Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Lectores   ·   Escritores   ·   Libros   ·   Poesía   ·   Periodismo   ·   Lectura   ·   Mundo   ·   España   ·   Italia    ·   Cambio Climático



El movimiento estudiantil en Chile y la política


Inicio > Política Nacional
21/08/2011


3853 Visitas



Hace 92 años los estudiantes salieron a la calle para cambiar la historia de Chile. Lo hicieron junto a las organizaciones de clase media y los trabajadores. Fue la primera vez en que los estudiantes impactaron profundamente en el proceso político chileno, aun cuando no se les reconocía la condición de ciudadanos. Con los obreros (excluidos entonces de la participación política) llevaron a cabo las asambleas de alimentación nacional, para denunciar las condiciones generadas por la crisis posterior a la Primera Guerra Mundial, y con la clase media levantaron un conjunto de demandas democráticas y, por primera vez, el reconocimiento a las reivindicaciones sociales en la sociedad y en la política chilena.


Apropiado ese movimiento social por parte de la demagogia de Arturo Alessandri Palma, recuperó fuerzas con la crisis de fines de 1924, de la mano de la intervención de la llamada “juventud militar” y de la recuperación de las demandas de 5 años antes. Nuevamente hubo otra figura estelar que llevó las cosas por otros caminos: el coronel y luego general Carlos Ibañez del Campo.

Sin embargo, el impacto de la participación de los estudiantes dejó su huella en el país. Sin esa generación de estudiantes protestando contra el estado de cosas vigente, no habría sido posible que Chile tuviera jornada de trabajo de 8 horas, legislación previsional, fin de la oligarquía parlamentaria, separación de la Iglesia y del Estado, el Estado Docente y la ampliación del derecho a voto. Fueron ellos los que construyeron e integraron la nueva clase dirigente que hizo posible la Constitución de 1925, el relato enorme del Frente Popular y el emblemático “gobernar es educar”. Sin los estudiantes de 1918 y 1919, el país no hubiera avanzado hacia el siglo XX.

A ellos se sumó la generación de estudiantes que se movilizó contra la dictadura de Ibañez, en 1931. Otro momento particularmente relevante de las luchas estudiantiles, que impactaron significativa y favorablemente en la política chilena.

Pero, los eventos previos a 1920 tienen elementos comunes a los de hoy. Esos estudiantes, como hoy, se enfrentaron a una oligarquía. Se enfrentaron a un sistema de representación anquilosado, formal y autosatisfecho, y entendieron que sus demandas tenían por sobre todo una dimensión política.

Leyendo hace unos días al columnista Ascanio Cavallo, me dio la sensación de que describía el sistema de representación de 1918, sobre todo al definir los vicios del Congreso, pero no; se refería al parlamento de hoy. Porque más allá del discurso mediático de algunos, solo para las cámaras y lleno de lugares comunes, lo que se advierte es que un anquilosamiento y una incapacidad enorme de entender los problemas reales de la sociedad.

Felizmente, esa extraterrena mirada cupular es lo que ha permitido que el movimiento social emerja con la pureza de sus convicciones, y emerja de la mano de los estudiantes, con un coherente y legítimo discurso político, equidistante de las lógicas de la convencionalidad de la clase política vigente.

Se asustan muchos de que los estudiantes actualmente movilizados tengan un planteamiento político. Si lo tienen es porque entienden el quid del asunto: no habrá la educación que ellos esperan si no hay cambios políticos fundamentales, si no cambian la apoltronada clase política existente, si no rompen el circulo vicioso de la inequidad y la desigualdad, si no profundizan la democratización y reponen un verdadero concepto de ciudadanía.

Efectivamente, el gran valor de este movimiento es que tiene un contenido político, que apunta al corazón del sistema, y de su claridad de ideas políticas depende su fortaleza. Por ello la clase media y los sectores de trabajadores lo han hecho suyo. Por ello, su primera victoria fue política: la salida del Ministro de Educación Joaquín Lavín, paradigma personalizado del sistema que quieren cambiar. Por ello es que rechazaron la mediación del arzobispo, al fin y al cabo, cabeza de uno de los holdings más importantes beneficiados con el actual sistema educacional.

En la medida que el movimiento estudiantil tenga un trasfondo político garantiza que sus reivindicaciones tengan trascendencia y logre sus objetivos. Permite que puedan negociar y elegir adecuadamente con quien negociar.  Ello es lo que permite vislumbrar que habrá en el próximo futuro una nueva clase política y una mejor democracia.

La demanda por plebiscito para definir lo que la clase política actual no quiere asumir, es una apuesta política y un desafío a la incompleta democracia chilena. Significa poner el debate en torno a las demandas por una mejor educación, fuera de la lógica y la estructura mental que sostiene la actual institucionalidad. Para la oligarquía actual es casi demencial, porque no pueden comprender que los temas irresolutos entre los presuntamente representados y sus presuntamente representantes, puedan ser resueltos democráticamente a través de la expresión soberana del pueblo. Por cierto, el terror a que la gran mayoría apoye en un plebiscito las demandas de los estudiantes – al fin y al cabo las demandas de la clase media y de los trabajadores – los paraliza.

