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Venezuela como un juego de mesa


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29/07/2017


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Venezuela, al buscar información sobre ella en Internet, libros o incluso preguntando a las personas nos toparemos con afirmaciones tales como: “País situado en la parte septentrional de América del Sur”, “Es el mejor país del mundo”, “Está pasando por la peor etapa de su historia” y “un país divido”. Afirmaciones con las que me puedo encontrar o no de acuerdo; sin embargo, en este ensayo buscó dejar todas esas ideas a un lado por un momento, para así establecer una forma de pensar completamente iconoclasta y causante de impacto para todo lector. Iniciaré, dejando a la reflexión la siguiente interrogante, ¿Venezuela es como un juego de Dominó, Póker o Ajedrez?


 

       Una vez que surgió esta pregunta en mi mente llegaron una cantidad exponencial de ideas, las cuales me motivaron a escribir esto. Son muchos los puntos a tomar, pero sin duda alguna, el principal de ellos es la probabilidad. Llámese probabilidad a ese conocido cálculo matemático de los hechos que existen de que una cosa se cumpla o suceda al azar. Ese término se repite constantemente en todas las partidas, se apuesta a ella; en el Dominó se piensa constantemente en cual piedra jugarán los demás en la mesa para lograr el objetivo, ni hablarse del Póker donde hay una mayor dependencia de que carta saldrá de la baraja principal y en el Ajedrez existe incluso una anticipación de la manera en que se busca ganar o como jugará el otro. No debe dejarse de un lado, que en todos estos casos la probabilidad puede fallar y se acabe el juego. Lo mismo ocurre con este codiciado país, día a día vemos la gente jugando con él. Puede ser observado a través de estudiantes, quienes deciden si cursas sus estudios o no en Venezuela, en los historiadores y profesores, grandes hombres que comentan sobre que puede ocurrir a futuro; simples jóvenes en sus tiempos de socialización donde argumentan sus opiniones sobre qué puede pasar en tan prestigiosa tierra. Como todo juego hay personas que son las mejores, hombres en constante duelo por quien es mejor. En el caso de los venezolanos, los mejores jugadores son la Oposición y el Gobierno. Sin tomar un favorito en ambos lados, ellos se encuentran constantemente como en los juegos de mesa, sometiéndose a posibilidades sobre como jugará el otro, anticipando sus pasos y que acontecimientos pueden surgir inexplicablemente en su tablero para así lograr el premio mayor, el control del país.

 

       Eso nos lleva directamente al segundo punto, es un juego de dos o más personas con un propósito que va mucho más allá de la victoria, se relaciona mayoritariamente con el deseo de querer seguir jugando, en pocas palabras,  es un generador de adicción. Si vemos las distintas mesas donde se practican tales actividades, nos daremos cuenta que ningún jugador realiza una sola partida, siempre buscan más y más, de manera que se logre la victoria o se canse de ser ganador. Esto está vigente en “el mejor país del mundo” pero no desde hace 18 años como se tiene pensado, los jugadores están presentes desde los inicios de su historia solo que simplemente van rotando. De no quedarse claro podríamos mencionar a Indígenas y Colonizadores, Liberales y Conservadores, Caudillos, miembros de derecha e izquierda, ejemplos sobran para sustentar mi idea. Incluso el ajedrez queda demostrado en aquellos gobiernos como el de Gómez o los hermanos Monagas, donde jugaron tan bien sus piezas que se hicieron ganadores durante muchísimo tiempo haciéndose adictos al juego. No podemos dejar por fuera esas reformas que extienden los períodos presidenciales como demostración de esta dependencia ya argumentada.

 

         El problema de jugar sobre esta tierra es que en la mayoría de los casos no se toma en cuenta las consecuencias de los actos, a quienes impacta, puesto que se genera un individualismo y egocentrismo bastante amplio, limitándose a una sola cosa, destruir al oponente. Bobby Fischer dijo una vez: “El ajedrez es una guerra sobre un tablero. El objetivo es aplastar la mente del adversario” y Nicolás Maduro actual presidente exclamo el pasado año: “Esta batalla no la puede ganar la derecha, o ganan los capitalistas o ganan los socialistas”. Dos posturas, una sobre el que considero el mejor jugador de la historia del ajedrez y otra sobre un hombre que debería ser ejemplo para la nación, el análisis y las conclusiones se las dejare a su libre pensamiento y creatividad.

 

       En estos momentos, existe una partida diferente, el pueblo venezolano contra un régimen dictatorial, el cual en cada segundo establece nuevas jugadas como si tuviera todo planeado desde hace muchísimos años. El pueblo prácticamente no puede jugar; sin embargo, no se rinde, los grandes maestros guían, Venezuela actúa. Muere una gran cantidad de personas para detener un fraude, miles no pueden con una partida tan larga, a la cual no se le ve un final, surge el estrés, la ansiedad y múltiples emociones que pueden hacer un grave daño en la mente de las personas. Por qué se sigue luchando? Por qué ese deseo de finalizar esa partida? Son preguntas complicadas destinadas a la naturaleza democrática del venezolano. Ahora bien, todo jugador sabe, que no debe tratar a los suyos como fichas, algo de lo cual se ha equivocado uno de los bandos al acabar con la vida de muchos, ya que, al final y al cabo, la realidad es que son personas y no fichas.

 



     Buscando ya cerrar este pequeño artículo de opinión debo agregar unas ideas que no deben ser apartadas. Una vez que se da cuenta de la situación de este juego se puede caer en una depresión, la desesperanza aprendida surge una vez más a tomar su lugar y la negación llega a una cúspide imposible de alcanzar. Sin embargo, hemos de ponernos a pensar que si se conoce dicha situación, que como dije anteriormente esta desde los inicios de la historia, no tiene sentido alguno ser contradictorio, lo ideal sería cambiar las reglas para que no se asemeje con el Dominó, el Póker y el Ajedrez o simplemente, aprender a ser buenos jugadores. Por último, ningún juego es interminable y los que dominan este, en cualquier momento pueden perder, ya que, otros tomarán su lugar.



Etiquetas:   Políticas Sociales   ·   Psicología   ·   Sociología   ·   Guerra   ·   Crisis Social   ·   Asamblea Constituyente   ·   Historia

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