SiN-CrO-Ni_cI-Da-dEs

"La simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal"(1)

 

... Cuántas horas, cuántos eventos, cuántos rostros corren en los multitudinarios canales de nuestras existencia y cuan pocos logran ser rescatados de la vorágine de nuestro continuo mental.

La sincronicidad acecha, y no solo como un anima en desgracia sino como una avasallante prueba de que nuestras pobres voluntades son, sin duda, el elemento más insignificante en la trama que conforma nuestra realidad...y es que, ya sea que se capte de forma consciente o no, los eventos sincrónicos, entrelazados, intercomunicados y próceres del "sentido de las cosas” amalgaman las  raíces esenciales de lo que somos, manteniendo esa vaga ilusión "yoica" como una verdad inamovible...la existencia misma nos va envolviendo, como vidas dentro de vidas, como ciclos que se inician y terminan recíprocamente... en suma, una serpiente que se muerde la cola...(Imposible explicarlo. Se iba apartando de aquella zona donde las cosas tienen forma fija y aristas, donde todo tiene un nombre sólido e inmutable. Cada vez ahondaba más en la región líquida, quieta e insondable donde se detenían nieblas vagas y frescas como las de la madrugada 2)Tal vez el lector haya o no experimentado esta sensación, tal vez allá o no, accedido a las complejidades de su propia trama, entendiendo como lo esencial existe más allá de lo que somos lo que pensamos, lo que sentimos…reservando la ilusión del cambio solo a aquellos eventos que superan su comprensión, aunque quizá, pueda o no saber que están ahí...En cualquier caso, nuestra propia vida siempre nos alcanza, no hay nadie capaz de huir de sí mismo, aunque a la vez, no seamos nosotros quienes decidimos nuestra identidad...Hay un universo ahí afuera al margen de nuestras simples creencias...cuando soltemos, cuando ya no aferremos nuestra terca voluntad, quizá seamos capaces de verlo, quizá seamos capaces de asumirnos en ello…Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose3

(1) Carl Jung, Sincronicidad

(2)  Clarice Lispector, Cerca del corazón salvaje

(3)   Julio Cortázar, Rayuela

UNETE



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