Un personaje representativo de los vicios de un sistema de representación en crisis y cada vez más antidemocrático, sacó la voz para reivindicar la naturaleza representativa de la democracia chilena, haciendo una caricatura de la democracia participativa. Han sumado a ese planteamiento a un coro de satisfechos, del foro de los exclusivos, para atacar la idea de que haya decisiones que no estén tamizados por sus intereses. Sin embargo, no cabe duda, a pesar del ex Ministro de Educación, que no era partidario de tener mucha historia en los programas de educación, los estudiantes han aprendido de los griegos que la democracia en la república es un adecuado equilibrio entre la representación y la participación, y que la participación es un derecho cuando la representación está torcida, desvirtuada o manipulada.

Saludable es entonces, que el movimiento de los estudiantes esté politizado, ya que implica que sus demandas y sus objetivos tienen la claridad necesaria, y no son consecuencia del espontaneísmo.  Significa que tenemos la certeza de una nueva generación política con convicciones más firmes que las que tiene la actual clase política, entrampada en los vicios de un sistema de representación caduco. Ello garantiza que podemos tener la esperanza de una mejor educación, una mejor democracia, una mejor república.



Etiquetas:   Política   ·   Movimiento Estudiantil

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

4 comentarios  Deja tu comentario


Manuel Osses Montesinos, Medicina (terminando la idea) Lo que se pide es una Economía estructurada con una distribución más justa del ingreso laboral Lo que se pide es una Justicia operativa con mayor sentido de Equidad. Es ese el espíritu de la obvia e inevitable efervescencia social nacional emergente. Enhorabuena si las propuestas sociales se plantean con la misma claridad de pensamiento que expresa Sebastián en sus valiosas Columnas.






Manuel Osses Montesinos, Medicina Los responsables de que esta democracia quedara mal parada no es de uno ni otro bando. Es de todos. Que la Unidad Popular precipitó el Golpe…Que la dictadura trituró la educación y la salud, entre otras, elevando el costo social en favor de sanear y promover una Economía que ha beneficiado a una minoría (Luksic, Paulmann, Matte, Piñera)... Que la Constitución del 80, con uno que otro cambio intrascendente, quedó estructurada para entregar a la Concertación una democracia obstructiva, disgobernable, dificultosa, no representativa… Que la concertación gobernó 20 años con muchos errores pero con bastante más claridad política que el gobierno actual…Que los estudiantes no tienen una línea política clara porque todavía no tienen educación cívica…Que esto y que lo otro, que aquí y acá. Esto de echarse la culpa unos a otros escarbando el pasado y pidiendo que la gente tenga más paciencia para resolver los graves problemas sociales actuales es demasiado. 17 años de Dictadura 20 años de una Concertación regular 2 años de una Alianza mediocre, van para los 40 años de paciencia en que el sistema mercantil le está apretando progresivamente el cuello a una clase media y pobre reventada.
¿No será Suficiente? Entonces es lógico que haya una explosión social precipitada por nuestra valiente e intrépida juventud. No esperemos que tengan la verba de un político ni la elocuencia de un orador. No esperemos que los jóvenes hagan gala de erudición cuando recién están en formación. Ayudémoslos, apoyémoslos; Interpretemos sus ideas e inquietudes con la madurez ciudadana de quienes tenemos más años de circo. Lo que ellos piden es una Democracia más libre, más ecuánime y más fraterna; con una Constitución que deje gobernar a los gobiernos de derecha, centro e izquierda con mayor flexibilidad, representatividad y participación. Lo que se pide es una Economía estructurada con una distribución más justa del ingreso. Lo que se pide es una Justicia operativa con mayor sentido de Eq


Jorge Sanz, Me parece muy buena la columna, una enorme columna, con un tremendo fondo intelectual propio del autor, me parece acertada la línea de la crítica, me habría encantado, eso sí, que apareciera que estos problemas no son de este gobierno, son de un proceso democrático que se llevó mal y que los responsables de que las cosas estén como estén se bajaron del carro de la responsabilidad que les cabe para tirar piedras al que viene llegando. Me gustan los hombres que asumen sus responsabilidades y ayudan a solucionar el problema que crearon en lugar de una contumacia que los sigue transformando en parte del problema. Me gustan los líderes que son capaces de tener ideas propias y mantenerlas y no los líderes que se cuelgan de algunos niños idealistas (que tienen todo el derecho de serlos sólo por el hecho de ser jóvenes),y que los están llevando a situaciones extremas como los niños de Buin que culpan al gobierno ¿? por el daño a la salud que se están provocando y no a los padres de los menores. (si los padres están incapacitados para manejar a sus hijos hay que denunciarlos al SENAME). Me hace falta madurez en los líderes, me hace falta hombría en los líderes, y el sistema político que los políticos no han querido arreglar por conveniencias personales, no es el culpable, eso es igual que vender el sofá de don Otto, lo mismo que el plebiscito. Si no creemos en las instituciones que nos hemos dado y por las cuales hemos votado, no creemos en la democracia o hemos elegido a las personas incorrectas que no son capaces de ver lo que es mejor para Chile y deben salir unos niños a mostrarles el camino. Mucho sueldo o dieta para tantos malos dirigentes.
Jorge Sanz J.


, Tu claridad de pensamiento es admirable, Sebastíán. Te felicito desde el sitial de la humildad.




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
19285 publicaciones
4838 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora