Venezuela parece encontrarse en la cuenta atrás del fin de la revolución socialista y bolivariana. El entorno del dictador está rebelándose ante la caótica situación social y económica, fraccionándose el conglomerado gubernamental cada vez más debilitado por la crisis. Resultaría paradójico que el grueso de los males causados por el chavismo pudiera ser pagado por el fanatizado y ligero de cascos Maduro, quien pretende ignorar la suerte que corren los déspotas cuando el pueblo en el hartazgo de las paciencias arremete contra el tirano de turno.




