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Con mi máscara de Robin y mi nombre “La Guerra”


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11/08/2017


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BLOG DE DENUNCIA Y SIN FINES DE LUCRO





AUTORA: Gloria Angélica Martínez Muñoz





1era. edición, jueves 17 de agosto d 2017

8:44 AM









Hay guerras de distinta intensidad. La misma María Félix lo sabía al publicar un libro titulado “Todas mis guerras” de Enrique Krauze y Editorial Clío. Todo el mundo se enfrenta día con día con sus batallas personales, con la dura tarea de eso que llamamos “salir adelante”. Con la ardua faena de diseñar la estrategia personal para abrirse paso en el mundo, ante la sociedad. 

Sin embargo, esas guerras las entiende cualquiera porque son parte  de la vida misma. Las guerras que nadie entiende ni entenderá son aquellas en las que la gente muere, en las que la gente es herida, desplazada, separada de sus familias y, muchas veces, aniquilada. 

El mundo está lleno de esos ejemplos. A lo largo de su historia la humanidad se ha enfrentado así misma en la batalla por el espacio, por la tierra, por el agua, por los bienes naturales que posibilitan la existencia. Por lo que, en ese sentido, la conformación de los ejércitos ha sido parte inalienable de los pueblos para subsistir. Pero seguimos sin entender. Aunque comprendemos que es indispensable tener elementos de fuerza que pongan un limite al vecino en el sentido de que existe algo que se llama “el respeto hacia lo ajeno” el solo hecho de pensar en la guerra y los muertos nos estremece, pues nos hemos convertido en seres un poco más civilizados que nuestros ancestros de hace millones de años…

Pero hay ejemplos claros en la historia reciente que nos muestran la existencia de naciones que no se han tocado el corazón para cometer atrocidades y llevar a cabo las peores e inimaginables masacres. Todo esto coincide con la conmemoración de los trágicos acontecimientos suscitados en Nagasaki e Hiroshima en donde “Little boy”, una bomba nuclear, fue lanzada contra la población japonesa provocando cerca de un cuarto de millón de decesos. Fue nada menos que Estados Unidos de América el responsable de esas muertes. Sí, nuestro vecino del norte lo llevó a cabo, el único país que ha utilizado bombas nucleares en la guerra.  El presidente Harry S. Truman escribía que ellos pensaban que los japoneses se rendirían al observar el despliegue de las fuerzas rusas en la Segunda Guerra Mundial. Esos mensajes son muy capciosos. Ellos mismos habían formado parte de la gran alianza llevada a cabo por Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y la URSS. “Eran Aliados” para enfrentar al Eje encabezado por Alemania, Japón e Italia. 

Pretextos. El gran pastel del mundo estaba frente a ellos, era momento de buscar todas las excusas habidas y por haber para salir con ganancias económicas, para “hacerse de otras naciones”, ya fuera a la buena o a la mala.

Así que, “ si los japoneses se hubieran rendido antes de que actuara la URSS, nada de eso (la bomba atómica) hubiera sucedido”. Interesante frase. Esa era, a todas luces, una declaración de guerra contra los comunistas de esa época. Bien sabían los norteamericanos que la Gran Guerra Patria era de los soviéticos y que, de no actuar ellos de esa forma, los rusos se hubieran coronado por todo el mundo como los vencedores de Adolfo Hitler. Pero ellos no podían permitir eso. Primero, lo otro…Pareceré antigringa con estas declaraciones.

A partir de estos hechos, la división de poderes en dos se observaba a través de todo el mundo, como si en la parte superior de la nariz te marcaran, al estilo de un campo de concentración nazi o soviético, una línea horizontal: “Un ojo al gato y otro al garabato”. Y de ahí la larga historia de muros, de espionaje, de guerra fría, de descalificación del vecino y un largo etcétera de infamias, sin mencionar el largo historial que a partir de esa época surgió alrededor del intervencionismo de ambas naciones (la URSS y E.U. de América) por todo el planeta, los consabidos testimonios de abusos a los más mínimos derechos humanos, la brutal represión ejercida, la censura, la tortura, las muertes, las extorsiones y, de nuevo, un largo etcétera que mejor debería intitular esta “entrega…”.

