Había pasado su vida creyendo que los días solo eran días, que el dolor ya era parte de si misma. Y que nada pudiera cambiar lo que ha creído hasta el momento.
Había pasado su vida creyendo que los días solo eran días, que el dolor ya era parte de si misma. Y que nada pudiera cambiar lo que ha creído hasta el momento.
. Y que nada pudiera cambiar lo que ha creído hasta el momento.
Cuando menos pensó, ese cielo gris, se fue tornando a un cálido, y luminoso cielo azul, viendo la vida tal cual es y no, tormentoso que desde su primaveras empezo creer.