mismo, estimulando la creatividad de ideas nuevas y su consiguiente puesta en práctica, promueve los afanes desplegados en el difícil oficio de pensar, de innovar y de tener ideas propias.

 

En esta medida y no en otra, la Francmasonería, como visión de futuro constituye una filosofía particular, articulada en la actividad intelectual activa, y participativa. Se trata de un arte, u oficio productivo, una ciencia y actividad creativa, capaz de generar ideas propias, proyectos individuales e institucionales.

 

Luego es absolutamente legítimo sostener que la masonería además de docente y ética es una escuela Filosófica, cuya doctrina tiene por propósito lograr la excelencia mediante la práctica del perfeccionamiento interior, expresado en metas, objetivos y finalidades. Pero sólo se puede aprender y progresar en la medida en que cada iniciado este voluntariamente dispuesto a aprender y a progresar. No se puede ejercer coacción o cooptar los espíritus; porque el elevación que se persigue, requiere de manera justa y necesaria el insoslayable respeto y dignidad de la persona humana.

 

El contenido de esta doctrina perfectivista, tiene que ver con el afán humano de construir, cuyas dos posibles maneras de entender la dimensión práxica, conciben a la Orden, como la condensación del pasado y como síntesis que el presente de la Institución, ofrece.

 

La idea es poner de manifiesto que existe un Arte Real, cuyo el cultivo provoca en los espíritus ilustrados, la búsqueda de un camino propio de expresión personal, susceptible de equívocos; o bien, se acepta el camino propuesto como algo seguro e inequívoco. En ambos casos la decisión es una cuestión que sólo atañe a cada hombre.

 

En definitiva, el carácter filosófico, expresado en la aplicación de un Arte Real, de consideraciones humanistas conducentes a ocupar un espacio en la construcción de un ser integral a través de una docencia masónica cuyo propósito es la formación de seres cuya integralidad constituya el fin organizado y armónico, en principios que expresen el camino que guía el actuar masónico en la sociedad y como consecuencia valorar la existencia del presente, (aquí y Ahora) estableciendo una impronta ético-moral de contenido filosófico.

[1]     Debe ser capaz de crecer y construirse continuamente para dinamizar el conjunto del pensamiento interior que conduce a mejorar al hombre

 

[2]     Para no decir escuela de filosofía

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