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Entrevista a: Dr. Fernando Tellechea Yampey, filósofo paraguayo sobre Dr. Vicente Sarubbi Zaldívar.


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01/09/2011

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Por:  Sergio Daniel Picco Ortiz


Fecha:11 de marzo de 2009     

Lugar: Asunción. Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica Ntra. Sra. de la Asunción. Asunción, Paraguay

 

Sergio Picco: - ¿En qué contexto conoció al Dr. Vicente Sarubbi Zaldívar?

 

Fernando Tellechea: - En un contexto rarísimo. En una época de entusiasmo filosófico. Hay que ver también, después, por qué fue menguando, por qué fue disminuyendo eso; qué lo hizo crecer y después retroceder. Adrianito (Adriano Irala Burgos) era un hombre extraordinario, él estaba en la dirección del Dpto. de Filosofía sin embargo, había muy poca gente porque él no estaba en la cuestión de llevar gente a la carrera, era de otra generación. Nosotros éramos más caradura, más de hablar con la gente. Cunado yo entro en el Instituto de Teología ya traigo cerca de veinte alumnos de ahí y después que entré a enseñar en el Probatorio yo empezaba a hacer una suerte de campaña proselitista, entre comillas, para traer gente de ahí, verdad, y ya estiraba para éste lado. Yo también trabajaba en el Diario Hoy, en periodismo, era conocido por mis escritos y daba muchas charlas con Torreani Cuevas. Francisco Paco Corral era el director del Juan de Salazar y hacíamos nuestro seminario sobre Hegel. Esa gente que participaba con nosotros venía para hacer la carrera después, se enganchaba por ahí y venía a estudiar filosofía. Era una época gloriosa. Pero, un privilegio de Dios era haber tenido como maestros a extranjeros y a mis compatriotas que no los olvidaré nunca. Ellos nos dejaron ese eros filosófico que posibilita de nosotros que sigamos sus proyectos.

 

Sergio Picco: -¿Es como una herencia o trabajo a seguir lo empezado?     

 

Fernando Tellechea: - Claro. Por eso, el que escriba una historia tiene que ser absolutamente, en ese sentido, lo más posible, objetivo. Realidad total, pura y absoluta no existe pero, lo más aproximado a la realidad. Lo que significa hacer justicia con cada uno en lo suyo y con sus méritos. Destacar también que Vicente Sarubbi se inserta en un contexto universitario, como académico, donde están otros que lo han precedido.

 

Sergio Picco: - ¿Por qué te parece que Sarubbi es importante? ¿Por qué es importante él para Paraguay y para nuestra filosofía?

 

Fernando Tellechea: - Para la filosofía en el Paraguay él, sobre todo, creo que ha introducido el rigor de los estudios filosóficos. Con lo cual no quiero decir, que los demás que lo han precedido, cronológicamente hablando: Adriano Irala Burgos, Laureano Pelayo García, Secundino Núñez; no hayan sido rigurosos. Lo que ocurre es que había una necesidad de alguien que nos pusiera, y que pusiera a los demás, al alumnado de filosofía y de psicología en la Facultad de Filosofía que hicieran materias filosóficas, que nos pusieran en contacto con los textos y que nos acostumbran a bregar desde las fuentes. Estos señores nos enseñaron que nosotros en lugar de leer en tantos comentaristas de Marx teníamos que leer las obras de Marx. Vicente nos enseñó que Kant desde sus textos es mucho más fácil que leyéndolo a través de Cassirer, o de Torretti, o de Verneaux en sus estudios Kantianos. Que Kant es más accesible desde Kant. Y nosotros no partíamos solamente del discurso de Sarubbi en torno a la propedéutica y los estudios Kantianos sino, que nos percatábamos que era cierto. En su seminario sobre Kant, nos expuso la metafísica de Kant y nos dábamos cuenta que leer a Kant era mucho más fácil y accesible que leerlo a través de sus comentaristas. Entiendo que él inició los estudios Kantianos con todo rigor en el Paraguay. Cada uno de estos maestros, que hemos tenido se han encargado de algo muy importante, nacionalizar a los filósofos. Laureano Pelayo García ha nacionalizado a Max Scheler. Si ha hecho lo propio Adriano Irala Burgos, por ejemplo, con Gabriel Marcel presentándonos como un filósofo del amor. Pero, haciéndonos leer desde sus obras fundamentales. Lo importante de cada uno de ellos es que partían de grandes autores y hacían que estos autores, en gran medida, se analizaran y se incorporan al contexto del pensamiento paraguayo. Eso implica también hermeneutizar de otra manera los filósofos. Vicente era un hombre que de repente planteaba la pregunta: ¿En qué medida Kant puede iluminarnos en nuestra condición de paraguayos a comprender mejor, en qué aspecto, por ejemplo, desde el pensamiento ético o desde su perspectiva del conocimiento o desde su pensamiento social? Y nos hacía pensar. Aquello del imperativo de latino americanizar a los filósofos, leerlo de otra manera. Él nos atisbaba en la importancia de eso.  No lo veíamos así como un proyecto muy claro pero, estaban iniciando un proceso. Influyendo en nosotros para que nosotros, posteriormente, viéramos con mayor claridad e iniciar una pedagogía y una didáctica filosófica diferente. Otra cosa que ellos nos han enseñado es precisamente eso. Que una cosa es, la pedagogía general y otra cosa es la filosofía filosófica. No es lo mismo enseñar matemática o enseñar derecho como enseñar filosofía. De que la filosofía requiere una pedagogía y didáctica específica. Es más, Vicente Sarubbi consideraba que hay una didáctica para los estudios Kantianos, específicamente. Una didáctica que abre a una hermenéutica para leer en Kant. Entonces, eso nos posibilitaba leer a uno de los filósofos más difíciles de la historia de la filosofía.

