. Entre la multitud caminaremos
por el mismo lugar, inevitablemente coincidirá nuestro rumbo. Quizá intercambiemos
miradas, quizá alguno de los dos iremos distraídos sin darnos cuenta de nuestra
presencia, quizá alguno vaya tan apresurado sin tiempo a detenerse un momento o
tal vez, solo tal vez en aquel entonces aún conservemos la comunicación, pero…
de ese tal vez esta a un mínimo de convertirse en imposible.
No habrá alguna razón para charlar, seremos personas
desconocidas con un pasado en común, no espero una sonrisa al menos de cortesía,
pasaremos de lado y el interés o
curiosidad entre los dos solo estará muerta. ¿Cómo estoy tan segura? Bueno, han
pasado tantos momentos entre los dos que creí imposible de olvidar, momentos
llenos de felicidad y tristeza. Aquel primer beso, aquellos abrazos calidos, esas conversaciones en la madrugada, las risas, las miradas, los
sentimientos, pero también, el desinterés, y ese amor no correspondido de su
parte hacia mí. Todos esos momentos desechados en olvido. Pasamos de lado, mi corazón palpitaba, pero el volteaba la mirada e imediatamente me convertia en una persona desconocida. Al poco tiempo de lo sucedido escuche de sus labios decir “te quiero” pero días después solo obtuve una mínima mirada. Nos besamos, para mi fue lo mejor, una posibilidad, un motivo para sonreír, para el, solo un beso vacío, por que de ese día en adelante todo parecio no haber pasado nada. Caminamos en círculos,
pero jamás en línea recta. Ningún momento al que yo considere especial fue capaz
de reforzar esa relación, todo fue debilitándose incluso teniéndonos muy cerca. Y de ese abrazo lleno de dolor, fue la despedida a lo que alguna vez tuvimos, y los sentimientos que me esforsé en dejar ir.
Entonces, nos preparamos para en un futuro ser solo “una persona
más que cruzo en mi camino”.