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Apuntes sobre la visión personalista de la historia y la política mexicana


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25/11/2017


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Apuntes sobre la visión personalista de la historia y la política mexicana




Nunca he sido muy twitero, y en general, mi relación con las redes sociales se limita a interacciones bien definidas, con un anclaje firme en el contexto real… de cualquier forma, existen ciertas experiencias en el entorno web que es digno resaltar, ya que esconden enseñanzas e información bastante útil sobre quienes somos, como nos comportamos y las visiones generales del mundo que co-habitamos.

En esta ocasión es sobre política, tema complejo, diverso, de amplio alcance y baja presencia en el imaginario de la sociedad mexicana. Los detalles del “round twitero” se pueden apreciar en la imagen que encabeza este escrito.



A partir de esta efímera vivencia, a continuación unas breves conclusiones…

Muchas cosas han cambiado desde las grandes revoluciones industriales y el entendimiento del mundo como una “maquina bien aceitada” funcionando a ritmos constantes mediante operaciones repetitivas (i.e el positivismo como paradigma imperante). Esta suerte de “solución plenipotenciaria” a los severos y añejos problemas de la humanidad (pobreza, injusticia, repartición inequitativa de recursos, depredación, cambios ambientales, etc.) enfatiza, en esencia, el triunfo de la concreción objetivista de los fenómenos, con un marcado énfasis en la “cosificación” de los múltiples eventos físicos, biológicos, psicológicos, espirituales… a los que los seres humanos se enfrentan cotidianamente. “La explicación de los hechos, ahora reducidos a sus términos reales, consiste en el establecimiento de una relación entre varios fenómenos particulares y unos cuantos hechos generales, que disminuyen en número con el progreso de la ciencia” (1). En el estudio de la historia por ejemplo, el empleo del paradigma positivo en la investigación y la enseñanza, derivó en lo que prácticamente todo mexicano sabe acerca del tema, una historia personalista, basada en arquetipos bien definidos aunque a la vez, matizados por el imaginario social, el cual, vierte una serie de simbolismos, significados, rasgos y otros elementos formales, generando imágenes distorsionadas por el deseo y aspiración colectivos. Y mas allá del papel de estos “personajes” en la construcción de los signos identitarios de cualquier nación y/o colectividad, el resultado es una significativa perdida de elementos histórico-culturales, capaces de explicar en forma más compleja, intrincada, sistemática y profunda, quienes somos y hacia dónde vamos… Cuando se enfatiza el “personaje” se pierde toda la serie de procesos, eventos, cambios sociales, “insights colectivos” y otros, que respaldan la aparición de dicho personaje. Alabar el hecho positivo (personaje) por encima de la serie de relaciones complejas que le dan origen, puede llevarnos al peor de los fracasos, que es achatar y reducir la realidad a nuestros precarios mapas mentales. Al cambiar la visión, es decir, al desenajenar la mirada del hecho positivo y mirar hacia las relaciones que lo producen, el resultado no es más simple, sino que plantea una serie de cuestiones alternativas que es preciso señalar. Tomando nuevamente a la historia como ejemplo, la desenajenación del hecho positivo (personaje) en virtud de los múltiples y complejos fenómenos sociales que lo “producen” nos muestra un escenario sumamente plural, el cual parece no ser reductible a categorías concretas (positivas) o al menos no de una forma simple… quizá, el personaje sea el vehículo que amalgama este relativismo pluralista (2), pero al tiempo, este hecho positivo histórico carece de sentido si sus “benefactores” ignoran la variedad intrínseca de acuerdos psicosociales vertidos en dicho personaje. “Para compensar la tendencia anárquica, y para poner término al período revolucionario de los últimos siglos, tiene que ser restablecida y reorganizada la fuerza estabilizadora del orden, porque solamente un sistema que armonice orden y progreso puede encauzar el estado revolucionario que ha sido característico de la historia” (1). Se trata pues, del control sobre los complejos fenómenos sociales (anarquía) y los acuerdos que de ahí derivan, gracias a la acción “benefactora” del orden, del sistema, de la institución, del PERSONAJE… y aunque este orden cosificante resulta útil en el manejo de esta compleja realidad colectiva (somos muchos!) no es más que un recipiente, un vehículo y a lo mucho un reflejo de aquello que lo sustenta, que son todas nuestras mentes, cuerpos, intenciones y acciones. ¿Qué es lo que tiene que pasar para que en una sociedad se produzcan grandes cambios?, bueno, creo que al menos debe existir un acuerdo… Hace unos meses, poco después del #19S al estar colaborando en las labores de remoción de escombros, alguien me dijo: “Sabes por qué estamos todos aquí, ayudando, más de 1000 personas tratando de salvar a tan solo 3 que están atrapadas?... Es por que todos sentimos lo mismo, al mismo tiempo…” desde ese día no he podido dejar de pensar en ello, ¿Qué se necesita para que todos sintamos lo mismo, al mismo tiempo? La respuesta parece no ser simple, pero al menos, me parece que los grandes cambios sociales a través de la historia, vienen de que todos (o casi todos) sienten (casi) lo mismo, al mismo tiempo… esta sinergia mágico-cómico-musical, deriva en los hechos positivos, instituciones, personajes, que resultan accesorios mas solo representan la complejidad de los caminos y acuerdos subyacentes, para hacerlas asequibles a nuestra mente cosificante y aferrada a “objetos”. Nunca me ha interesado la alabanza a los personajes, y me gusta creer que soy, al menos, un poco responsable de los fenómenos en mi contexto inmediato (de nuevo, al menos). Entiéndanse estas líneas como como esa serie de relaciones y significados intrincados detrás del hecho positivo, denominado por el camarada @Eddpolitics, como “mi tema hipstersillo”. PS, Pensar en la gasolina como la solución energética de este país es un punto bastante cuestionable hoy día… no vayamos lejos, esta semana Noam Chomsky, en entrevista con Carmen Aristegui, menciona los riesgos ambientales derivados del derretimiento de los glaciares, y las nuevas bacterias/virus que comienzan a diseminarse por el plantea… ¿de verdad queremos seguir usando gasolina? (entrevista completa aquí: https://www.youtube.com/watch?v=poJ5Q2tX0bU) Dedicado a @Eddpolitics, Gracias por inspirar este escrito! (1)  Nelida de Ferrari, “Positivismo e historia”, disponible en: http://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/4465/81-cuyo-1973-tomo-09.pdf (2)  Ken Wilber, “Una Teoría de Todo” Disponible desde: https://goo.gl/k4cVGN  

 



Etiquetas:   Historia

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