 

Sergio Picco: - Profesor, si vamos a hablar de algo propio de Sarubbi. ¿Es un filósofo del conocimiento? ¿Eso es probable?

 

Fernando Tellechea: - Si. Él es un filósofo del conocimiento, un gnoseólogo. El tema está en que Vicente Sarubbi es un tema muy grande y muy interesante. A mí me trae muchos recuerdos. A veces me entristece, a veces me pone alegre, depende cómo me agarre. Pero no es fácil para nosotros recordar gente tan querida.

 

Sergio Picco: - ¿En qué estas de acuerdo con Sarubbi? 

 

Fernando Tellechea: - Estoy de acuerdo con él en algo fundamental de su lectura Kantiana. Que Kant no es un filósofo que cierra el camino a la trascendencia. No es un filósofo que se haya propuesto como filosofía concluir cerrando el camino a la reflexión acerca de Dios, al contrario, propicia, abre. Aquello de presentarlo como el agnóstico es una lectura en la que él no estaba de acuerdo. Yo estoy en esa misma posición. Pienso que puede leerse desde el agnosticismo. Y hay textos donde uno puede claramente sustentar una postura agnóstica de los textos Kantianos pero, así también percatarse de que ese agnosticismo es provisional y que abre camino hacia la pregunta. Tal es así qué él considera una de las grandes preguntas filosóficas, inevitables,  después de la pregunta qué puedo conocer, está la pregunta qué puedo hacer que responde la ética, qué puedo conocer que responde la teoría del conocimiento y qué me es permitido esperar, es decir, la reflexión sobre Dios. Que Kant nunca consideró que sea secundario sino que es fundamental en la filosofía y es más, concluye con la pregunta por el hombre que es la pregunta que contiene a todas ellas. De manera que la filosofía como una reflexión acerca del conocimiento, el hombre y Dios está en el pensamiento Kantiano. En eso estoy de acuerdo.

 

Sergio Picco: - ¿En qué no estas de acuerdo? Una crítica a Sarubbi. ¿Qué es lo que le faltó?

 

Fernando Tellechea: - Me es difícil decirte en qué no estoy de acuerdo con su lectura de Kant. Entiendo que la principal objeción que le han hecho en la mesa de defensa de su tesis doctoral por a cual la cual tuvo una calificación, creo, inmerecida, él merecía una calificación más alta, no digo yo que una calificación de cuatro no es buena, es buenísima, y es muy difícil en un doctorado alcanzar esa calificación. Más todavía teniendo en cuenta todos los años de investigación que uno hace con la dificultad del pensamiento de Kant. Sin embargo, el tema en ese momento fue que nos faltaban filósofos Kantianos, que conocieran bien Kant y que integraran la mesa. Eran todos grandes pensadores pero no podían hacer una interpretación válida. Las objeciones fueron más por el lado de por ejemplo, cómo en una universidad católica se va a defender una tesis sobre Kant, si es un filósofo que mina en un agnosticismo y que abre camino al positivismo. Y cosas así. Yo no quiero dar nombres porque comprometería a personas quienes estimo mucho porque creo que se han equivocado. Es humano eso. Pero además, han reiterado, poco tiempo después. Han recapacitado y después se han arrepentido, en particular una, de eso. Y lo ha reconocido entre los colegas que era más bien por desconocimiento. Pero, también Vicente era un hombre que incapaz de irritarse por una cuestión como esa. Para él fue un éxito total y era capaz de comprender la incomprensión. Decía, Sarubbi, no maneja muy bien el tema, no entendió el planteamiento, es por eso no más. Él en todo lo tomaba muy filosóficamente. Y feliz fue a brindar con su esposa, a cenar en La Paraguayita. Me lo comentó al día siguiente. Yo estoy absolutamente de acuerdo con su lectura, no hay un punto en el cual este en desacuerdo, ni con las enseñanzas que nos ha dado sobre Kant. Lo más importante es que nos ha despertado el interés por los estudios Kantianos. Porque la gente quería evitar aquello que era difícil y entonces nos dimos cuenta que kant era un pitar fundamental para entender el pensamiento contemporáneo. Y que era una aventura inútil meterse en Hegel sin pasar por Kant. En mis otros encuentros con Sarubbi ya fue para hablar de Popper y Wittgenstein, él estaba totalmente actualizado. Esto amerita un encuentro más.

 

Sergio Picco: - Quiero entregarte un libro de él, “Un sistema de educación superior para el Paraguay democrático”, como fue tu maestro con esto quiero hacer un pacto contigo para iniciar esta investigación.  Es un libro muy citado, el más conocido y sobre todo lo más leído de él.

 

Fernando Tellechea: - Muchas gracias. Yo lo que tengo de él es su tesis doctoral y libros sobre Ortega. Todo lo que encontraba acerca de él. Él era amigo personal de Arturo Gaete, un chileno que presentó su tesis doctoral en Barcelona. Entonces, él me posibilitó mucho antes de su publicación, así en crudo, eso. Y me dijo, esto es para tu tesis. Él sabía que yo estaba elaborando mi tesis sobre Ortega y que estaba haciendo estudios específicos. Yo estaba en contacto directo con Julián María. Él tenía el mismo entusiasmo que tenía para su tesis. Estaba muy entusiasmado en otro, un ex amigo y colega estuviera a punto de doctorarse. Entonces él vibraba. Un hombre con una cercanía y calidez tremenda. Pero además, tengo todos sus escritos publicados en Estudios Paraguayos, lo que ha escrito sobre filosofía. Lo que ha escrito sobre educación no lo conocía, eso lo voy a ver acá.              

 

(*) Fernando Tellechea Yampey, paraguayo, doctor en filosofía



Etiquetas:   Escritores

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