En la inmensidad de la eternidad unos seres hechos de luz buscaban una ocupación, puesto que sin tarea ni misión les sería imposible salir de aquel lugar. Uno tras otro, fueron encontrando labor: controlar las aguas, avivar las llamas, esparcir los vientos, propagar la vida… y muchas más labores. Uno tras otro, aprehendían su oficio y las puertas se abrían para iniciar el viaje.