Todo eso lo sabe muy bien los que se hacen llamar de izquierda en México, pero que se comportan como radicales, a tal punto que a muchos también los denominarían también terroristas, sobretodo, Barack Obama, pues no escuchan razones, sino siguen consignas y se mueven, básicamente, por principios dogmáticos (qué bueno que se autodenominan ateos, aunque no pueden negar a Dios si ni siquiera lo han conocido…). "Más mentiras de sus sucias bocas".

Es lo malo, (o lo bueno), dirían ellos, de la existencia de las redes sociales. Los autodenominados “chairos”, esa especie de personajes que dicen luchar por el bien y la libertad, se han convertido en una verdadera plaga de los últimos tiempos en México. Sus principios son muy básicos: “Si no estas conmigo, estás contra mí”.

Pobre de aquel que no los conoce ni comprende sus gritos. Inyectan una cantidad de recursos al internet que difícilmente el Estado se iría contra ellos. La imaginación que mana de esa grupos es impresionante, sobretodo porque han reclutado a muchos intelectuales, a los de fina pluma para escribir o di-bu-jar.

El Estado también tiene mucha culpa, se ha movido por principios anquilosados, haciendo a un lado la inteligencia de su pueblo y deseando ser amado tan sólo por su linda cara mas no por los dotes del pensamiento.

Así que ha surgido una nueva clase de profesionales que se encuentran en medio, entre el discurso del reclamo ante un Estado insensible y señalado por las múltiples deudas que mantiene para con su población y ante una masa inconforme de gente que ha aprendido a que puede seguir gritado, señalando e infamando a los de en medio pues de todas formas nada les pasará a ellos si, de todas maneras, el Estado requerirá de sus servicios digitales, sin importar que esos chairos denigren a los intelectuales de en medio, a los estudiosos, a los Doctores en lo que sea, pues los chairos no tienen nada qué perder, su único trabajo es odiar…

Esa masa de gente que tiene nexos con el poder pero que se mantiene aparentemente en lucha en contra del Estado, es la más peligrosa en nuestros días en México pues, generalmente, actúan sin dar la cara y robando lo que no les pertenece. Se apropian de lo bueno, de lo que no es suyo hasta llegar al grado de querer hacerse dueños también de los ojos y los lunares de su vecino. Pero definitivamente son personas movidas por las vísceras, por el rencor, por la envidia y, por supuesto, por el fracaso de sus propias existencias…

No es que justifiquemos el actuar de la derecha simplemente, no es posible moverse por consignas y por discapacidades personales: “A ti te dibujaron, a ti te respondieron, a ti te amaron, a ti te siguieron, ahora querré ser tu peor pesadilla”, serían los vengadores patito.

Pero los que hemos estado al frente de la educación de jóvenes y aún niños, tenemos que guardar compostura, aunque eso no nos quita el derecho de denunciar: “Hay mujeres Robin que se hacen pasar por Guerreras, pero cuya especialidad es la destrucción de lo que no les gusta, de lo que creen representa una amenaza para el entorno sin antes averiguar la verdad de las cosas, sin importarles los argumentos de los demás sino, simplemente, el tomar como herramienta la descalificación, la difamación de su target personal”. “¡Cuidado, esas personas pueden convertirse en los preferidos del Estado, simplemente, porque empujan la economía!”.

Estamos en guerra. 





Ciudad de México, México

Viernes11 de agosto

8:59 AM

Primera edición: 11:08 AM



Etiquetas:   Barack Obama   ·   México   ·   Vladimir Putin   ·   Donald Trump
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