Por las mañanas al despertar antes de abrir los ojos abre tu mente y proyéctate hacia adelante imaginando donde quieres llegar. Luego trata de identificar el camino, quizás en muchas ocasiones no haya claridad, pero la intención es comprender como prepararte para avanzar. Ahora abre los ojos, sonríe y enfrenta cada adversidad asumiendo que es una prueba necesaria para fortalecerte. Cada noche, tu esfuerzo y persistencia habrán aclarado tu imagen matutina hasta que un día estarás tan fuerte para entender que no hay final porque no es acerca de donde quieres llegar sino de saber donde estás, que tan capaz eres y cuanta confianza en tí tienes, así simplemente no tendrás limites.




