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Échale la culpa a Putin


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09/01/2017

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Empezaré aclarando que el señor Putin no despierta en mí grandes odios ni simpatías. Por un lado le considero heredero del establishment soviético, y en concreto de aquellos oscuros entresijos del KGB; creo que su “entusiasmo” por la democracia y la libertad es perfectamente descriptible, y su inclinación a la megalomanía no se le escapa a casi nadie.


Sin embargo hay que reconocerle algunos méritos. Tiene su política exterior infinitamente más clara que la UE o los USA, y así lo ha demostrado en Siria, donde ha derrochado la decisión y valentía que le ha faltado al “bloque occidental”. Tiene muy claro quiénes son sus aliados y quiénes sus  enemigos, y en perfecto orden de prioridad, y está dispuesto a defender a capa y espada su país, su identidad, su cultura y su forma de vida.

En cualquier caso, lo que no me parece de recibo es que el BID (Buenismo Internacional Dominante) pretenda hacer de Putin un tentetiesto al que zurrar cada vez que algo se les tuerce. Que Obama y el Partido Demócrata americano pretendan culpar a Putin del descalabro electoral de Hillary Clinton produce bochorno. Esa “todopoderosa” CIA que fue incapaz de ver durante media Guerra Fría que la URSS era un gigante con los pies (y la mitad del cuerpo) de barro; esa misma CIA que incluyó en sus informes durante años a Olivenza entre los focos de conflicto mundial; esa misma CIA nos sale ahora con que los hackers de Putin fueron los que hicieron fracasar a Clinton en su carrera a la Casa Blanca. Ocho millones de norteamericanos que habían votado a Obama en las elecciones anteriores, decidieron no votar a Clinton porque se lo dijo Putin. Así, sin más. Que Clinton fuera considerada una pésima candidata incluso por amplios sectores del propio partido demócrata, no tuvo nada que ver. El enfrentamiento fratricida con Sanders en las primarias tampoco tuvo que ver. Que los Clinton sean una de las parejas que más rechazo genera en la sociedad norteamericana tampoco tuvo nada que ver. La culpa fue de Putin.

Lo que no nos explica el señor Obama es por qué, en un alarde de soberbia en toda regla, afirma que con él de candidato los demócratas hubieran barrido a Trump. ¿Qué pasa? ¿Qué con Obama no hubieran tenido efecto los hackers de Putin? ¿El señor Obama es inmune a los sabotajes rusos? Creo que esta afirmación de Obama encierra en sí misma todas las respuestas a por qué los demócratas se estrellaron en los últimos comicios.

Para no ser menos que los americanos, ahora la “inteligencia” alemana nos sale con que Putin promovió una denuncia falsa de violación para trasladar a la opinión pública la sensación de que los refugiados sirios se dedicaban en Alemania a forzar sexualmente a chicas. ¿De verdad piensan las fuerzas de seguridad alemanas que tras los sucesos de Colonia la nochevieja del año pasado es necesario algún tipo de denuncia falsa para que la gente relacione a los refugiados con acosos sexuales? ¿O nos van a decir ahora que lo de Colonia fue también un invento de Putin? ¿Nos van a decir que las imágenes de musulmanes lanzando artefactos pirotécnicos contra una iglesia en Dortmund, al grito de “Alahu Akbar”, las ha creado Putin para generar miedo y rechazo a los “refugees”?

Mejor harían en explicarnos por qué tanto lo de Colonia como lo de Dortmund se ha conocido gracias a las redes sociales, y no a través de los medios de comunicación tradicionales o las propias fuerzas de seguridad, mientras que la supuesta denuncia falsa es aireada a bombo y platillo por el gobierno alemán. Nos podrían explicar por qué la misma Alemania que exigía reconocimientos médicos a los emigrantes españoles de los sesenta, ha dejado entrar a su territorio a centenares de miles de personas sin realizar comprobación alguna; porque si hubieran hecho alguna mínima comprobación, podrían haber visto que el rostro de algunos de los que cruzaban sus fronteras coincidía con el de yihadistas que sólo meses antes habían subido a internet sus fotos junto a un AK-47 y a algunas cabezas cortadas.

En lugar de eso prefieren echar balones fuera y buscar un enemigo exterior al que culpar de su propia incompetencia e irresponsabilidad.

Así que ya saben, de ahora en adelante, sigan el ejemplo de los demócratas estadounidenses y las autoridades alemanas. Cada vez que se den un trompazo por no ir atentos, cada vez que su jefe  les ponga en evidencia por no hacer bien su trabajo, cada vez que hagan el más espantoso de los ridículos, no se corten un pelo: échenle la culpa a Putin.



Etiquetas:   Elecciones Presidenciales   ·   Vladimir Putin
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